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Aarón Zapico, responsable del espacio cultural Talleres del Conde (Langreo): "Tenemos que inventar una manera langreana de hacer cultura; trazar un plan y romper barreras"

“En las Cuencas aún hay una pátina de ceniza y Talleres del Conde puede ser un motor que nos ayude a vernos más europeos", señala Zapico

Aarón Zapico en Talleres del Conde

Aarón Zapico en Talleres del Conde / M. Á. G.

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David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Aarón Zapico madrugó este lunes. Era su cumpleaños, pero tuvo que irse pronto de su casa en Sama, Langreo. Tren de cercanías a Oviedo y Ave a Madrid. Atiende a LA NUEVA ESPAÑA desde el aeropuerto de Barajas mientras espera a tomar el vuelo a Granada, donde participa en el Festival Internacional de Música y Danza, una de las citas de un calendario de conciertos que le llevan como director o como intérprete por todo el mundo. Zapico es director de orquesta, intérprete, forma parte del jurado del premio “Princesa de Asturias” de las Artes y del equipo de la candidatura de Oviedo a capital cultural europea en 2031. Ahora asume uno de los grandes retos de su carrera, ponerse al frente del espacio cultural Talleres del Conde, que se inaugurará el próximo 17 de julio.

Aarón Zapico en Talleres del Conde

Aarón Zapico en Talleres del Conde / M. Á. G.

-¿Qué supone para usted ser el comisario de Talleres del Conde?

-Un enorme reto. Elegí vivir en Langreo porque me encanta y llevo tiempo queriendo trabajar de manera activa por la cultura en Langreo. Ahora hay un espacio donde poder volcar mi trabajo de forma activa y bonita. Estoy muy ilusionado pero desde que LA NUEVA ESPAÑA hizo público mi nombramiento no he dejado de recibir mensajes de enhorabuena, cariño y apoyo.

-Su calendario de trabajo es ya intenso, ahora suma Talleres del Conde

-Sumar esto supone que dejaré de hacer otras cosas. Tengo un límite físico y mental y tengo que encajarlo en mi vida y apartar cosas que no me llenen tanto, es algo que asumo con naturalidad. Es como cuando tengo que dirigir una ópera complicada o un proyecto que exige una dedicación extraordinaria, hay que renunciar a otras cosas. Tengo el gran lujo de poder armar mi día a día de manera muy personal.

-Usted tiene formación clásica pero en este proyecto deberá ir más allá.

-Soy músico clásico pero también una persona abierta de oído y de mente que disfruta de cualquier manifestación artística. Mi gran objetivo es programar actividades para todo el mundo y que todos aceptemos que aunque algo no nos guste, tiene que haber de todo que puede gustar a otros y disfrutarlo. Hay que disfrutar de otras disciplinas que no están en tu zona de confort.

-¿Qué es lo primero que cree que hay que hacer?

-Poner en marcha desde ya una estrategia de comunicación y de escucha. Ver qué está pasando en Langreo y en Asturias, incorporar Talleres a ese tejido cultural.

-¿En qué consistirá su trabajo?

-En crear ideas y ser emisor y receptor de propuestas.

-Pero para que eso llegue al ciudadano hace falta dinero.

-Y esa es otra de mis labores fundamentales. Hablo de proceso de escucha que queda muy guapo pero ahí también entran reuniones con todo el mundo que pueda aportar dinero, con el tejido empresarial, fundaciones, asociaciones, comercios, restauración… Vamos a poner en marcha un plan de trabajo para tener amigos, mecenas o protectores, gente que pueda patrocinar una exposición o un concierto. Esto tiene que ser una fuente de riqueza cultural y espiritual pero también económica.

-Queda menos de un mes para la apertura del 17 de julio.

-Y tenemos que empezar a existir en redes sociales, en la conversación. Tenemos que tejer un mensaje unitario, crear una identidad propia y entrar en contacto con todo el mundo, desde sociedades de festejos locales hasta la consejería de Cultura o la Fundación Princesa de Asturias. Hay que trabajar y crear sinergias. Yo ya se lo estoy diciendo a todo el mundo. Acabo de dirigir a la orquesta de RTVE y ya les he comentado que tenemos este espacio; ahora en Granada tengo un proyecto con el ballet Biarritz y también se lo voy a soltar. Soy embajador de Talleres.

-Siempre ha querido trabajar en Langreo y ahora le llega esa oportunidad.

-Lo intenté muchas veces, también con Oviedo y con el Principado. Creo que, en general, a los artistas que trabajamos fuera de Asturias se nos desaprovecha dentro. En muchas ocasiones, los grandes contratos y sinergias surgen en un camerino o tomando una cerveza después de un concierto. Si hay esos contactos puede ser que un artista que está de gira y tenga alguna fecha libre por el norte pueda hacer parada en Langreo a un precio reducido porque le conviene rellenar fechas. Hay que aprovechar esos recovecos e inventar una manera langreana de hacer cultura. Tiene que ser expansiva, social, activa, como somos nosotros en la Cuenca. No podemos competir con Niemeyer o Auditorio Príncipe Felipe pero sí podemos traer propuestas del mismo nivel. Hay que trazar un plan y romper barreras.

-Su puesto es un cargo de confianza del equipo de gobierno y el año que viene hay elecciones.

-Sí. Espero que las próximas corporaciones sigan confiando en mí, tendré que ganarme esa confianza. Por ahora sé que al PSOE y al PP la noticia de mi nombramiento les ha parecido muy bien y yo estoy muy feliz de que la gente me quiera.

-Se le ve muy convencido del potencial de Talleres del Conde.

-Vivo en Langreo y puedo decir con conocimiento que tenemos un potencial enorme. Es cierto que todavía hay una pátina de ceniza, de derrota, seguimos hablando siempre de la minería. Talleres puede ser un motor que nos ayude a vernos más europeos, a saber que vivimos en un sitio privilegiado. Hay que cambiar la visión. Hay gente que dice que uno de los problemas de Talleres del Conde es que hay que ir andando, para mí es todo lo contrario, ese no es el problema, es un lujo poder ir andando a un espacio así. Tenemos que pensar de manera más europea y más ahora que los núcleos con menos población son lo más sexy de la sociedad. Estamos en el momento perfecto para despuntar.

-Comparemos por elevación Talleres de Conde y el Guggenheim de Bilbao por lo de la orilla del río y los terrenos industriales.

-Es un ejemplo perfecto. Bilbao era gris y decrépito, nada atractivo, pero llegó el Guggenheim y todo cambió, eso sí, llegó con una política de reconversión de toda la zona de la ría. Talleres puede ser el faro de Langreo, y no solo de manera metafórica, lo ves desde la carretera.

-Uno de los problemas que se vio en los primeros días de puertas abiertas fue la falta de equipamiento técnico.

-La política del Ayuntamiento de ir poco a poco me parece muy acertada. Hay que ir equipándolo y ya han un presupuesto y un plan de gastos pero hay que ir poco a poco.

-El recinto se planteó como ferial y ahora se reconvierte en espacio cultural. ¿Seguirá siendo recinto ferial, para la feria ganadera y ese tipo de encuentros?

-Sí. Pero le vamos a dar una vuelta. Claro que habrá feria ganadera, pero la vamos a aprovechar para hablar de folclore, de arquitectura y moda tradicional. Queremos aprovechar cualquier cosa que se haga allí para llevarlo a nuestro terreno, a la cultura. Tenemos que tener la mentalidad de los grandes teatro y centros culturales de Europa, donde hay de todo. En el teatro Real de Madrid se fallan premios de pintura o se hacen cenas. Son centros que están vivos.

-Dígame lo que más le gusta y lo que menos de Talleres del Conde.

-Me gusta mucho el acceso y verlo desde la senda peatonal. Me gusta esa sensación de poderío y de fortaleza que tiene la estructura, me da sensación de estabilidad y creo que cuando empiece a tener cicatrices va a ser algo brutal. Lo negativo es que tenemos que ir “fabricando” el dinero y necesitamos un poco de paciencia.

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