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De Pajares al cielo: miles de personas disfrutan del eclipse desde la estación de esquí

Los asistentes que asistieron al fenómeno en el alto lenense, satisfechos: "¡esto ye único!

Cientos de personas viendo en Pajares el eclipse, durante su fase total.

Cientos de personas viendo en Pajares el eclipse, durante su fase total. / A. Velasco

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Andrés Velasco

Andrés Velasco

Valgrande-Pajares

"Vaya pasada", "estoy ye único", "¡Viste oh, ya no hay sol ". Fueron algunas de las frases que se escuchaban en las laderas de Pajares durante el eclipse total. Y es que la estación de esquí y montaña de Valgrande fue uno de los puntos de Asturias con mejor visibilidad para contemplar el fenómeno astronómico.

La carretera N-630 era un hervidero de coches en dirección al puerto desde primera hora de la tarde. Tráfico muy denso de todos los asturianos y visitantes que eligieron la estación de Valgrande-Pajares para contemplar el eclipse.

En la telecabina, largas colas para subir al Cuitu Negru, punto más alto de la estación. Eso sí, los tiempos de espera no fueron largos, debido a la alta capacidad del remonte.

Entre los turistas, la madrileña Isabel Gómez. Esta mujer tenía previsto ver el eclipse en Salinas, donde pasa unos días. Sin embargo, al amanecer nublado decidió cambiar el plan y subir a Pajares. "Lo que no sabía es que había una estación de esquí, así que al final decidimos verlo aún más arriba", explica mientras sube en la telecabina.

Comparte viaje con la familia Fernández. Los padres, Sergio y Eva, y sus hijos, Roque y Sofía. "Nos apetecía hacer un plan diferente, y pensamos que les iba a gustar a los niños", explican los mayores. Son esquiadores, pero de San Isidro. "Aprovechamos a ver el eclipse y a su vez vemos la telecabina, que no la conocíamos", apuntan.

La familia Fernández, en la telecabina.

La familia Fernández, en la telecabina. / A. Velasco

En el Cuitu Negru, las laderas se iban llenando poco a poco de gente de todas las edades. Matrimonios, parejas, familias... Muchos grupos preparados con comida, toallas, sillas, cámaras... Y gafas especiales. "Menos mal que las dan aquí arriba, porque se me habían olvidado en casa", señala el francés Pierre Gignac. Y es que el evento estaba organizado por la Consejería de Cultura, Política Llingüistica y Deporte, que dispuso de una pantalla gigante, una carpa con reparto de folletos y gafas y música para disfrutar del evento.

Buena decisión

María García, de la empresa NaturAller, fue la experta encargada de guiar la visión del eclipse. Y levantó los aplausos de los cientos de personas congregados en Pajares cuando confesó que la estación de esquí (y montaña) era el mejor punto de Asturias para ver el eclipse y que los presentes habían tomado "una buena decisión".

Con la primera mordida, los asistentes comenzaron a colocarse las gafas para ver a la Luna tapando al Sol. Y esperando, especialmente, al gran momento del eclipse total. Y cuando el satélite se había comido tres cuartos de astro rey, muchas camisetas comenzaron a cambiarse por sudaderas por la bajada de temperaturas.

Lisardo García, primero por la izquierda, junto a sus amigos, viendo el eclipse.

Lisardo García, primero por la izquierda, junto a sus amigos, viendo el eclipse. / A. Velasco

"Espectacular, llevaba toda la vida esperando por esto". Eran palabras del mierense, pero afincado en Gijón, Lisardo García. Con un grupo de otros cinco amigos y tres niños contemplaron el eclipse desde el Cuitu Negru. "Pensábamos verlo en Gijón, pero como estaba nublado vinimos a verlo aquí, y no pudimos tener más suerte, fue increíble", aseguraba.

Su testimonio es el ejemplo de los aplausos de las más de 4.000 personas que subieron en la telecabina y que fueron testigos de cómo subir de Pajares al cielo.

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