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Sonia Fernández, mierense de 35 años, dio un giro a su vida y se hizo soldadora: "Soy feliz, soldar me da una paz tremenda"

Es una de las pocas mujeres en el sector y está teniendo dificultades para encontrar trabajo: "En muchos talleres en los que he echado currículum me dicen que no me pueden contratar porque no tienen los vestuarios adaptados"

Asturias necesita muchos soldadores, pero a Sonia Fernández no la contratan por ser mujer: "Me dicen que no tienen vestuarios femeninos y que les sale más barato un chavalín"

Miki López /Amor Domínguez

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Mónica G. Salas

Mónica G. Salas

Sonia Fernández Díaz es soldadora y lleva varios meses echando currículums de trabajo "a destajo" en Asturias. En una región en la que se necesitan muchos soldadores, las empresas no la contratan por no tener los talleres adaptados a las mujeres. Muchas de las pequeñas empresas a las que ha llamado a la puerta no tienen vestuarios femeninos, al ser una profesión muy masculinizada. "Me habían comentado que me iba a encontrar con este problema, pero pensé que era broma. Y no, es real. Me dicen que les sale más barato contratar a un chavalín que a mí, porque tendrían que hacer obras", cuenta.

Aun así, esta mierense de 35 años lo cuenta como "una simple curiosidad que no me esperaba que pasara". No ve discriminación. Tampoco quiere que la contraten por el hecho de ser mujer. Quiere trabajar como los demás y demostrar lo que vale. Su desesperación para encontrar trabajo le ha llevado en los últimos meses a decir que no necesita vestuarios y a plantearse incluso un cambio de nombre (masculino) en el DNI.

Primero trabajó en un parking y en residencias de mayores

Sonia Fernández llegó a la soldadura tarde, pero por vocación. "Hace muchos años me enamoré de la soldadura. No tuve la opción de estudiarlo antes, porque mi vida era trabajar", asegura. Estuvo doce años en La Rioja como auxiliar de seguridad en un parking y cuando regresó a Asturias, justo depués de la pandemia del covid, "donde había trabajo era en las residencias de mayores". Así que se formó como auxiliar sociosanitaria. Tiempo después, se quedó en el paro y llegó su momentó. Se matriculó en Soldadura por arco bajo gas protector con electrodo consumible en el Centro de Referencia Nacional de Construcciones Metálicas y Fundición, de Cerdeño (Oviedo), y confirmó su pasión.

Fotografías a Sonia, joven soldadora que no encuentra trabajo de su profesión por ser mujer.

Sonia Fernández, en el Centro de Referencia Nacional de Construcciones Metálicas y Fundición, de Cerdeño (Oviedo) / Miki López / LNE

Su sueño hecho realidad

"Soy feliz. Soldar me da una paz tremenda, con solo ver un cordón perfecto", afirma. Tras terminar su formación el pasado mes de febrero, hizo prácticas en Astilleros Armón, en Gijón, y "super bien": "Me enseñaron a soldar aluminio, que es lo más complicado y encantada. Veía el reflejo de mi cara y estaba sonriendo mientras soldaba". Aunque le gustaría, en Armón no tuvo la opción de quedarse, al menos de momento, porque buscaban perfiles superiores. Sonia está especializada en la soldadura semiautomática, que es un proceso en el que un arco eléctrico se forma entre un electrodo de hilo continuo consumible y la pieza de trabajo.

¿Y qué opina su familia de que sea soldadora? "Mi hermano me apoya mucho. Él estudió soldadura, aunque en la actualidad no ejerce. Me dio consejos, me ayudó, me acompañó a Cerdeño... Y mi madre también me apoya muchísimo, al igual que mis profesores de soldadura". En especial, Gilberto, del centro de Cerdeño, y Cándido, el encargado de Armón en la nave en la que hizo prácticas.

Una más en clase y en la empresa

Tanto en clase como en la empresa, Sonia Fernández nunca se ha sentido menos que sus compañeros. Al contrario. "En el curso fue todo super bien. No solo era la única mujer, sino también la alumna más mayor. Pero no tuve ningún problema. Y en Armón, donde estuve hace poco para llevar el currículum, la gente me paraba porque se acordaba de mí". Es normal: la imagen de una mujer en un mundo de hombres rompe barreras y deja huella. "Estoy haciendo lo que me gusta, lo que quería y lo que me guía mi corazón", remata.

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