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Tres ganaderos de Mieres, identificados por la Guardia Civil en los pastos de Pinos: están "desesperados" y "cabreados" al no poder subir sus animales al puerto

Medio centenar de productores subieron al puerto para protestar contra la sentencia judicial que veta su uso a los asturianos

"Estoy pensando en vender las reses, cuando llegue mi hija le diré que no hay comida, que a comer casa del juez", clama uno de los ganaderos

Conflicto ganadero en el puerto de Pinos, en Lena: los ganaderos rompieron la valla que separa los pastos asturianos de los leoneses

D. Orihuela

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David Orihuela

David Orihuela

Puerto de Pinos (Lena)

“Esto es una desgracia, no sé qué voy a hacer con las vacas, a día de hoy deberían estar aquí”. Marta Elena Pérez tiene 100 reses que ya deberían estar pastando en el puerto de Pinos, en los prados que el Ayuntamiento de Mieres compró hace cien años, en 1926, en el lado leonés de la Cordillera, a la sombra de las Ubiñas, precisamente para eso, para que los ganaderos del concejo tuviesen pastos de verano. María Elena Pérez subió este viernes La Cubilla hasta el límite de Asturias y León pero lo hizo sin su ganado, ya que una sentencia judicial impide a los ganaderos hacer uso de esos pastos de verano. Además, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número uno de Oviedo dictó este miércoles un auto de ejecución forzosa sobre la sentencia. “No tengo qué hacer con mis animales”, lamenta Marta Elena, que asegura que “no estamos haciendo nada malo, no estamos cometiendo ningún delito en querer venir a unos pastos que toda la vida fueron nuestros”.

"Iremos a comer a casa del juez"

Lo mismo le ocurre a Julio Miguel García, que además de tener ganado propio se dedica al transporte de animales. El pasado jueves, después de conocerse el auto del juez, trató de subir al Puerto de Pinos, pero la Guardia Civil se lo impidió ya en Campomanes, a 27 kilómetros del puerto. “Esto está muy mal, no hay derecho”, clama este ganadero de Turón, que ya está pensando en vender sus vacas, “no nos queda otra, vender y cuando llegue la nena a comer le diré que no hay comida, que esto se acabó y que tenemos que ir a comer a casa del juez”. García confiesa que está “más desesperado que cabreado”.

En Pinos se concentraron este viernes medio centenar de ganaderos asturianos para mostrar esa desesperación y también el cabreo. Lo hicieron hasta el punto que tres de ellos fueron identificados por la Guardia Civil. “Si los lleváis a ellos nos tenéis que llevar a todos, así que podéis ir llamando un autobús”, advertía uno de los mierenses a los agentes de la Guardia Civil.

La desesperación parte de que les han prohibido hacer algo que llevan haciendo los ganaderos mierenses desde hace generaciones; el cabreo se incrementa cuando llegan a esos pastos, propiedad del Ayuntamiento de Mieres, y se encuentran con que hay pastando ganado de productores leoneses. Este viernes había varias yeguas.

La Guardia Civil tenía la orden de no dejar pasar al ganado asturiano a Pinos. Establecieron un control desde el jueves en Campomanes pero la presencia de los agentes en el alto, en la anunciada concentración de los asturianos, fue meramente testimonial, aunque avanzada la mañana identificaron a tres de ellos.

David Pérez Naya cortando con una radial la portilla que separa los pastos propiedad del Ayuntamiento de  Mieres de los de León

David Pérez Naya cortando con una radial la portilla que separa los pastos propiedad del Ayuntamiento de Mieres de los de León / D. O.

Los pastos de Pinos abarcan 1.500 hectáreas de terreno. Los asturianos lo tienen cercado para evitar que entre ganado de la vecina comunidad de Castilla y León, pero cada vez que suben hasta allí se encuentran caballos y yeguas, así que optaron por derribar esos cierres que ellos mismos habían colocado y que impedían que los animales pasasen de los terrenos asturianos, donde pastan sin restricciones pese no ser de su propiedad, a los leoneses. Tenazas, una radial, un hachu y mucha mala leche contenida. Esas fueron las herramientas utilizadas por los asturianos para romper el cierre que separa Asturias de León. David Pérez Naya, secretario general de COAG-Asturias, ganadero de Turón y portavoz de la cabaña mierense, cortó con una radial los pernos de la portilla que cierra el camino entre las dos comunidades autónomas. Los ganaderos la arrancaron y se la llevaron. Fue ahí cuando intervino la patrulla de la Guardia Civil que durante toda la mañana había seguido discretamente la concentración. Se limitó a pedir la documentación a tres de los hombres (eran alguno más) que se llevaron la portilla.

·"No somos narcotraficantes"

Pérez Naya no entiende “esa persecución como si fuéramos narcotraficantes”. Hasta 2024 los ganaderos llevaron sus reses a Pinos durante el verano. Este año solicitaron la guía ganadera, el permiso para el traslado de animales, pero la Junta de Castilla y León se la denegó. La sacaron telemáticamente pero no les sirvió de nada, el auto del juez es claro al exigir al Ayuntamiento de Mieres el cumplimiento del pronunciamiento judicial -la sentencia anterior- en términos absolutamente precisos. Se requiere que «cese de forma inmediata en la vía de hecho declarada, absteniéndose de autorizar, organizar, facilitar, permitir por omisión, certificar o llevar a cabo cualquier actuación de servicio o fomento de la ganadería en los puertos del término municipal de San Emiliano».

Puerto de Los Hidalgos

La solución es la misma que el año pasado, llevar el ganado al cercano puerto de Los Hidalgos, que los asturianos tienen alquilado para el verano. También linda con Castilla y León y también han encontrado allí caballos de la comunidad vecina. El problema, explica David Pérez Naya, es que la cabaña mierense la componen 1.500 cabezas, “y en los Hidalgos caben 350 apurando mucho”. A eso se suma otra dificultad que no tuvieron en 2025. Este año el auto judicial les impide atravesar el puerto de Pinos para llegar a Los Hidalgos, así que deberían acceder desde Babia, en León. De todos modos, los asturianos entienden que en ese aspecto tienen de su mano la Ley de Bienestar Animal que dicta que el traslado de animales de un punto a otro debe hacerse por el camino más corto.

Mientras en el centro de Asturias las nubes hacían bajar las temperaturas, en los montes asturianos, a más de 1.600 metros de altura, el sol lucía sobre unos paisajes majestuosos y la temperatura subía entre los ganaderos asturianos.

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