Naturaleza, empanada, espuma e hinchables: así dieron la bienvenida al verano los escolares de Mieres y Langreo
El Santiago Apóstol de Mieres cerró su programa de apadrinamiento lector con una convivencia en Riosa, mientras el Turiellos de Langreo convirtió el final de las clases en una gran fiesta para alumnos, familias y profesorado
La historia de la educación formal comenzó de forma paralela al inicio de las civilizaciones antiguas, hace unos 5.000 años. El concepto moderno de vacaciones, por su parte, se remonta a la Antigua Roma, cuando las clases altas huían de las ciudades al campo durante el verano. Se puede interpretar que ambas concepciones, con toda su historia, confluyeron este viernes en los colegios de las Cuencas. Los niños han acabado las clases y toca disfrutar del descanso estival. Pero antes hubo tiempo para despedirse por todo lo alto.
Los últimos timbres del curso sonaron entre risas, juegos, abrazos y actividades especiales en los centros educativos de la comarca. El final de las clases marcó el inicio de casi tres meses de vacaciones para miles de escolares de las Cuencas, una jornada que los colegios aprovecharon para celebrar la convivencia y poner el broche de oro a un intenso año académico.

El profesorado del colegio Santiago Apóstol. / LNE
En Mieres, el colegio público Santiago Apóstol optó por una fórmula que resume buena parte de su filosofía educativa: naturaleza, lectura y convivencia. Todo el alumnado y el profesorado se desplazaron hasta Riosa para compartir una jornada al aire libre que sirvió además para clausurar una de las iniciativas más exitosas del centro durante los últimos cursos, el programa de apadrinamiento lector.
Jornada de convivencia en Riosa
La directora del colegio, Verónica Piri, explicó que la actividad permitió cerrar el curso en un entorno diferente y reforzar los vínculos creados entre los alumnos. Durante la convivencia, padrinos, madrinas y apadrinados compartieron cuentos, juegos y momentos de lectura al aire libre, culminando un proyecto que ha dejado una profunda huella en la comunidad educativa.

Alumnos del Santiago Apóstol, en Riosa. / LNE
La iniciativa nació dentro de un proceso de innovación educativa impulsado por el centro para revitalizar la biblioteca escolar y fomentar el hábito lector. El programa une periódicamente a alumnos de los cursos superiores de Primaria con escolares de Infantil y Primer Ciclo. Los mayores leen cuentos a los pequeños, comparten actividades y construyen una relación que va mucho más allá de los libros.

Fiesta de la espuma en el colegio Turiellos. / .
La experiencia ha resultado tan positiva que los propios estudiantes esperan con ilusión cada encuentro. Según explican desde el colegio, las relaciones creadas durante estas sesiones se trasladan después al día a día del centro, donde los más pequeños identifican con orgullo a sus padrinos y madrinas. Además, el proyecto ha contribuido a mejorar la expresión oral y la comprensión lectora de los alumnos mayores, que preparan cuidadosamente las lecturas para sus compañeros.
Mientras tanto, en Langreo, el colegio público Turiellos celebró el final del curso con una gran fiesta organizada gracias a la colaboración de las familias, el profesorado y la asociación de madres y padres.

La fiesta fin de curso del Turiellos. / LNE
Mucha diversión
La jornada estuvo repleta de actividades para todos los gustos. Hubo hinchables, espectáculos musicales, juegos tradicionales, magia y uno de los momentos más esperados por los escolares: el cañón de espuma, que convirtió el patio en una auténtica fiesta de verano.
Elena Rodríguez, madre de dos alumnos del centro, destacó el carácter comunitario de la celebración. “Es una jornada de convivencia donde ponemos fin al curso y damos las gracias a las familias, al AMPA y al profesorado por toda la organización y por todas las actividades que realizan”, señaló. Durante la mañana también participaron monitores de la empresa Verde y Azul, encargados de organizar juegos tradicionales y dinámicas para los niños.

Hinchables en el colegio Turiellos. / .
Por su parte, Paz Alonso destacó que el principal objetivo era que todo el alumnado "pudiera disfrutar de un día diferente y acumular experiencias positivas antes del inicio de las vacaciones estivales".
Con propuestas distintas, pero con el mismo espíritu, los colegios de Mieres y Langreo despidieron un curso marcado por el aprendizaje, los proyectos compartidos y la convivencia. Desde este viernes, los libros quedan temporalmente aparcados. Comienza el tiempo de las piscinas, los campamentos, los viajes y las tardes interminables. El curso 2025-2026 ya es historia. Las vacaciones, por fin, han comenzado.
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