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José María Lana Alonso

José María Lana Alonso

Presidente de Cruz Roja en Asturias

Una sociedad que cambia, una acción social que evoluciona

Mieres como ejemplo de las nuevas necesidades que han emergido en las comarcas mineras

Mieres es un territorio marcado por la resiliencia. La historia industrial, las sucesivas reconversiones y los retos sociales y económicos han forjado una ciudadanía comprometida, solidaria y consciente de la importancia de apoyarse mutuamente. Esa identidad colectiva se manifiesta cada día en asociaciones, entidades sociales, empresas, comercios, instituciones y personas que colaboran para que nadie quede atrás. En ese entramado social, Cruz Roja Mieres forma parte activa desde 1945, caminando junto a la comunidad y adaptándose a sus necesidades cambiantes.

Hace 30 años, la intervención de Cruz Roja estaba estrechamente vinculada a la atención sanitaria, las emergencias y el apoyo asistencial puntual. Era una época en la que las necesidades estaban más claramente asociadas a situaciones de urgencia, y la respuesta se centraba en cubrir carencias inmediatas. Con el paso del tiempo, esa realidad ha cambiado, y también lo ha hecho la forma de acompañar a las personas.

Hoy, los desafíos sociales de Mieres tienen mucho que ver con el envejecimiento, la soledad no deseada, la precariedad laboral, las dificultades de acceso al empleo o la desigualdad. Son problemas menos visibles que una emergencia sanitaria, pero igual de determinantes para la calidad de vida. Ante esta realidad, Cruz Roja ha ido adaptando su papel, evolucionando hacia una intervención integral y comunitaria, basada en la cercanía, la prevención y el acompañamiento a medio y largo plazo.

Esa evolución se refleja en la actividad actual de la oficina local de Cruz Roja en Mieres, que solo en el último año ha atendido a 1.365 personas. Detrás de esta cifra hay un enfoque centrado en la persona, que entiende que cada situación requiere una respuesta personalizada y sostenida en el tiempo. La atención ya no se limita a cubrir una necesidad puntual, sino que busca reforzar la autonomía y la participación social.

Uno de los ámbitos donde este cambio resulta más evidente es el trabajo con personas mayores. En un concejo donde el envejecimiento es una realidad creciente, la intervención social ha pasado de un enfoque asistencial a otro que promueve el envejecimiento activo, el bienestar emocional y la conexión con la comunidad. Durante el último año, los proyectos dirigidos a mayores han permitido atender a 490 personas, poniendo el acento en el acompañamiento, la escucha y la lucha contra la soledad no deseada. Esta labor no sería posible sin la implicación directa de vecinas y vecinos que, como personas voluntarias, construyen redes de apoyo desde lo cotidiano.

El empleo es otro de los grandes ejes de intervención social. La pérdida de oportunidades laborales y la precariedad han dejado huella en Mieres, especialmente en colectivos con mayores dificultades de acceso al mercado laboral. Cruz Roja ha acompañado a 54 personas desempleadas o en situación de precariedad, apostando por la orientación, la formación y el refuerzo de competencias. Una muestra clara de esta evolución es la puesta en marcha, en 2026, de un punto de información laboral, que funcionará un día a la semana y estará gestionado por personas voluntarias, reforzando la participación comunitaria como herramienta de cambio social.

Nada de esto sería posible sin el compromiso de la sociedad mierense. Actualmente, Cruz Roja Mieres cuenta con 98 personas voluntarias, cerca de un centenar con horas registradas, 1.051 personas socias y el apoyo de 25 empresas colaboradoras. Este respaldo constante demuestra que la acción social no es solo tarea de las organizaciones, sino una responsabilidad compartida.

La evolución de Cruz Roja en Mieres es, en definitiva, el reflejo de una sociedad que ha sabido adaptarse a los cambios sin perder sus valores. De la atención sanitaria a la intervención social, de la urgencia a la prevención, de la asistencia al acompañamiento. Treinta años de transformación que confirman que, cuando una comunidad se implica, el cambio es posible.

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