El campus de Mieres encuentra su espacio y pasa del escepticismo al despegue: Barredo (tras 24 años de perseverancia) se convierte en un motor de talento e innovación
Barredo gana alumnado, impulsa proyectos de investigación y estrecha lazos con el tejido empresarial

Alumnos del campus, en los accesos a la Escuela Politécnica, en una imagen de archivo. |
De ser cierto que lo que sin tiempo madura, poco dura, el campus de Mieres puede exponerse como ejemplo de un lento proceso de curación que comienza a ofrecer sabores satisfactorios. Lejos de las urgencias y de los resultados inmediatos que a menudo se exigen a las instituciones públicas, el recinto universitario ha ido construyendo su identidad paso a paso, superando incertidumbres, adaptándose a los cambios y encontrando un espacio propio dentro del sistema universitario asturiano. Lo que durante años fue visto por algunos como una apuesta de recorrido incierto aparece ahora respaldado por proyectos de investigación, colaboraciones empresariales y una creciente especialización ligada a sectores estratégicos para el futuro de Asturias.

Un grupo de alumnos, al inicio de este último curso. |
El campus de Mieres tiene ya 24 años. Si fuera una persona, habría seguramente concluido sus estudios universitarios. La edad en la que las expectativas comienzan a transformarse en realidades. El complejo surgido del viejo pozo Barredo contó este curso con 632 estudiantes, lo que supone un notable aumento respecto a años anteriores y consolida lo que ya puede definirse como una tendencia de crecimiento sostenido. En este curso se incorporaron 159 alumnos, un 17 % más que el año anterior, cuando ya se había registrado un incremento del 35 % con la llegada de 135 nuevos estudiantes. En solo dos cursos, por tanto, el centro ha sumado casi 300 matriculados, una cifra que la dirección de la Escuela Politécnica considera un auténtico éxito.

Varios de los jóvenes con plaza en la residencia de estudiantes.
La expansión universitaria de Mieres, que eclosionó en 2002 con la inauguración del campus de Barredo gracias a una inversión de 132 millones de euros procedentes de los fondos mineros, estuvo durante años acompañada por una sensación de desencanto. La pérdida de población de las Cuencas y la dificultad para atraer alumnado llevaron a cuestionar un proyecto que muchos consideraban sobredimensionado. Sin embargo, la realidad actual dibuja un escenario muy diferente. El incremento de matrículas y la elevada inserción laboral de sus titulaciones han cambiado la percepción de un campus que ha encontrado en la especialización tecnológica su principal fortaleza.
Los alumnos de Barredo han escogido estudiar una ingeniería. La oferta académica está formada por cinco grados (y un doble grado) estrechamente vinculados a sectores con una creciente demanda profesional. El Grado en Ingeniería de Tecnologías Mineras mantiene el legado histórico de la Escuela de Minas . El Grado en Ingeniería de los Recursos Mineros y Energéticos forma profesionales vinculados a la transición energética y la economía circular. Ingeniería Civil sigue siendo una de las titulaciones de referencia para la formación de especialistas en infraestructuras, mientras que el Doble Grado en Ingeniería Civil e Ingeniería de los Recursos Mineros y Energéticos ofrece un perfil especialmente versátil.
Demanda de grados
La oferta se completa con Grado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural , centrado en la gestión sostenible de los recursos naturales, y el Grado en Ingeniería Geomática, una disciplina cada vez más demandada por su vinculación con las tecnologías geoespaciales, la cartografía digital, los drones y el análisis avanzado de datos territoriales. A esta oferta se suman cuatro másteres que serán cinco a partir del próximo curso. Los estudiantes pueden especializarse mediante los másteres habilitantes de Ingeniería de Minas e Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, así como a través del Máster Universitario en Geotecnología y Desarrollo de Proyectos SIG y el Máster Universitario en Prevención de Riesgos Laborales. La principal novedad será la incorporación del Máster Universitario en Aplicaciones de Supercomputación y Aprendizaje Automático en Ciencia y Tecnología, una formación alineada con la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos y la computación de altas prestaciones.
Pero el crecimiento del campus no se explica únicamente por su actividad docente. En torno a Barredo se ha desarrollado uno de los ecosistemas de investigación más importantes de la Universidad de Oviedo. El recinto alberga actualmente 17 grupos, centros e institutos de investigación que trabajan en ámbitos tan diversos como la minería sostenible, la geomática, la biodiversidad, la ingeniería civil, la energía o la adaptación al cambio climático.
Entre ellos destacan grupos como GIPI, especializado en minería de datos y modelización de procesos; Geograph, centrado en modelos digitales tridimensionales; DyMast, referentes en dinámica de estructuras; o Din Rock, especializado en comportamiento de materiales rocosos.
Entidades de referencia
Junto a ellos desarrollan su actividad entidades de referencia como el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (INDUROT) y el Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB); y los centros de investigación propios Asturias Raw Materials Institute (ASRAM) y el Centro Universitario de Investigación y Desarrollo del Agua (CUIDA). Destacan además dos instalaciones singulares como el túnel de viento (Formula Windy) para el desarrollo de investigaciones vinculadas a la aerodinámica y el Centro de Computación Científica (C3), principal infraestructura de Asturias en su campo, dedicada a la computación científica de altas prestaciones.
El campus también ha reforzado su conexión con el tejido productivo a través desde seis cátedras empresariales y sectoriales. La Cátedra Hunosa impulsa proyectos ligados a la transición energética (recientemente galardonada en la XVII Edición Premios Eneragen 2026 en la categoría de Educación, sensibilización y difusión); la Cátedra Excade está vinculada a la ingeniería y la construcción; la Cátedra de Cambio Climático trabaja en investigación aplicada sobre calentamiento global; la Cátedra Pasek Smart 20 promueve el desarrollo de la minería inteligente; la Cátedra Cogersa fomenta iniciativas relacionadas con la economía circular y la gestión sostenible de residuos; y la Cátedra Sino-Foundry Refr actory R&D (SFR) está destinada a impulsar la investigación y la innovación en productos y procesos refractarios, con especial atención a la sostenibilidad y la gestión responsable de los recursos.
La consolidación del campus también se percibe fuera de las aulas. Uno de los mejores indicadores es la evolución de la residencia universitaria inaugurada en 2012 frente a la estación de autobuses. Durante años fue una infraestructura infrautilizada, con ocupaciones que apenas superaban la decena de estudiantes. Hoy alberga 42 residentes permanentes y ha llegado a superar los 60 usuarios sumando estancias temporales. Una quinta parte de los alojados procede de fuera de Asturias y muchos valoran la combinación de precios competitivos, calidad de vida y buenas comunicaciones. La residencia, como el propio campus, parece haber encontrado por fin el rumbo que durante años se le reclamó. Y ese crecimiento sostenido es, probablemente, la mejor prueba de que el proyecto universitario de Mieres ha dejado atrás la etapa de las promesas para entrar definitivamente en la de las realidades.
En este marco, la dirección de la Escuela Politécnica de Mieres ofrece una visión optimista del presente y del futuro: "Con nuevos títulos en preparación, una actividad investigadora en expansión y una creciente conexión con el tejido productivo, el campus afronta una etapa marcada por las oportunidades", señala Javier Gracia, que acaba de asumir la dirección de la Escuela. Apunta que los desafíos "siguen siendo importantes, especialmente en un contexto demográfico complejo, pero la evolución de los últimos años invita al optimismo". Gracia subraya que "lo que nació como una ambiciosa apuesta de futuro se ha convertido en una realidad consolidada que aspira a desempeñar un papel cada vez más relevante en la transformación económica, tecnológica y ambiental de Asturias".
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