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El turismo descubre las Cuencas: naturaleza, patrimonio industrial y muy cerca del resto de "puntos calientes" de la región

"Las comarcas mineras ya no son lo que eran en el imaginario colectivo, los visitantes ven que aquí hay mucho que hacer", defienden los expertos del sector

Lorena Gallardo y Rodrigo Gómez son su familia en el Ecomuseo del Valle de Samuño

Lorena Gallardo y Rodrigo Gómez son su familia en el Ecomuseo del Valle de Samuño / D. O.

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David Orihuela

David Orihuela

Langreo

Rodrigo Gómez vuelve sobre sus pasos por el aparcamiento del Ecomuseo del Valle de Samuño, en El Cadavíu. Langreo. Regresa al coche para coger una chaqueta mientras su familia compra los billetes para subir al tren minero. Para un asturiano hace calor, para un granadino la chaqueta no está de más.

Está de vacaciones en Asturias junto a su esposa, Lorena Gallardo y sus hijos. Han aprovechado una intervención quirúrgica en Oviedo para conocer el Principado. “Teníamos muchas ganas”, dice ella. Este sábado aprovecharon la mañana para visitar el valle del Nalón. No llegaron de casualidad, “una prima mía es guía turística y nos recomendó visitar las zonas mineras”, explica la mujer. Llevaban poco tiempo en la zona pero era la suficiente para verla “muy verde, muy bonita y muy de montaña” y, cómo no, para añadir que “se agradece mucho el fresquito».

A pocos metros, otra familia, llegada desde Vilafranca del Penedès (Barcelona), desayunaba en su furgoneta gran volumen camperizada en el área de autocaravanas del Cadavíu. «Con las olas de calor que estamos teniendo allí es insoportable. Buscamos fresco y nos gusta la montaña», resumía Eduard Fornells. El viaje les ha llevado primero por Cantabria y el País Vasco antes de llegar a Asturias. «Nos gusta el cicloturismo y hacer vías verdes. Queríamos conocer el valle de Turón y toda esta zona», añade.

Eduard Fornells y una de sus hijas en el área de autocaravanas del Valle de Samuño, en Langreo

Eduard Fornells y una de sus hijas en el área de autocaravanas del Valle de Samuño, en Langreo / D. O.

Son solo dos ejemplos, dos familias que estos días visitan el valle del Nalón, pero condensan lo que dicen los expertos. El patrimonio industrial y una naturaleza espectacular son los grandes atractivos de las comarcas mineras. A ello se suma la centralidad y las buenas comunicaciones. Desde el Ecomuseo del Valle de Samuño se tarda media hora en llegar a la playa y aún menos en plantarse en pleno corazón del Parque Natural de Redes.

«Las Cuencas ya no son lo que eran en el imaginario colectivo», resume Leticia Martínez Braga, técnica de turismo de la Mancomunidad Valle del Nalón. «Cada vez más gente descubre que aquí también hay mucho que ver y mucho que hacer».

La evolución no ha sido fruto de la casualidad. Durante los últimos años, administraciones, empresarios y entidades turísticas han trabajado para convertir recursos que durante décadas permanecieron infrautilizados en auténticos productos turísticos.

El mejor ejemplo es el patrimonio industrial. Instalaciones ligadas a la historia del carbón y de la minería se han transformado en algunos de los equipamientos más singulares de Asturias. El Museo de la Minería y de la Industria (MUSI), el Ecomuseo Valle de Samuño, las visitas al Pozo Sotón, el poblado minero de Bustiello o la sala de exposiciones del Pozu Santa Bárbara, referente cultural, estos dos últimos en Mieres.

«La comarca del Nalón está experimentando un renovado interés entre los turistas como destino de Asturias, algo que también está ocurriendo en el Caudal», explica Jorge Vallina, gerente del Plan de Sostenibilidad Turística del Valle del Nalón, que maneja un presupuesto de más de tres millones de euros para potenciar el turismo en la comarca. «Cada vez tiene más protagonismo el binomio formado por el patrimonio industrial y la naturaleza. Tenemos recursos únicos, imposibles de encontrar en otros lugares», asegura. «Se han puesto en marcha rutas de patrimonio industrial, una red de miradores, aparcamientos para bicicletas, nuevos itinerarios senderistas y herramientas digitales que permiten planificar la visita. Ahora estamos construyendo producto turístico».

Parque Natural de Redes

A ese patrimonio industrial se suma el otro gran emblema del territorio, el Parque Natural de Redes. «Julio está al 95 por ciento de ocupación, agosto al 97 por ciento y septiembre también está bien», explica Suni Torre, presidenta de la asociación empresarial Redes Natural. «Está siendo un buen año desde el principio, con una evolución positiva tanto de la ocupación como de la estancia media».

«El Parque Natural era un gran desconocido hace unos años y cada vez se conoce más», apunta Martínez Braga. «Junto al patrimonio industrial es uno de nuestros grandes buques insignia». Por su parte, en Lena también están Las Ubiñas, otro de los espacios montañeros más destacados de la región.

El despertar turístico de las Cuencas también está vinculado a la búsqueda de destinos alternativos a las zonas más saturadas. Vanessa Álvarez, responsable de gestión de la UTE que explota el Ecomuseo Valle de Samuño y el Museo de la Siderurgia, explica que «estamos viendo un repunte de personas que utilizan las Cuencas como base para recorrer Asturias. Encuentran alojamientos más asequibles, menos masificación y una ubicación muy cómoda». «La gente busca tranquilidad», afirma Álvarez. «Puedes estar alojado aquí y en menos de una hora llegar a muchos puntos de Asturias. Después regresas a un entorno mucho más relajado».

Jorge Vallina destaca además un fenómeno que comienza a repetirse. «Hay turistas que llegan pensando en utilizar las Cuencas únicamente como alojamiento y acaban descubriendo que en su entorno inmediato tienen suficientes atractivos para llenar varios días de vacaciones. Deciden no ir a Covadonga o a Cudillero porque encuentran aquí propuestas que no conocían».

Obras del nuevo centro de recepción de visitantes del Valle del Nalón en el Pozo Sotón

Obras del nuevo centro de recepción de visitantes del Valle del Nalón en el Pozo Sotón / D. O.

Plan de Sostenibilidad Turística

El crecimiento del sector también se apoya en nuevas inversiones. La Mancomunidad Valle del Nalón ha desarrollado durante los últimos años un amplio programa de actuaciones financiadas a través del Plan de Sostenibilidad Turística, con una inversión cercana a los 3,7 millones de euros. En el Caudal son 4 millones, solo para Aller, más de 2 millones. Una de las actuaciones más destacadas en el Nalón es el centro de recepción de visitantes que ya está en obras en el Pozo Sotón.

Las actuaciones incluyen nuevas rutas senderistas, una red de miradores, itinerarios geológicos, señalización de elementos de patrimonio industrial, aparcamientos para bicicletas, campañas de promoción digital y una nueva plataforma turística con planificador de viajes. «El objetivo es consolidar el valle como un destino diferenciado dentro de Asturias», explica Martínez Braga. «Tenemos naturaleza, patrimonio industrial, gastronomía, alojamientos de diferentes tipologías y una situación geográfica privilegiada».

Sin embargo, nadie parece querer reproducir modelos de crecimiento basados en la masificación. «No me gustaría que esto se convirtiera en los Picos de Europa», reconoce Jan Ruiz del Vall, responsable de la Posada de Redes, en Bezanes (Caso). «Aquí lo que tenemos es precisamente la autenticidad. Las aldeas siguen intactas, los negocios son pequeños y existe una forma de hacer las cosas que sería imposible mantener si llegaran grandes cantidades de visitantes».

El empresario, que ha vivido y trabajado en distintos países antes de instalarse en Redes, considera que la conservación del entorno debe seguir siendo una prioridad. «La mayoría de los visitantes entiende perfectamente que este es un lugar especial y que hay que cuidarlo».

Esa parece ser la clave del momento que viven las Cuencas. El turismo gana peso económico, surgen nuevos negocios y crece el número de visitantes, pero el territorio sigue reivindicando un modelo propio, alejado de la saturación

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