Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Cuando los maquinistas cuentan la historia, Aller reúne a escolares y antiguos ferroviarios para recordar el pasado minero: "Fueron años muy buenos"

José Luis Augusto y Ángel Fernández, “Xamonda”, compartieron sus experiencias en el ferrocarril minero con escolares en una actividad impulsada por el Montepío de la Minería Asturiana

En el centro, José Luis Augusto, a la izquierdam y Ángel Fernández, explicando sus vivencias.

En el centro, José Luis Augusto, a la izquierdam y Ángel Fernández, explicando sus vivencias. / Foto cedida a LNE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Felechosa

El sonido de las locomotoras que durante décadas recorrieron las cuencas mineras asturianas transportando carbón se ha vuelto a escuchar en Felechosa, aunque esta vez solo a través de los recuerdos. La Residencia Spa del Montepío de la Minería Asturiana celebró una jornada intergeneracional dedicada al ferrocarril minero, una iniciativa que reunió a residentes, escolares y antiguos trabajadores ferroviarios para preservar una parte esencial de la memoria industrial de Asturias.

La actividad forma parte del programa intergeneracional impulsado por el Montepío, una iniciativa que busca favorecer el intercambio de experiencias entre mayores y jóvenes, al tiempo que reivindica el papel de las personas mayores como transmisoras de conocimientos, cultura y valores. En esta ocasión, el protagonismo recayó en un sector que durante décadas fue inseparable de la minería y del desarrollo económico de las cuencas: el ferrocarril minero.

Participantes en el encuentro intergeneracional.

Participantes en el encuentro intergeneracional. / Foto cedida a LNE

La jornada contó con la presencia de dos extrabajadores ferroviarios jubilados, José Luis Augusto y Ángel Fernández, conocido popularmente como "Xamonda". Ambos compartieron sus experiencias profesionales y personales con los asistentes, ofreciendo un testimonio directo sobre una actividad que hoy forma parte de la historia, pero que marcó la vida de miles de familias asturianas.

José Luis Augusto recordó su etapa como maquinista en distintas locomotoras vinculadas al transporte de carbón. Durante su intervención evocó máquinas como la Riosa, la César o la Mariona, además de una locomotora alemana que operaba entre La Pereda y La Foz. El reencuentro con fotografías y material relacionado con aquellos años despertó en él una profunda emoción. "Me alegra mucho ver todo esto", explicó. "Fueron unos años muy buenos y muy guapos", añadió al recordar una etapa de su juventud previa al servicio militar.

Sus palabras reflejaron también la transformación experimentada por las cuencas mineras. "El trajín que había entonces ahora no existe para nada. Está todo parado, está todo muerto", lamentó al comparar la intensa actividad ferroviaria de aquellos años con la situación actual.

Un momento del encuentro.

Un momento del encuentro. / Foto cedida a LNE

Mucha actividad y ajetreo

Junto a él participó Ángel Fernández, "Xamonda", uno de los históricos trabajadores del ferrocarril minero de Turón. Fernández desarrolló su carrera en distintos recorridos vinculados a los grupos mineros de Urbiés, Fortuna y La Cuadriella. Al recordar aquellos años destacó tanto la dureza como el compañerismo que caracterizaban el trabajo diario. "Muy alegre, muy simpático, trabajando como cabrones, pero estaba bien", resumió con una sonrisa.

Para el veterano ferroviario, la desaparición de aquella red de transporte dejó una sensación de pérdida difícil de ocultar. "El valle de Turón era precioso con máquinas y trenes, y hoy no hay nada", señaló ante los asistentes. Su relato estuvo salpicado de anécdotas que despertaron el interés de los más jóvenes. Entre ellas recordó un incidente en el Puente Gaburro, donde la falta de barandillas provocó situaciones de peligro, o una experiencia vivida cuando apenas tenía 14 años y trabajaba como telefonista. "Me dormí con los pies encima de los raíles. Si no llega a ser por el maquinista, me corta los dos pies", relató.

Los escolares pudieron formular preguntas y conocer de primera mano cómo era el funcionamiento de aquellos ferrocarriles industriales que articulaban la actividad de los pozos y explotaciones mineras. Ese intercambio directo entre generaciones constituye precisamente la esencia del programa impulsado por el Montepío, que busca "combatir los estereotipos asociados al envejecimiento y convertir la experiencia de los mayores en una herramienta educativa".

Calado emocional

Más allá de la divulgación histórica, el encuentro tuvo una evidente dimensión emocional. Para muchos residentes supuso revivir una parte fundamental de su trayectoria vital. Para los más jóvenes, descubrir un mundo que apenas conocen a través de fotografías o relatos familiares.

Durante una mañana, la historia del ferrocarril minero salió de los archivos de la asociación Santa Bárbara para volver a cobrar vida en boca de quienes la protagonizaron. Una lección de memoria colectiva que demuestra que los raíles que un día transportaron carbón siguen sirviendo hoy para conectar generaciones.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents