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Eva Pando Iglesias

Eva Pando Iglesias

Directora de la Fundación Caja Rural de Asturias

Memoria colectiva, orgullo de pertenencia y capacidad de reinventarse

Las Cuencas hablan hoy de nuevas ideas y de personas empeñadas en abrir caminos

Nací en Moreda de Aller y, como tantas personas de las Cuencas, crecí sabiendo que este es un territorio que ha dado muchísimo a Asturias. Un territorio de esfuerzo, de trabajo y de identidad, pero también un territorio que ha tenido que convivir con cambios muy duros y con etapas especialmente difíciles.

Las Cuencas conocen bien lo que significa reinventarse. Durante años, muchas familias vivieron de cerca la dureza de la reconversión, la pérdida de oportunidades y la sensación de que el futuro se alejaba. Esa memoria forma parte de lo que somos, y conviene recordarla no para quedarnos en ella, sino para entender todo lo que este territorio ha sido capaz de resistir.

Pero hoy las Cuencas no solo hablan de pasado. Hablan también de transformación, de nuevas ideas y de personas empeñadas en abrir caminos. Hablan de un momento de cambio en el que, más que nunca, necesitamos impulsar proyectos que generen oportunidades reales, que fijen población y que ayuden a construir futuro desde el propio territorio.

Ese es, precisamente, el lugar donde quiere estar la Fundación Caja Rural de Asturias, en la transformación real del territorio y en las oportunidades que esa transformación puede abrir para las personas. La Fundación trabaja con un propósito claro, contribuir a dar vida al territorio, y lo hace a través de cuatro grandes ejes: la sostenibilidad medioambiental y demográfica, la innovación y el talento, la ciencia y la inversión de impacto. No son solo líneas de trabajo; son una manera de estar cerca, de escuchar y de acompañar procesos que necesitan tiempo, compromiso y continuidad.

En las Cuencas esa forma de trabajar se traduce en proyectos muy concretos. "Inteligencia Rural", en Canzana, explora cómo la inteligencia artificial puede ponerse al servicio de la vida cotidiana en el medio rural y convertirse en una herramienta útil, cercana y accesible. "Art is (a) Mine", junto a la Fundación Margarita Salas, ha unido ciencia, arte y territorio con alumnado de Aller y Turón para invitar a los más jóvenes a pensar, interpretar y expresar el futuro de su propia Cuenca. Y "Creciendo en las Cuencas", impulsado junto a SODECO, Hunem y Fundación Botín, acompaña iniciativas vinculadas al emprendimiento social, la economía verde y circular y la mejora de la calidad de vida en las comarcas mineras. En ese marco, el proyecto apoyado fue la puesta en marcha de una nueva iniciativa promovida por AMICOS (Asociación Mierense de la Cocina Solidaria), orientada a ofrecer un servicio de catering social en las Cuencas para personas mayores en situación de vulnerabilidad, combinando alimentación saludable, precios accesibles y acompañamiento social.

Creo sinceramente que el porvenir de las Cuencas no vendrá de una sola gran solución, sino de muchas apuestas valientes y bien arraigadas: industria nueva, emprendimiento social, cultura, ciencia, formación y tecnología con sentido. Vendrá de creer de verdad en el territorio, de identificar su potencial y de trabajar con quienes quieren desarrollar aquí sus proyectos de vida.

Las Cuencas tienen algo que ningún proceso de reconversión pudo borrar, memoria colectiva, orgullo de pertenencia y una enorme capacidad para reinventarse. Treinta años después, el mejor homenaje que podemos hacerles es seguir mirándolas no solo desde lo que fueron, sino desde todo lo que aún pueden llegar a ser. Creer en ellas, invertir en ellas y acompañar su transformación con paciencia, ambición y respeto.

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