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El Parque de Blimea, medio siglo de historia de un colegio "que no tenía limitaciones para imaginar y soñar cosas"

Más de trescientas personas participan en la celebración de los 50 años del centro educativo

La jornada estuvo llena de anécdotas, como la bronca que recibió Leonardo Fernández, el primer niño en entrar en el colegio... al saltar la valla

Minerva Avanzas, dirtectora del colegio El Parque, en Blimea, se dirige a los asistentes en el 50 aniversario del centro

Minerva Avanzas, dirtectora del colegio El Parque, en Blimea, se dirige a los asistentes en el 50 aniversario del centro / D. O.

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David Orihuela

David Orihuela

Medio siglo de historia compartida da para mucho, para recuerdos, anécdotas y risas. Es lo que se vivió este sábado en el colegio público El Parque, en Blimea, San Martín del Rey Aurelio. Más de 300 personas celebraron el 50 aniversario del centro en una reunión que también quedará para el recuerdo. Allí estaban algunos de los alumnos de la primera promoción y también los profesores que lo inauguraron. El Parque fue un colegio de concentración, en el que se juntaron alumnos de la zona rural de San Martín del Rey Aurelio. La apertura fue en noviembre de 1975, pocos días antes de morir Franco.

Participantes en el 50 aniversario del colegio El Parque, de Blimea

Participantes en el 50 aniversario del colegio El Parque, de Blimea / D. O.

Leonardo Fernández fue el primer niño que entró al colegio el día de su entrada en funcionamiento y le costó una bronca, tal vez también la primera de las muchas que en cincuenta años echarían los profesores a los críos. Fernández y sus compañeros estaban esperando a que abriesen la puerta “pero tardaban mucho y no se me ocurrió nada mejor que saltar la valla”, recuerda ahora entre risas.

Leonardo Álvaez en el patio del colegio El Parque, en Blimea

Leonardo Fernández en el patio del colegio El Parque, en Blimea / D. O.

Entre aquellos maestros que esperaban a los niños en las nuevas aulas estaba Fernando Villar, profesor de matemática que fue también el primero, en este caso del cuerpo de docentes, en entrar en el centro. “Un grupo de profesores vinimos antes para prepararlo todo”, recuerda. Los alumnos también echaron un cable para ponerlo todo a punto. Óscar Corte también forma parte de la primera promoción y en su memoria están esos primeros días “ayudando a desempaquetar las cosas para montar el laboratorio”. Corte echa la vista atrás y ve cosas ahora son inimaginables, “como los críos cogiendo regodones del río (Nalón) para poner en el colegio”. “Eran otros tiempos y este era, y lo sigue siendo, un colegio muy activo”. “Teníamos una pajarera, plantamos árboles autóctonos en el jardín y ahí siguen, hacíamos muchísimas cosas”, subraya el exalumno que afirma que “la educación era distinta, yo creo que tenía más calidad porque había menos limitaciones para imaginar cosas y soñar”.

Óscar corte a puerta del colegio El Parque, en Blimea

Óscar corte a puerta del colegio El Parque, en Blimea / D. O.

También se recordaron muchas anécdotas. Alberto Zapico fue durante décadas el conductor del bus escolar y uno de los que más perrerías les gastaba a los chavales como cuando “les cambiaba el huevo cocido de las bolsas de pícnic que les daban para las excursiones por un huevo crudo”, o cuando “mientras estaban en una excursión durante un viaje de estudios a Madrid cogí la ropa de todos, de cien alumnos, e hice un montón en la en medio de la Casa de Campo”.

La actual directora, Minerva Avanzas, subrayó durante el acto la importancia de la relación del colegio con la comunidad. "Es un cole que está muy arraigado al pueblo. Cuando se hace cualquier cosa, siempre tenemos a todo el mundo dispuesto", explicaba. Así quedó patente con los cientos de personas que se sumaron a la celebración del primer siglo de historia del colegio El Parque.

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