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Pleno saharaui en Langreo: los niños del programa "Vacaciones en Paz" visitan el Ayuntamiento

Las familias del valle destacan que la acogida de estos menores en verano "es una experiencia muy enriquecedora"

Autoridades locales posando con niños saharauis y familias de acogida del programa, en el Ayuntamiento de Langreo.

Autoridades locales posando con niños saharauis y familias de acogida del programa, en el Ayuntamiento de Langreo. / Lucía Hernández

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Lucía Hernández

Langreo

Lavarse los dientes, ir al colegio, o una ducha caliente son para la mayoría de los niños de las Cuencas hábitos que pasan desapercibidos en su día a día. Sin embargo, en otras regiones del planeta, como el Sáhara Occidental, eso es un lujo. Y de estas necesidades, nació hace casi medio siglo el programa "Vacaciones en paz". Media docena de pequeños saharauis están disfrutando del verano en el valle del Nalón, y junto a sus familias, fueron recibidos este martes en el salón de plenos del Ayuntamiento de Langreo.

De los 96 niños que aterrizaron en Asturias en el marco de este programa solidario, son 6 los que llegaron al Valle del Nalón el pasado 5 de julio. Menores de entre 8 y 12 años se quedarán en la región hasta el 3 de septiembre, cuidados con amor por sus familias de acogida. Mohammed Fadel, delegado saharaui en Asturias, destacaba que este intercambio intercultural apuesta por "fortalecer esos lazos históricos que ya existen desde hace muchos años con el Sáhara". A su vez, el represetante del pueblo saharaui reivindicó "los derechos de los niños a ser libres". "Solidaridad" y "cooperación" fueron dos palabras muy recurrentes durante el acto.

Dos niñas saharauis y una niña de acogida recibiendo las mochilas de regalo por parte de las autoridades locales.

Dos niñas saharauis y una niña de acogida recibiendo las mochilas de regalo por parte de las autoridades locales. / Lucía Hernández

Las palabras de agradecimiento no se acababan entre los participantes. Todos los pequeños saharauis irradiaban felicidad al hablar de lo que más les gustaba hacer en Asturias. "Ir a la piscina porque me encanta nadar, me encanta ir con mi familia", contaba Saida Musa, que lleva un lustro participando y cada verano está deseando reencontrarse con sus amigos asturianos. Para ella "en el Sáhara no puedes hacer cosas que aquí sí que puedes. No puedes nadar, ni ducharte bien. La comida también es diferente". Todos coincidían en que su actividad favorita era nadar en la piscina, como relataba Lasli Aali. Aunque a Manata Mohamedu también le gusta "ir de compras" y llevar las uñas bien arregladas.

Y aunque en el verano que pasan en Asturias, el ocio y sus familias de acogida, son la principal preocupación de estos pequeños, en septiembre volverán a su hogar y a las clases. Y para que regresen en las mejores condiciones, el Ayuntamiento de Langreo ya se ha adelantado: obsequió a los chavales con unas mochilas con útiles escolares para volver a estudiar "con muchas ganas".

Familias

La clave del éxito y la longevidad de este proyecto es el entusiasmo con el que participan los miembros de cada casa. "Somos padres de acogida desde 2011. Teníamos un bote cuyo dinero era para las vacaciones y, durante la crisis de 2008, decidimos que íbamos a usar esos fondos en una causa solidaria", explica Lorena Rodríguez sobre su participación en "Vacaciones Paz". "Salió la opción del Sáhara. Nuestra primera hija de acogida, Baqia, es mayor de edad y vive con nosotros en Lada. Desde entonces seguimos con la misma ilusión cada verano", agregaba. Por su casa han pasado todas las hermanas de esa primera hija de acogida, aumentando los miembros de su familia.

Otras familias se estrenaron por primera vez como acogedoras. Así Rosana González y Carlos Busto relataron que llevaban años pensando en participar en las "Vacaciones en Paz": "Es una experiencia muy especial con la que aprendemos de las costumbres de la cultura de las nuestra hija de acogida, y ella de las nuestras". Todos los participantes coincidían en que "es una experiencia que no iguala nada, muy enriquecedora. Nunca podremos devolver todo el cariño que recibimos".

La bandera saharaui junto con las mochilas que regaló el Ayuntamiento a los niños participantes.

La bandera saharaui junto con las mochilas que regaló el Ayuntamiento a los niños participantes. / Lucía Hernández

Algunas familias ya conocen el territorio de origen de los pequeños y todos coinciden en la importancia del agua potable, siendo una realidad totalmente distinta a la occidental. "Hasta que no estás allí en primera persona, no puedes entenderlo. Es mucho más duro de lo que nos imaginamos. Con los años van evolucionando en muy pequeñas cosas que para nosotros son una tontería, pero que para ellos son importantes. Por ejemplo, el hecho de tener la cantidad de agua que quieras, ya que todo está racionado al no tener canalizaciones", explicaba Rodríguez. En casa de los Busto González ya lo tienen claro, pues están "pensando en ir a los campamentos, posiblemente nos animemos. El cambio cultural es muy grande. Está bien saber lo que tienen allí para valorar lo que tenemos aquí y para entenderlos a ellos".

Para los miembros de los núcleos familiares este intercambio es tan especial, que para ellos "la despedida es difícil porque vas a pasar mucho tiempo sin verlo, y eso que nosotros viajamos de manera habitual, pero entiendes que van a su casa con unos padres que los aman", subrayaba Rodríguez. Si bien el momento de decir adiós no es el más bienvenido y la sensación es bien agridulce, ellos saben que "en el Sáhara no falta nunca amor, cuando llegas te sientes acogido y en casa. Lo que faltan son recursos".

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