Cincuenta años tras los fogones con tres generaciones: el establecimiento fundado por emigrantes lavianeses que retornaron con la receta de la pizza argentina
Del Bar Suiza a la pizzería, el establecimiento de Pola de Laviana se ha ido adaptando al “cambio de hábitos”, con la cocina local y argentina en su carta

Por la izquierda, Marcos González, Ana Belén Estremador y Sergio Suárez, encargado del local. / LNE
El 1 de mayo de 1976 se empezó a escribir la historia de un negocio hostelero que pusieron en marcha dos emigrantes lavianeses al regresar de Argentina, Tito y Amparo, y que cincuenta años después sigue abriendo sus puertas, comandado por la tercera generación de la familia. Los inicios fueron en la calle Padre Valdés de Pola de Laviana, donde los abuelos de Ana Belén Estremador, que dirige el local hostelero junto a su marido, Marcos González, cogieron el traspaso del “Bar Suiza”.
“Se habían marchado en 1949 a Buenos Aires y más de 27 años después regresaron. Mis abuelos habían tenido varios negocios hosteleros allí y aquí deciden emprender otro”, afirma Estremador, que resaltó que al mes llegaron sus padres, Laura, hija de Tito y Amparo, que había viajado a Argentina con tan solo un año, y Carlos. Comenzaba así la trayectoria de un establecimiento, que ahora se llama Pizzería Suiza, y que no ha dejado de servir comidas en medio siglo y que se ha ido adaptando a cada época.
El chigre primigenio, en el que se degustaban los típicos platos de la zona, dio un “giro” en 1985, incorporando recetas de la gastronomía argentina. “Se especializaron en parrilla, cuando no había muchas todavía, sirviendo carnes y también pizzas”, dice la propietaria.
Novedad
No había entonces establecimientos que elaborasen pizzas por la zona. Y en el “Suiza” se hacían con la típica masa argentina. “Son las llamadas pizzas al molde, con masa más gruesa y que llevan más tiempo de elaboración”, explica Marcos González. “Había entonces mucho ambiente juvenil en Laviana, sobre todo los domingos”, manifiesta la propietaria del negocio.
Recuerda Estremador que “se hicieron folletos” para anunciar el nuevo enfoque del negocio y que “el primer fin de semana ya no dábamos abasto”. “Fue un éxito”, subraya. Pocos años después, en 1991, se inició el reparto a domicilio “llegando a Barredos, Blimea y Sotrondio, además de la Pola”.

Ana Belén Estremador, y su padre, Carlos, con la primera moto de reparto, en 1992, ante el establecimiento. / .
El restaurante, que había fusionado los grandes platos de la cocina asturiana con otras recetas y cortes de carne asados al estilo argentino, se convirtió en un lugar de referencia en el que han crecido varias generaciones, afirman sus dueños. Gente de diferentes rincones de Asturias acudía a probar las pizzas, el vacío, el asado de tira, el cabrito con patatinos o los guisos.
En diciembre de 2016, Ana Belén Estremador, que hasta entonces regentaba un restaurante en Soto de Agues, se hizo cargo, junto a su marido, del local hostelero al jubilarse sus padres. Y se trasladan a un nuevo local, en la calle Libertad.

Héctor Moro, con la hamburguesa que le dedicó el establecimiento. / .
Reorientaron, de nuevo, el restaurante centrándolo más en hamburguesas, pizzas y milanesas. “Consideramos que era lo que se demandaba, que había que adaptarse al público y a la época”, apuntó. Hay, indican los propietarios del negocio, “un cambio de hábitos”. Ha crecido el pedido a domicilio, mientras que antes “se salía del lunes al domingo por la noche”.
Novedades
No abandona, sin embargo, el local hostelero con su tercera generación al mando esas referencias a la cocina argentina y a la local, incluyendo en su carta el cabritu en pizza, en hamburguesa y en canelones. Ana Belén Estremador, que tiene muchos recuerdos de su infancia vinculados al establecimiento, destacó que a lo largo de las cinco décadas de existencia del negocio “siempre se intentó incorporar novedades”.
En el restaurante llegaron a trabajar once personas cuando lo regentaban sus padres. Ahora, Estremador y González tienen otros dos negocios en Gijón, uno de ellos en el que vuelven “a las raíces del chigre y de la cocina de la abuela” que volvió de Argentina, y la plantilla de los tres locales llega a los 35 trabajadores. Y en su carta, hay una hamburguesa, llamada 42k, que está dedicada al lavianés Héctor Moro, para apoyarlo en su reto por cubrir cien maratones.
- Los pastos de montaña reciben a 20.0000 reses del Caudal: un millar de ganaderos afrontan una campaña amenazada por el conflicto de Pinos y el "impacto del lobo"
- El regreso de Duro a Langreo: ya hay fecha para la llegada del medio millar de trabajadores de la sede central de la empresa, hasta ahora en Gijón
- “Te entran ganas de ayudar y ser mejor persona”: el Convento de Mieres prepara su viaje para encontrarse con León XIV
- Atención con el puente atirantado del Corredor del Nalón en Sama: el tráfico pesado no podrá pasar desde el día 1 y el resto de vehículos, a menor velocidad
- El tren minero del pozo Sotón tendrá 48 plazas y un recorrido circular de un kilómetro: la centenaria locomotora de vapor ya está restaurada
- Del catálogo a las redes sociales: cumple 75 años la ferretería Galván, una de las tiendas más antiguas de Pola de Laviana
- Susto en el Corredor del Nalón, al colisionar tres vehículos en el puente atirantado de Sama
- Tres ganaderos de Mieres, identificados por la Guardia Civil en los pastos de Pinos: están 'desesperados' y 'cabreados' al no poder subir sus animales al puerto