La lavandería sanitaria de Langreo se ejecutará cuando toda la parcela esté "limpia": la zona del futuro equipamiento ya está descontaminada, pero hay que actuar sobre el resto del suelo
El suelo sin descontaminar presenta aún una carga severa de metales pesados que alcanza hasta los cuatro metros de profundidad
Los trabajos están pendiente del derribo de dos naves protegidas

La distribución de la parcela de Nistrastur, con la zona destinada a la lavandería en rojo

El proyecto de creación de la Plataforma Logística Asturiana Sociosanitaria (PLASS) en los terrenos de la antigua Nitrastur, en Barros (Langreo), la conocida como "lavandería sanitaria", está en un momento decisivo en el que intervienen varios actores. El Ayuntamiento de Langreo está en proceso de aprobar la descatalogación de dos de los edificios para que Iberdrola pueda demolerlos, descontaminar ese suelo y entregar la propiedad de los terrenos al Principado. En ese momento se activará definitivamente una actuación determinante para la modernización de la red sanitaria pública asturiana y la regeneración urbana del valle del Nalón. La zona que ocupará la lavandería ya está descontaminada, pero es necesario "limpiar" toda la parcela para que no se vea afectada por posibles afecciones derivadas del agua de escorrentía.

El proyecto, pendiente del derribo de dos naves protegidas
Centralizar servicios
La iniciativa de la plataforma, impulsada por la Consejería de Salud, busca centralizar servicios críticos actualmente dispersos, como el lavado, secado, planchado y transporte de ropa hospitalaria del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) y de los centros de los Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA).
El desarrollo de la plataforma logística está supeditado a la descontaminación profunda de una parcela de más de 121.000 metros cuadrados, propiedad de Iberdrola. La empresa ya ha descontaminado una parte, los 40.000 metros cuadrados en los que se levantará la lavandería, pero el terreno restante presenta metales pesados y además, por la orografía, tiene caída hacia la parcela que ocupará el Principado. Estudios técnicos recientes han confirmado que el subsuelo presenta una carga severa de metales pesados, como arsénico, cobre, plomo y zinc, con focos de contaminación que alcanzan hasta los cuatro metros de profundidad. Esta situación condiciona directamente la conservación de dos naves industriales incluidas en el catálogo urbanístico, el almacén de sulfato y el depósito de nitrato. La comisión permanente del consejo de Patrimonio Cultural de Asturias ha reconocido la incompatibilidad física entre la preservación de estas estructuras, que además presentan un estado de ruina económica y estructural, y la limpieza eficaz de los terrenos, sin la cual el proyecto es inviable.
De la protección al derribo
Ante este escenario, el Ayuntamiento de Langreo debe modificar el catálogo urbanístico de protección para descatalogar ambos edificios. La consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias emitió el pasado 17 de marzo de 2026 una resolución que establece el alcance del estudio ambiental estratégico. Este trámite es esencial para avanzar legalmente hacia el derribo. Como medida compensatoria ante la pérdida física de este patrimonio industrial, la resolución exige al promotor una labor de documentación exhaustiva, incluyendo estudios topográficos 3D con escáner láser, fotogrametría y la creación de un archivo histórico público que preserve la memoria de las naves.
Una vez descatalogados los edificios (dos grandes naves emplazadas en la zona central de la parcela y que presentan un avanzado estado de deterioro) entrará en funcionamiento el protocolo de colaboración firmado entre el Principado e Iberdrola en el que la empresa se compromete a donar la finca a la Consejería de Salud después de derribar los edificios y descontaminar los terrenos. Una vez que disponga del permiso del Ayuntamiento, la empresa tendrá un plazo de nueve meses para realizar esos trabajos.
En ese protocolo, la Consejería de Salud, consciente de la urgencia –dado que las lavanderías actuales, como la del antiguo HUCA (1978) o la de Cabueñes (1992), han quedado obsoletas–, se ha comprometido a facilitar la interlocución con otras administraciones, incluyendo a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y Adif, fundamentales para resolver las afecciones en zonas de policía de cauces y de protección ferroviaria identificadas en la parcela.
Mientras, la Consejería de Salud sigue trabajando en el proyecto. El Consejo de Gobierno del Principado aprobó el pasado 8 de junio una inversión de casi un millón (968.396 euros) para encargar a la empresa pública Tragsatec la redacción del "planeamiento territorial y urbanístico" para el desarrollo de la "Plataforma Logística Asturiana Sociosanitaria".
La asistencia técnica que ahora se contrata incluye la redacción de los instrumentos urbanísticos y ambientales necesarios "para la implantación de la plataforma": el plan territorial especial, el proyecto de expropiación de terrenos, la evaluación ambiental estratégica, los proyectos de urbanización con su correspondiente evaluación de impacto y la modificación puntual del Plan General de Ordenación de Langreo.
Además, recalca el Principado, la actuación prevista impulsará "la recuperación integral de un espacio industrial degradado mediante la regeneración del terreno, la recuperación del cauce de un arrojo actualmente soterrado y la creación de un corredor verde, así como la mejora de la protección frente a inundaciones".
El Principado decidió ya en 2022 instalar la lavandería centralizada en Langreo. Dos años después, el proyecto creció hasta convertirse en una plataforma logística para el sistema sanitario regional.
Más allá de la optimización logística, la PLASS se proyecta como un catalizador económico para Langreo, con una inversión estimada superior a los 12 millones de euros y la generación de unos 100 empleos directos bajo modelo de gestión pública.
El plan contempla además la recuperación del cauce del arroyo parcialmente soterrado y la mejora de la protección frente a inundaciones, integrando la intervención en un marco de desarrollo urbano sostenible. A pesar de los retos, este proyecto representa una apuesta decidida por la recuperación de espacios industriales degradados en las cuencas, transformándolos en activos estratégicos al servicio de la salud pública y el empleo local.
La iniciativa también dotará de actividad a unos terrenos sin uso desde hace décadas. La Sociedad Ibérica de Nitrógeno, también conocida como Nitrastur, funcionó en Langreo desde 1954, cuando acabó de construirse la fábrica, hasta 1997. La actividad de la factoría se centraba en la fabricación de nitratos y sulfatos.
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