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La plaza de San Roque de Blimea llena sus calles de fiesta, tradición y mucha cultura

Los vecinos disfrutaron de diversas actividades a lo largo de toda la jornada

Vecinos mirando el mercadillo de la fiesta de San Roque en Blimea.

Vecinos mirando el mercadillo de la fiesta de San Roque en Blimea. / Lucía Hernández

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Lucía Hernández

Blimea

Los organizadores de la fiesta de San Roque en Blimea empezaron a "dar guerra" desde bien temprano en la mañana del viernes. En un día dedicado a su patrón y especialmente a los más pequeños, los vecinos disfrutaron de una jornada "de convivencia y familiar, muy prestoso", aseguraba Mario Efrén García, presidente de la Asociación Cultural y de la Fiesta de la Plaza San Roque de Blimea.

Tras la procesión del santo desde la iglesia, hasta la plaza, los niños pudieron disfrutar de varios juegos para ellos. Para Lucía Irene Moro, su favorito es el juego de las sillas, que consiste en sentarse rápidamente cuando se para la música. Además, para ella las muñecas "Amigurumis" fabricadas por Soraya González eran "muy chulas".

En un día donde familias comparten un mismo espacio, todos coincidían en que la fiesta "viene muy bien para entretener a los niños", afirmaba Dolores Hevia, vecina de la localidad. El objetivo del día era pasar un buen momento, acompañados de caras conocidas, pero también invitando a posibles futuros residentes. Rocío Castillo llegó desde Málaga hace cuatro años, ahora es una más, teniendo el honor de crear la alfombra floral dedicada al santo y cumpliendo con la tradición desde su instalación en Blimea.

Vecinos mirando la alfombra floral de la fiesta de San Roque en Blimea.

Vecinos mirando y haciendo la alfombra floral de la fiesta de San Roque en Blimea. / Lucía Hernández

En una fiesta que se lleva celebrando desde 1998, locales y visitantes disfrutan cada año de una jornada llena de diversión y memoria. Para ello, la plaza lucía fotos antiguas donde aparecían los primeros vecinos de la zona, algunos ya fallecidos, a modo de homenaje de sus antepasados. La colaboración entre los vecinos estaba más presente que nunca con una venta de libros de segunda mano, los libros de Fernando Luis Villar, las muñecas de Soraya González y las artesanías de cuero de Martín Morán, todos residentes del pueblo.

El día continuó con una comida infantil, una misa en recuerdo por todos los fallecidos y la procesión del Santo, con la posterior "puya'l ramu". Por la noche estaba prevista la cena de confraternización vecinal, con baile hasta la madrugada.

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