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"Pensé que me mataba allí mismo": el relato de una joven lenense atacada brutalmente por un perro en Turón

El animal se abalanzó sobre la muchacha, que presenta heridas graves en una pierna, cuando entraba a trabajar para limpiar un domicilio en la zona rural de Mieres

Las heridas en la pierna derecha de la joven, donde la atacó brutalmente el mastín.

Las heridas en la pierna derecha de la joven, donde la atacó brutalmente el mastín. / Cedidas a LNE

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Andrés Velasco

Andrés Velasco

Mieres

"Pensé que me mataba allí mismo; literalmente pensé que me moría". Son las palabras de N. G., una joven de 24 años que fue víctima el pasado martes de un brutal ataque de un mastín en Turón. La mujer, natural de Lena, se recupera ahora de sus heridas en casa de su madre en Gijón, tras haber presentado una denuncia ante la Guardia Civil, ya que el perro, que no tenía chip ni seguro, pertenecía a un vecino de la zona.

Las heridas en la pierna derecha de la joven, donde la atacó brutalmente el mastín.

Las heridas en la pierna derecha de la joven, donde la atacó brutalmente el mastín. / Cedida a LNE

La joven y su familia narran lo sucedido en la mañana del martes. Unos instantes que jamás se borrarán de la memoria de N. G. Los hechos tuvieron lugar en La Berruga, un núcleo del valle de Turón en Mieres. La joven se disponía a entrar en la casa que tenía que limpiar, ya que trabaja para una empresa de limpieza. Explica que tras aparcar su furgoneta, se dirigía al domicilio en el que tenía que prestar servicio. "Vi venir al perro, iba junto a otro pequeño, y venía ladrando, pero nunca pensé que fuera a atacar", explica la joven, que agrega que "en realidad lo que pensé fue que era un mastín ladrando, como suelen hacer todos", apunta.

Dentelladas

Sin embargo, la realidad fue diferente. "Yo seguí caminando hacia adelante, y de repente sentí algo en el pantalón, me giré y ya vi al perro abalanzándose", explica. "Me acribilló la pierna", apunta la muchacha, que pensó que su vida se terminaba en ese instante. "La verdad es que pensé que me mataba allí mismo", narra a LA NUEVA ESPAÑA.

Pero el instinto de supervivencia del ser humano hace que se saquen fuerzas de donde no las hay. La joven comenzó a patear al animal con la pierna que tenía libre, y cuando consiguió zafarse de las dentelladas que le lanzaba, logró abrir la reja de la puerta de la casa en la que tenía que trabajar. Además, al oír los gritos, la joven explica que tanto la mujer que habitaba el domicilio como su hija salieron a socorrerla.

Hospital

La madre de N. G. estaba en esos momentos en Gijón, trabajando. Sonó el teléfono y era su hija. "Me decía que fuera al hospital de Mieres, que la estaban llevando las dueñas de la casa, pero no me quería decir por qué", apunta la madre de la víctima. Finalmente le confesó lo que había sucedido, y tomó camino hacia el Nuevo Álvarez-Buylla, ubicado en Santullano.

M. R. sostiene la mano de N.G. mientras una profesional sanitaria cura sus heridas tras el ataque del mastín.

M. R. sostiene la mano de N.G. mientras una profesional sanitaria cura sus heridas tras el ataque del mastín. / Cedida a LNE

Cuando la joven llegó a las Urgencias del centro sanitario, recibió atención médica por parte del personal. Tuvieron que curarle las heridas, media docena de grandes dentelladas propinadas por el mastín. Poco después llegaba su madre, que estuvo con ella mientras la atendían. En total, sus heridas requirieron de una decena de puntos de sutura. "No me podía creer las heridas que tenía la nena en la pierna", asegura la madre.

Denuncia

Tras llamar el mismo martes a la Guardia Civil para dar parte de lo sucedido, los agentes conminaron a la víctima a acudir in situ al puesto de Ujo, cosa que hizo al día siguiente, el miércoles. Allí presentó la denuncia y el parte de lesiones del hospital. Además, cuando fue preguntada por los agentes sobre si sabía quién era el propietario del animal, la joven indicó que era de un vecino de la zona. La Benemérita se ha hecho cargo de las investigaciones. Según ha podido saber este diario, el perro no tendría el microchip de identificación obligatorio ni tampoco seguro.

N. G., que reside en el concejo de Lena, está ahora en casa de su madre en Gijón recuperándose. "Fue un gran susto para todos", señalan ambas, que lo que esperan es que ahora las autoridades hagan su trabajo. La familia quiere además que "la gente se conciencie de que tener un animal es una responsabilidad, y que tienen que estar debidamente identificados, hay que cumplir las leyes, porque luego pueden pasar estas cosas".

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