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Trescientas familias de la urbanización del Brañillín, en Pajares, se enfrentan al corte del alumbrado público (si Deportes no corrige antes de septiembre sus graves deficiencias)

Una inspección técnica concluye que la red no cumple el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión y exige una certificación favorable antes del próximo 2 de septiembre

La urbanización del Brañillín.

La urbanización del Brañillín. / LNE

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Pajares (Lena)

Los vecinos de la urbanización del Brañillín, en la estación invernal y de montaña de Valgrande-Pajares, llevan años denunciando el deficiente estado del alumbrado público del complejo residencial. Ahora, la situación ha alcanzado un punto crítico. El Servicio de Gestión Energética, órgano dependiente de la Consejería de Industria, ha requerido a la Dirección General de Actividad Física y Deportes del Principado de Asturias que antes del próximo 2 de septiembre aporte una inspección favorable emitida por un Organismo de Control Autorizado (OCA). De no hacerlo, se procederá al corte del suministro eléctrico de la instalación.

La advertencia llega después de que una inspección técnica verificara que la instalación eléctrica del alumbrado no cumple con las exigencias del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), normativa que establece las condiciones mínimas de seguridad para evitar riesgos y accidentes. El dictamen confirma las denuncias que desde hace años viene realizando la asociación vecinal de la urbanización.

Según la documentación presentada por los propietarios ante la Dirección General de Industria, el sistema de alumbrado cuenta con 32 farolas, de las cuales 16 permanecen fuera de servicio. La consecuencia es que amplias zonas del complejo quedan completamente a oscuras durante la noche, afectando especialmente a los viales interiores por los que transitan tanto residentes como visitantes.

La situación reviste una especial gravedad porque la urbanización carece de aceras. Los peatones están obligados a caminar por la propia calzada compartiendo espacio con los vehículos. «Cualquier día puede haber una desgracia, especialmente durante la temporada de nieve», advierten desde la asociación vecinal. El riesgo aumenta en invierno, cuando la afluencia de usuarios a la estación se multiplica y las condiciones meteorológicas reducen aún más la visibilidad.

«Llevamos reclamando un alumbrado que funcione al cien por cien y de manera segura desde que se constituyó la asociación», explican los representantes vecinal. Los propietarios aseguran haber mantenido reuniones con anteriores responsables de la Dirección General de Deportes y lamentan la falta de respuesta por parte de la actual Administración. «Solicitamos hasta tres veces una reunión con la actual directora general sin ningún resultado», señalan.

Pago de impuestos

Los vecinos insisten en que sus reivindicaciones no guardan relación con las inversiones destinadas a la modernización de la estación invernal. «Nuestra reclamación no tiene nada que ver con los remontes o las actuaciones deportivas. Hablamos de servicios básicos en una urbanización donde los propietarios pagamos más de 70.000 euros anuales en IBI y otros impuestos», sostienen.

El conflicto se prolonga desde hace años. Ya en noviembre de 2024 el Defensor del Pueblo intervino tras recibir las quejas vecinales y recordó al Ayuntamiento de Lena que el alumbrado público constituye un servicio obligatorio para los municipios. Sin embargo, las reclamaciones han continuado mientras las deficiencias persistían.

La urbanización del Brañillín reúne alrededor de 280 apartamentos distribuidos en varios edificios residenciales situados en el corazón de Valgrande-Pajares. Sus propietarios consideran que la falta de mantenimiento y las carencias en los servicios básicos contrastan con los proyectos de modernización impulsados en la estación.

Ahora, la cuenta atrás está en marcha. Si antes del 2 de septiembre no se corrigen las deficiencias detectadas y la instalación no obtiene una certificación favorable, el complejo podría enfrentarse al apagón de un alumbrado que, según denuncian los vecinos, "lleva demasiado tiempo funcionando a medio gas".

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