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El parque de Redes perderá 8.000 visitantes este verano por el cierre del refugio de Brañagallones: "Es uno de nuestros motores"

El alcalde y los vecinos de Caso aseguran que el Ayuntamiento sigue sin noticias sobre el inicio de la reforma del equipamiento y advierte del impacto del cierre en alojamientos, bares, restaurantes y otros negocios del concejo

Estado actual del refugio de Brañagallones.

Estado actual del refugio de Brañagallones. / LNE

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Félix Vallina

Félix Vallina

Campo de Caso

Las obras de reforma integral del refugio de Brañagallones ni están ni, de momento, se las espera. El emblemático equipamiento del Parque Natural de Redes permanecerá cerrado todo el verano debido al avanzado estado de deterioro que presenta el edificio mientras el Principado sigue sin poner fecha al inicio de una actuación anunciada desde hace más de un año. Si se repiten las cifras registradas la pasada temporada, Redes dejará de recibir alrededor de 8.000 visitantes durante la campaña estival, entre las más de 2.000 personas que pernoctaron en la vega y las cerca de 6.000 que la visitaron para recorrer sus rutas de montaña, practicar senderismo o disfrutar de uno de los enclaves naturales más emblemáticos de Asturias. "Es uno de nuestros motores", resume el alcalde de Caso, Miguel Fernández, que reclama que se agilice un proyecto que considera fundamental para la economía local.

El refugio de montaña de Brañagallones.

El refugio de montaña de Brañagallones. / Mario Canteli

El regidor asegura que el Ayuntamiento continúa sin recibir información sobre cuándo comenzarán unos trabajos que acumulan retraso tras retraso. La reforma, presupuestada en 677.430 euros y financiada con fondos europeos, fue adjudicada inicialmente a Ingenierías Uría, que acabó renunciando a ejecutarla. Desde entonces, la previsión es que sea Tragsa quien asuma la actuación, aunque el cambio sigue sin materializarse y el calendario continúa siendo una incógnita. Además, la obra incrementará sus costes hasta cerca del millón de euros.La incertidumbre preocupa especialmente porque, una vez comiencen las obras, el plazo de ejecución previsto es de entre seis y ocho meses. Si el inicio continúa retrasándose, vecinos y usuarios del refugio temen que el equipamiento tampoco pueda reabrir de cara al verano de 2027.

Miguel Fernández insiste en que el impacto del cierre trasciende al propio refugio. "Se nota en todo el municipio", explica. No en vano, los miles de visitantes que cada verano suben a Brañagallones generan actividad en alojamientos, bares, restaurantes, queserías, panaderías y otros negocios de Caso y concejos limítrofes antes o después de acceder a la vega, además de utilizar los servicios de transporte autorizados desde Bezanes. "Todo ese movimiento desaparece", lamentan los vecinos, que le piden al Principado que acelere los trámites para que la actuación pueda comenzar cuanto antes.

La braña de los gallones

Situada a 1.215 metros de altitud, en pleno Parque Natural de Redes, Brañagallones es una espectacular vega de origen glaciar cuyo nombre significa literalmente "la braña de los gallones", en referencia al urogallo cantábrico, una especie que llegó a tener hasta seis cantaderos activos en este recóndito valle. Considerado uno de los grandes reclamos turísticos de Caso, el enclave sigue funcionando como una majada ganadera donde pastan vacas casinas y caballos entre 36 cabañas de piedra repartidas por la pradera.

El edificio hunde sus raíces en un antiguo refugio de cazadores construido a finales de los años cincuenta. Posteriormente fue transformado en un parador de tres estrellas y, tras varios años cerrado, reabrió en septiembre de 2016, ya bajo la gestión de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias. Dispone de capacidad para unas 40 personas, ofrece servicio de restauración y constituye el punto de partida de numerosas rutas de montaña, lo que lo ha convertido en un destino habitual para familias, escolares, grupos de senderismo y montañeros.

Su importancia trasciende al propio alojamiento. Solo hace cuatro años se vendieron 764 quesos del concejo en el refugio y, durante el verano, trabajan en él entre cuatro y cinco personas, además del guarda. El deterioro del edificio, especialmente en la parte más antigua, acabó haciendo inviable mantenerlo abierto. Las filtraciones de agua provocadas por el mal estado del tejado, junto con las deficiencias del sistema energético y de otras instalaciones, obligaron a echar el cierre mientras llega una reforma que sigue sin arrancar.

El proyecto contempla la renovación integral de la cubierta, la impermeabilización del edificio, la mejora de las chimeneas, la sustitución de ventanas y la modernización de los sistemas energético y de ventilación. Pero, mientras las máquinas siguen sin llegar, la llamada braña de los gallones afronta un verano sin excursionistas, sin montañeros y sin huéspedes, dejando a Caso sin uno de sus principales motores turísticos y económicos.

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