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Corderos con paciencia en Llagüezos: cientos de personas degustaron casi una tonelada de carne asada con "tiempo y mimo"

La celebración en el prau a caballo entre los concejos de Lena y Quirós repartió más de 750 raciones de cordero a la estaca

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Andrés Velasco

Andrés Velasco

Prau Llagüezos

Dicen que "la paciencia es la madre de la ciencia". Pero también es la clave para asar un buen cordero a la estaca. En eso coincidían asadores y jurado en la fiesta del Prau Llagüezos, a caballo entre los concejos de Lena y Quirós. Una celebración que reunió a cientos de romeros, que subieron para disfrutar de una soleada y calurosa jornada y degustar casi una tonelada de este manjar.

Desde primera hora, los romeros fueron llegando al prau de la fiesta, declarada de Interés Turístico. Unos lo hicieron en coche, otros andando, y otros en los autobuses lanzadera habilitados por los Ayuntamientos. El caso era llegar y coger sitio bien en la carpa principal, bien en alguna ubicación del prau para instalar las sombrillas, las carpas o ponerse a la sombra de los árboles.

Mientras que unos comenzaban la diversión, los ocho asadores que se presentaron al concurso preparaban las brasas, las estacas y las piezas de cordero para un asado que duró varias horas. Uno de esos asadores era Jesús Espinedo, que lleva décadas subiendo a la fiesta para cocinar los corderos. "Tenemos que poner de nuestra parte para que esta fiesta alcance todo su potencial", señalaba este asador, que estaba acompañado de sus hijas. Espinedo reivindicaba además "la necesidad de que haya gente joven que se sume a los asadores, porque vemos que no hay relevo generacional".

María Trinidad Álvarez, en el centro, con su placa de «Güela del Aramo», rodeada por sus familiares y autoridades de Lena y Quirós. | A. VELASCO

María Trinidad Álvarez, en el centro, con su placa de «Güela del Aramo», rodeada por sus familiares y autoridades de Lena y Quirós. | A. VELASCO

Una petición que también compartía la langreana Noelia Baragaño, la única mujer entre los participantes. "Es verdad que hace falta relevo, que la gente más moza se anime", aseguraba. Respecto al cordero, su receta para lograr una elaboración perfecta es "la paciencia".

Coincidía también en esto con el asador más joven, Cristian Fernández, que llegaba a sus 31 años de Muñón Cimero (Lena), siendo precisamente el relevo generacional de su padre. Para él, "el cordero necesita tiempo, ir muy suave, con paciencia; se puede tardar unas cinco horas en asar un cordero de 14 o 15 kilos".

Jurado

Precisamente en esa paciencia fue en lo que se fijó el jurado del concurso. Entre sus miembros estaba Juan Luis Cabañas, cofrade Mayor de la recién estrenada Cofradía del Corderu a la Estaca de Pola de Lena. A su juicio, "el cordero debe de tener bastante grasa y estar asado con cariño y con tiempo sobre una buena brasa". "Este año hay muy buen nivel y mucha implicación", aseguraba Cabañas, que logró convocar a través de la Cofradía a más de un centenar de personas de otras agrupaciones gastronómicas del país.

Mientras los organizadores vendían las más de 750 raciones que se sacaban de los 72 corderos asados en la fiesta, las representantes institucionales de los ayuntamientos de Lena y Quirós hacían entrega en la carpa de la fiesta de los galardones a los "Güelos del Aramo". En el caso de Lena, Gemma Álvarez, su alcaldesa, anunció que Eladio Álvarez, el "güelu" reconocido este año, no había podido acudir por enfermedad, llevándose igualmente la ovación de los asistentes. La que sí estuvo, rodeada de su familia, fue la quirosana María Trinidad Álvarez, que recibió la placa de manos de la Vicealcadesa de Quirós, Claudina Suárez Feito.

El despiece y reparto de las raciones de cordero a la estaca.

El despiece y reparto de las raciones de cordero a la estaca.

Tras las actuaciones de las bandas de Gaitas "Güestia", de Lena, y "Teixo", de Quirós, que interpretaron en himno asturiano, llegaba la hora del vermú a la espera de recibir las raciones por parte de los asadores.

Y después de la comida, llegaba la hora de conocer al mejor asador de la fiesta. Se llevó el triunfo, y el premio de 600 euros, José Alberto Espinedo. Llagüezos coronó a su mejor asador con la mente puesta ya en volver al prau el año que viene.

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