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De techos verdes fabricados con residuos industriales a la prevención de explosiones en silos: Hunosa premia en el campus de Mieres la investigación que mira al futuro

Los galardones académicos distinguen proyectos desarrollados en la Universidad de Oviedo que aportan respuestas a retos de sostenibilidad, seguridad industrial y aprovechamiento de recursos

Alain Islas y Sonia Paz Fernández , este lunes, en el campus de Mieres antes de recoger sus premios.

Alain Islas y Sonia Paz Fernández , este lunes, en el campus de Mieres antes de recoger sus premios. / FERNANDO RODRIGUEZ

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Mieres del Camino

La investigación que busca respuestas para la transición energética, la seguridad industrial y la economía circular volvió a encontrar reconocimiento en Mieres. El Aula de Minería y Energía "Hunosa" de la Universidad de Oviedo entregó este lunes en el campus de Barredo los Premios Hunosa a la Mejor Tesis Doctoral de las convocatorias 2023/24 y 2024/25, así como el galardón al Mejor Trabajo Fin de Máster. Un acto que sirvió para reivindicar el papel de la investigación aplicada en sectores estratégicos para Asturias y que tuvo como protagonistas a los investigadores premiados.

La vicerrectora de Sostenibilidad y Transformación Digital, Inés Peñuelas; el director de la Escuela Politécnica de Mieres, Javier Gracia; y el presidente de Hunosa, Enrique Fernández, destacaron durante sus intervenciones la estrecha colaboración entre la universidad y la empresa pública para impulsar la generación de conocimiento y la transferencia tecnológica.

Los galardonados que pudieron acudir presencialmente fueron Sonia Paz Fernández, premiada por el mejor Trabajo Fin de Máster, y Alain Islas Montero, distinguido con el premio a la Mejor Tesis Doctoral de la convocatoria 2023/24. La tesis ganadora de la convocatoria 2024/25, realizada por Yousef Navidtehrani, fue presentada de forma telemática debido a compromisos profesionales.

Un momento del acto, con Francisco Javier Iglesias, Inés Peñuelas y Javier Gracia en la mesa.

Un momento del acto, con Francisco Javier Iglesias, Inés Peñuelas y Javier Gracia en la mesa. / FERNANDO RODRIGUEZ

El contenido de los proyectos

El investigador principal del Aula de Minería y Energía, Francisco Javier Iglesias, fue el encargado de desgranar el contenido de los trabajos reconocidos. En el caso de Alain Islas Montero, destacó una investigación centrada en la modelización mediante dinámica de fluidos computacional de explosiones de polvo en grandes silos de biomasa. "El trabajo permite predecir el comportamiento de este tipo de fenómenos y diseñar sistemas de protección más eficaces en instalaciones industriales", apuntó el profesor.

El propio Islas, ingeniero mexicano que desarrolló su doctorado en Asturias y que actualmente trabaja en Luxemburgo como ingeniero de procesos en altos hornos, explicó el alcance práctico de la investigación. “Lo que hicimos fue una modelización numérica de explosiones de polvo para predecir cómo se comporta una explosión y ayudar a proteger silos con paneles de venteo para que no revienten”, señaló. Según detalló, las aplicaciones trascienden el ámbito energético y alcanzan sectores tan diversos como la industria siderúrgica, la agricultura o cualquier actividad donde se manipulen materiales pulverulentos susceptibles de generar explosiones.

El investigador aprovechó además para reivindicar la calidad de la formación técnica impartida en Asturias. “Trabajo con profesionales de 28 nacionalidades y el nivel de formación que se adquiere aquí permite competir con cualquiera”, explicó a LA NUEVA ESPAÑA.

La otra gran protagonista de la jornada fue Sonia Paz Fernández, reconocida por un proyecto que explora nuevas vías para la reutilización de residuos industriales. Su trabajo plantea la fabricación de ladrillos de baja densidad a partir de cenizas volantes procedentes de centrales térmicas y suero lácteo de la industria quesera para su utilización en techos verdes.

La investigadora explicó que la iniciativa nació de la voluntad de encontrar nuevos usos para distintos subproductos industriales. “Lo que intentamos fue aprovechar el suero lácteo para favorecer el crecimiento de vegetación sobre los ladrillos”, indicó. Los ensayos demostraron que, tras impregnar las piezas con este residuo y añadir una fina capa de sustrato y semillas, era posible obtener una cubierta vegetal consistente.

Tecnología aplicada

Más allá de los techos verdes, Paz considera que la tecnología podría tener otras aplicaciones urbanas relacionadas con el drenaje o la integración de vegetación en espacios públicos. También defendió una visión amplia de la ingeniería de minas, vinculada no solo a la extracción de recursos, sino también a la energía, los materiales y la economía circular. “Ahora también se trabaja en recuperar materiales de escombreras y aprovechar al máximo los recursos disponibles”, subrayó.

Francisco Javier Iglesias destacó que los tres trabajos premiados representan enfoques complementarios ante algunos de los grandes desafíos actuales. Se trata de la seguridad de los procesos energéticos, la gestión segura del subsuelo y la reutilización de residuos. Una muestra, señaló, de cómo la investigación desarrollada en torno al campus de Mieres sigue aportando soluciones concretas para la industria y la sostenibilidad.

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