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El centro neurológico de Langreo atenderá cada año a más de 120 pacientes con daños causados por un ictus

La nueva unidad ambulatoria de neurorrehabilitación empezará en otoño con los primeros 13 profesionales sanitarios, una plantilla que llegará a 73 trabajadores

Ambulancias a la puerta del Credine

Ambulancias a la puerta del Credine / Juan Plaza / JUAN PLAZA

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David Orihuela

David Orihuela

Langreo

El Centro de Referencia Estatal para Personas con Discapacidades Neurológicas (Credine) de Barros, en Langreo, pondrá atender a partir del último trimestre de este año a más de un centenar de pacientes con daño neurológico por ictus. Será el primer paso en la puesta en marcha definitiva del centro. La consejería de Salud prevé abrir antes de que acabe 2026 una unidad ambulatoria de reurorrehabilitación y a lo largo de los primeros meses de 2027 habilitar un total de 40 camas en dos de los tres módulos de convalecencia del centro.

321 casos de ictus al año en las Cuencas

Según las estimaciones de la consejería, la capacidad asistencial de esa primera unidad de neurorrehabilitación será de entre 124 y 144 pacientes anuales con secuelas derivadas de un ictus en las comarcas del Nalón y del Caudal. El estudio al que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA analiza la población de referencia de las antiguas áreas sanitarias VII (Caudal) y VIII (Nalón), que suman 125.538 habitantes. La incidencia anual de ictus registrados en las dos cuencas alcanza en torno a 321 casos al año, de los que 158 se producen en el Caudal y 163 en el Nalón. Además, se contabilizan 61 activaciones del denominado “código ictus”, con 32 en el área del Caudal y 29 en la del Nalón.

De los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular no todos requieren ser atendidos en una unidad de neurorrehabilitación. Una parte se recuperan con tratamientos convencionales, otros requieren atención más prolongada e intensiva, como la que se ofrecerá en las dos unidades de convalecencia que abrirán progresivamente, y un porcentaje de alrededor del 15 por ciento de las personas que sufren un ictus, fallecen.

Un equipo con un mínimo de 13 profesionales

En el estudio que ha elaborado el departamento de Salud del Principado para la puesta en marcha de la nueva unidad del Credine se calcula que trabajarán en ella un mínimo de 13 profesionales: un auxiliar administrativo, cuatro fisioterapeutas, cuatro terapeutas ocupacionales, tres logopedas y un celador. La cifra de trabajadores se ampliará hasta 73 cuando estén operativas las 40 camas.

La fisioterapia concentraría la mayor parte de la carga asistencial de la primera unidad de neurorrehabilitación, con entre 124 y 144 pacientes potenciales al año. Le seguirían la terapia ocupacional, estimada entre 94 y 110 personas, y la logopedia, entre 88 y 106 pacientes anuales. Estas tres disciplinas constituyen el eje central de la neurorrehabilitación, al abordar de forma complementaria la recuperación motora, la autonomía en las actividades de la vida diaria y los trastornos del lenguaje, la comunicación y la deglución.

En conjunto, la futura unidad tendrá capacidad para atender en torno a 130 o 140 pacientes distintos cada año, generando además centenares de intervenciones terapéuticas individuales y grupales a lo largo del proceso de recuperación.

Convenio con el Ministerio

El estudio de la consejería de Salud es el paso previo a la firma del convenio con el Ministerio de Derechos Sociales, la consejería de Bienestar y el Ayuntamiento de Langreo para que el Credine esté operativo al cien por cien después de años de retraso. En el convenio, el Principado garantiza una inversión plurianual de 12,4 millones mientras que el Ministerio, a través del Imserso, que sigue siendo titular del Credine, se hará cargo del mantenimiento, con un coste de alrededor de 2,5 millones de euros al año. Una inversión de más de 20 millones en cuatro años.

La primera fase de esa reactivación del centro de Barros será este mismo ejercicio, con la puesta en marcha de la unidad de neurorrehabilitación ambulatoria para para pacientes que requieren rehabilitación y fisioterapia tras la fase aguda de un daño cerebral adquirido (fundamentalmente ictus), replicando el modelo que está ya en funcionamiento en los hospitales de Arriondas, Cangas del Narcea y Jarrio.

También para finales de este año o principios del próximo, Salud quiere empezar a utilizar las camas del Credine a las que nunca se ha dado uso. Estarán destinadas a pacientes con daño cerebral adquirido que necesitan ingreso en fase subaguda, con rehabilitación neurológica específica e intensiva.

El tratamiento ambulatorio será para personas que hayan sufrido un daño cerebral y que tras el alta hospitalaria mantienen posibilidades de mejora total y parcial, pero para ello requieren un tratamiento rehabilitador continuado. La unidad de convalecencia está destinada a personas con daño cerebral adquirido (principalmente ictus isquémico o hemorrágico, pero también con traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales, hemorragias subaracnoideas, intracerebrales o subdurales y lesiones cerebrales anóxicas), y otras discapacidades neurológicas que presentan déficits neurológicos con potencial de mejoría, pero que requieren rehabilitación intensiva con soporte de ingreso hospitalario.

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