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Morcín honra a sus nonagenarios: Francisca Rivero y José Luis Fernández, ambos de 94 años, fueron homenajeados durante el XIX Encuentro de Mayores

Ambos recibieron una placa conmemorativa y una reproducción de la capilla octogonal del Monsacro de manos de Mino García, alcalde de Morcín

Francisca Rivero y José Luis Fernández, sentados, tras recibir el homenaje. De pie, Fernando Delgado, cronista oficial de Morcín; las concejalas Noelia Pereira, Elena Correira y Rocío Diaz, y Mino García, alcalde de Morcín.

Francisca Rivero y José Luis Fernández, sentados, tras recibir el homenaje. De pie, Fernando Delgado, cronista oficial de Morcín; las concejalas Noelia Pereira, Elena Correira y Rocío Diaz, y Mino García, alcalde de Morcín. / Fernando Delgado

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Fernando Delgado

Fernando Delgado

Santa Eulalia (Morcín)

Francisca Rivero "Paquita", de Las Mazas, y José Luis Fernández "Pepe Luis", de Argame, ambos de 94 años, fueron los vecinos homenajeados por el Ayuntamiento de Morcín durante el XIX Encuentro de Mayores celebrado en el área recreativa de Santa Eulalia, capital del concejo.

José Luis Fernández, en el centro, posa, tras el homenaje, con sus hijos y nietos.

José Luis Fernández, en el centro, posa, tras el homenaje, con sus hijos y nietos. / Fernando Delgado.

Paquita nació en Casielles, en Ponga, y fue la séptima de diez hermanos. Con veinte años se fue a servir amo a Gijón a varias casas donde antes habían trabajado sus hermanas mayores. Después, se trasladó a Oviedo a servir en el domicilio de la familia propietaria de los famosos Almacenes Botas donde se dedicó al servicio doméstico y al cuidado de niños hasta que cumplió 44 años.

En 1976 conoció a Feliciano Bulnes “Chano” y, tras cortejar durante tres meses, se casaron el 12 de junio de 1976 en Cármenes, en León, pueblo del padre de su marido. El matrimonio se instaló a vivir en Las Mazas de Morcín ya que Chano trabajaba como barrenista en pozo Montsacro. Quedó viuda en 2017 y desde entonces reside con su hija Natalia alternando Cármenes y Las Mazas. A sus 94 años, solamente toma una pastilla para la tensión.

Francisca Rivero, en el centro, posa, tras el homenaje con su familia y con vecinos de las Mazas de Morcín.

Francisca Rivero, en el centro, posa, tras el homenaje con su familia y con vecinos de las Mazas de Morcín. / Fernando Delgado

Pepe Luis, por su parte, nació el 13 de mayo de 1932, un mes después que Paquita, en el Hospital Provincial, ubicado entonces en la plaza de España en Oviedo. Curiosamente, fue bautizado en dos ocasiones: la primera por la enfermera y el médico del hospital al existir riesgo de fallecimiento y la segunda en La Manjoya, donde residían sus padres.

Su padre Luis trabajaba como fontanero en la fábrica de explosivos de La Manjoya y falleció cuando Pepe Luis tenía tan solo cuatro años. A los ocho, ya acompañaba a su madre Mercedes en el tren del Vasco hasta Grado y Pravia para ejercer como estraperlista. Allí compraban jabón, fabes y productos de la huerta para venderlos a sus vecinos de La Manjoya y Pereda.

Francisca Rivero y José Luis Fernández, ambos de 94 años, sentados, antes de recibir el homenaje.

Francisca Rivero y José Luis Fernández, ambos de 94 años, sentados, antes de recibir el homenaje. / Fernando Delgado

Estudió durante cinco años en la Escuela de Comercio de Oviedo y, con 16, el 30 de marzo de 1949, entró a trabajar como aspirante en el departamento de personal de la fábrica de explosivos de La Manjoya. A los 18 promocionó a auxiliar y con 21 pasó a oficial de segunda dentro del mismo departamento de personal.

Público que asistió al acto.

Público que asistió al acto. / Fernando Delgado

Después, fue elegido, en las elecciones sindicales, secretario del jurado de empresa y más tarde secretario del comité de seguridad por elección de los compañeros. Fue nombrado también vocal del Sindicato Provincial de Químicas y Derivados y a los cuatro años presidente del mismo sindicato. Asimismo, ejerció como vocal del Consejo de Administración de Unión Española de Explosivos. Se jubiló en 1992 a la edad de 60 años después de 44 años en la fábrica de explosivos denominada, en un principio, Unión Española de Explosivos y, finalmente, Explosivos Rio Tinto.

Glosa de los homenajeados.

Glosa de los homenajeados. / Fernando Delgado

Pepe Luis se casó con Enedina Martínez, natural de Argame y quien ejercía como matrona en el concejo de Ribera de Arriba. Su esposa falleció el pasado 27 de septiembre. Pepe Luis tiene dos hijos y cuatro nietos a los que adora.

Recuerda que "cuando comencé a trabajar en 1949, la fábrica de explosivos empleaba a 1.500 trabajadores y elaborábamos abono, ácido y dinamita para uso en las minas de carbón. El accidente más grave tuvo lugar el 28 de octubre 1957 cuando fallecieron siete trabajadores por a una gran explosión de nitroglicerina y la onda expansiva afectó en cuarenta kilómetros a la redonda.  Me tiré debajo de la mesa y rompieron todas las ventanas. La fábrica cerró en 1996".

Intervención durante el homenaje de Mino García, alcalde de Morcín.

Intervención durante el homenaje de Mino García, alcalde de Morcín. / Fernando Delgado

Paquita y Pepe Luis, tras la glosa de sus trayectorias vitales realizada por el cronista oficial de Morcín, recibieron una placa conmemorativa y una reproducción de la capilla octogonal del Monsacro, de manos de Mino García, alcalde de Morcín, y las concejalas Noelia Pereira, Elena Correia y Rocío Diaz.

El grupo de pandereteras "nosOtrestres" ofreció, a continuación, un animado concierto y el acto finalizó con una espicha popular y un animado baile amenizado por "Barry y Sandra".

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