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Puertas bloqueadas y alarma general: así responde un hospital asturiano al posible robo de bebés

El centro sanitario del Valle del Nalón, que organizó un simulacro de robo, es el único de Asturias con un protocolo de estas características: "No hay que alarmar a la población, pero sí estar preparados y generar seguridad"

"Código rosa, cierren todas las puertas": el hospital Valle del Nalón hace un simulacro de robo de un bebé

VIDEO: Érika Ferraro / FOTO: Fernando Rodríguez

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Érika F. Mallada

Langreo

Son las 12.00 horas de la mañana en el Hospital Valle del Nalón. Todo parece tranquilo: pacientes en la sala de espera, enfermeros garantizando asistencia clínica y médicos que afrontan su jornada laboral con total normalidad. Sin embargo, algo parece romper la calma en la planta de Pediatría.

En los pasillos empieza a respirarse la tensión. En cuestión de segundos, dos supuestas pacientes abandonan el área de maternidad por distintos accesos con dos bebés gemelos. Acto seguido, una alarma empieza a sonar con fuerza y alerta de la sustracción.

La incertidumbre se apodera de todo el hospital. Apenas dos minutos después, los buscas de los profesionales comienzan a vibrar de forma incesante, mientras la megafonía anuncia la activación del "código rosa", el protocolo previsto para el robo de recién nacidos.

La respuesta se pone en marcha de inmediato. Cuando la madre dé la voz de alarma, el centro contacta con el 112 interno, que alerta a la Policía, presente en el hospital apenas diez minutos después. Mientras tanto, todas las puertas quedan bloqueadas y los trabajadores se distribuyen por los distintos accesos para evitar cualquier entrada o salida.

Profesionales sanitarios bloqueando el acceso al hospital.

Profesionales sanitarios bloqueando el acceso al hospital. / Fernando Rodríguez

Todo forma parte de un simulacro organizado por el Hospital Valle del Nalón para comprobar la eficacia de respuesta ante un hipotético caso de sustracción de recién nacidos. De hecho, durante el protocolo, el centro contaba con cinco observadores encargados de verificar que todo estaba desarrollándose según lo previsto.

El centro ya había realizado ejercicios parciales con anterioridad, pero nunca había puesto en marcha uno de este calibre. Además, es el único hospital asturiano que dispone de un protocolo específico de estas características.

Alarma

Una vez finalizado el ejercicio, los responsables sanitarios realizaron una primera valoración. El jefe del Servicio de Pediatría, Marcelino García-Noriega Fernández, calificó el resultado como positivo. "En líneas generales todo ha ido bien; ha funcionado que las personas estuvieran atentas y supieran cuál era su función. No hay que pensar, hay que actuar", explicó. Además, insistió que "un hospital tiene que estar preparado para hacer frente a este tipo de situaciones".

Según detalló, la primera actuación "consiste en alertar al 112 interno". A partir de ese momento, se moviliza automáticamente a todos los profesionales del hospital, cuya misión es bloquear todos los accesos, controlar el perímetro y facilitar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad toda la información posible sobre los presuntos sustractores.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al llegar al hospital.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado al llegar al hospital. / Fernando Rodríguez

Casos muy infrecuentes

Pese a lo llamativo del despliegue, García-Noriega quiso trasladar un mensaje de tranquilidad. "No hay que alarmar a la población, pero sí estar preparados y crear seguridad", afirmó. El pediatra recordó que este tipo de sucesos son extraordinariamente infrecuentes y que, cuando se producen, "en muchas ocasiones provienen de sus propias familias".

La subdirectora de Atención Sanitaria y Evaluación del Área Sanitaria III, Milagros Bada, incidió en la misma idea. Explicó que el protocolo comenzó a desarrollarse en 2017, quedó interrumpido por la pandemia y está plenamente implantado desde 2022. "Todos tenemos un papel perfectamente definido dentro del protocolo", señaló. Además de la rápida actuación ante una posible sustracción, el documento regula la identificación de todas las personas que atienden al recién nacido y la forma en que debe ser trasladado en el interior del hospital.

Bada insistió en que disponer de este procedimiento no es sinónimo de un mayor riesgo de robo de bebés, sino que responde a una estrategia basada en la prevención y seguridad. "Es un suceso absolutamente infrecuente, pero es bueno entrenarnos y adelantarnos a lo que podría ocurrir", señaló. Asimismo, explicó que otros hospitales disponen de protocolos similares, aunque cada uno debe diseñarse en función de las características de sus instalaciones.

Balance

Como en cualquier simulacro, el objetivo no era obtener un resultado perfecto, sino detectar oportunidades de mejora. "Siempre hay puntos que podemos hacer mejor; para eso se hacen estos ejercicios", resumió García-Noriega.

En el papel de las supuestas sustractoras participaron dos trabajadoras del propio hospital, Leticia Ansedes y Raquel Gómez. Su misión consistía en poner a prueba la capacidad de reacción del personal intentando abandonar el edificio con los bebés. Aunque durante el recorrido lograron generar algunos momentos de duda, en una situación real ninguna habría conseguido salir del recinto.

En el caso de Ansedes, fue pillada "fuera de la unidad" y Gómez detenida "nada más salir y dar el primer escalón". El recorrido previsto, sin embargo, estaba diseñado para que llegaran hasta la farmacia ubicada a escasos metros del hospital y así, poder evaluar la actuación policial y garantizar una simulación que contemplara todos los posibles escenarios.

Leticia Ansedes huyendo del hospital con su bebé sustraído en brazos.

Leticia Ansedes huyendo del hospital con su bebé sustraído en brazos. / Fernando Rodríguez

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