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Josefa Cabello, la abuela de las Cuencas, fallece a los 107 años

Malagueña de nacimiento, llegó a Langreo en 1956 y en mayo recibió el homenaje del Ayuntamiento

Josefa Cabello con su familia el pasado 16 de mayo en el homenaje a los centenarios langreanos

Josefa Cabello con su familia el pasado 16 de mayo en el homenaje a los centenarios langreanos / Mario Canteli

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David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Josefa Cabello Jurado era la abuela de las Cuenca. Lo era no solo por edad, 107 años, sino también por su actitud risueña, con una sorna mezcla de su Andalucía natal y su Asturias de acogida. También por su apego a la familia. Ahora, esa familia, sus hijas, sus nietos y sus bisnietos, la despiden con dolor pero también con recuerdos imborrables de una vida larguísima. Josefa falleció este martes en su casa, en ese piso de La Felguera que había comprado con tanto esfuerzo junto a su marido, Antonio Benítez. Un piso en el que ahora vivía con sus hijas que tanto la cuidaban.

Josefa Cabello, de 107 años, rodeada de tres generaciones de su familia, por la izquierda su bisnieto Izan, su nieta Fátima, y sus hijas Toñi y Pepi

Josefa Cabello, de 107 años, rodeada de tres generaciones de su familia, por la izquierda su bisnieto Izan, su nieta Fátima, y sus hijas Toñi y Pepi / D. O.

Hace poco más de dos meses, Josefa bromeaba sentada en el sofá: “A ver si aguanto el mes”. Aguantó mayo, cerró junio y se fue en julio, dejando huérfana a la familia y a todos aquellos que compartieron un rato de conversación con ella, una charla con ese acento malagueño que aún conservaba. Nació el 2 de abril de 1919 en Villanueva de las Algaidas y falleció el 21 de julio de 2026 en La Felguera. Aquí había emigrado junto a su querido Antonio, aquí había vivido desde 1956. Su vida, no fue fácil. Trabajó en su pueblo, en el campo, en la aceituna, luego fue cocinera en Antequera y luego emigró a una Asturias industrial. Antonio quiso trabajar en Duro Felguera pero no pudo ser. Hizo lo que pudo para sacar adelante a la familia, hasta participó en la construcción del edificio en el que está el piso en el que murió Josefa.

Josefa Cabello,  de 107 años, en su casa de La Felguera, en Langreo

Josefa Cabello, de 107 años, en su casa de La Felguera, en Langreo / D. O.

La mujer recibía a LA NUEVA ESPAÑA unos días antes de que el Ayuntamiento de Langreo le rindiese homenaje junto a otros centenarios del concejo. No lo reconocía, pero estaba nerviosa. Tenía problemas de movilidad y le preocupaba cómo salir de casa, un primer piso sin ascensor. No hubo problema, la familia se encargó de ello. Josefa se plantó con los suyos en las Escuelas Dorado de Sama una soleada mañana de primavera. No había salido de casa desde enero de este año. Lo hizo aquel día y lo celebró con los suyos. Estaba guapísima y tan divertida como siempre. Decía que no veía de un ojo, pero hacía ganchillo. Decía que no oía de un oído, pero estaba atenta a lo que ocurría a su alrededor.

Una malagueña que fue la abuela de las Cuencas, una mujer que deja un gran recuerdo, el de una de esas personas que llegaron al concejo para ganarse la vida. Ella lo tuvo todo en Langreo aunque siempre fue malagueña. Hace dos años, con 105 años logró uno de sus sueños, viajar a Málaga con sus hijas. Otro sueño, o tal vez preocupación, era no morirse antes de pagar la hipoteca del piso. Quedó pagado hace muchos años. Ahora será una casa llena de recuerdos. En la memoria quedan su sonrisa y su mirada, con la que sonreía más aún.

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