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Un horizonte apoyado en la ciencia, la industria y la innovación

Las Cuencas afrontan su metamorfosis desde una posición de confianza y con proyectos concretos

Investigadoras del Centro de Nanotecnología de El Entrego

Investigadoras del Centro de Nanotecnología de El Entrego / LNE

El 30º aniversario de la edición de las Cuencas de LA NUEVA ESPAÑA es, para mí, algo más que una efeméride periodística. Es una invitación a mirar atrás con perspectiva —y con algo de vértigo— para reconocer la magnitud del camino recorrido. Escribo estas líneas no solo como consejero de Ciencia, Industria y Empleo del Principado, sino como un vecino más que nació en Mieres y vive en Pola de Laviana, en esa cuenca del Nalón que ha sido el escenario de buena parte de mi vida y de mi historia.

Hace cinco años, con motivo del 25º aniversario, compartía en estas mismas páginas algunos recuerdos personales: el Sotrondio de los años 80, el río negro, las protestas mineras y la lenta pero asombrosa transformación que convirtió aquel paisaje en el que conocemos hoy. Hablaba entonces de la necesidad de transitar de la minería del carbón a la minería del dato, de la hiperconectividad como palanca, del campus de Mieres como emblema. Lo hacía con esperanza y con la convicción de que iniciábamos el camino hacia un nuevo modelo económico apoyado en el conocimiento, en la ciencia y en la innovación. Seguramente nos queda mucho por andar, pero hemos dado grandes pasos.

Mi llegada al Gobierno, en julio de 2019, supuso la construcción de ese puente entre la Asturias tradicionalmente industrial y la Asturias que quiere competir por talento, datos, defensa o tecnología. Cuando creamos la Consejería de Ciencia, uno de los primeros proyectos que anunciamos fue la transformación de los antiguos pozos mineros en polos de innovación. Hoy el Centro de Innovación Carrio, en la cuenca del Nalón, es una realidad. En una de sus antiguas galerías, en la bocamina de La Raya, crecen guisantes lágrima, wasabi y salicornia. Es una muestra de la agricultura del futuro, resistente al cambio climático. A pocos metros, una "fábrica" de insectos transforma biorresiduos en recursos de alto valor añadido, en un proyecto piloto para producir proteínas, grasas y fertilizantes para la industria agroalimentaria.

Si miramos hacia la otra cuenca, hacia el Caudal, el Pozo San Jorge se convertirá en los próximos meses en un centro de almacenamiento de datos. Muy cerca, algunas galerías del pozo Santiago pueden convertirse en un auténtico laboratorio experimental sobre la habitabilidad de la Luna, con la vista puesta en la misión Artemis.

Esta metamorfosis no es casualidad. Es el resultado de décadas de esfuerzo colectivo y de una apuesta firme por el conocimiento. El capital humano de Asturias es nuestro mayor activo. Y en el caso de las Cuencas el emblema es el campus de Mieres, un lugar donde se forma a jóvenes altamente competitivos y donde se realiza investigación de excelencia en distintas áreas, especialmente vinculadas a la sostenibilidad, el territorio y la biodiversidad.

Y si pensamos en investigación de vanguardia, solo tenemos que mirar hacia el CINN, en El Entrego, donde se construirá el primer ordenador cuántico fabricado en España con tecnología basada en átomos de Rydberg.

En el mundo hiperconectado en el que vivimos, elegir dónde trabajar es, cada vez más, elegir dónde vivir. Y Asturias, con sus cuencas a la cabeza, tiene mucho que ofrecer en ese terreno. La calidad de vida, el paisaje, la gastronomía, el patrimonio, los servicios públicos, las instalaciones deportivas, la cercanía de la gente… se han convertido en argumentos de peso a la hora de atraer talento y fijar población.

No ignoro que quedan retos por delante. Pero la diferencia entre hoy y hace treinta años es que afrontamos esos retos desde una posición radicalmente distinta: desde la confianza, desde la experiencia acumulada y desde proyectos que comienzan a ser una realidad.

En ese camino, el papel de medios como LA NUEVA ESPAÑA ha sido y sigue siendo esencial para contar el presente de las Cuencas, acompañar sus cambios y dar voz a sus protagonistas. Enhorabuena por este 30º aniversario, al que confío que sigan muchos más.

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