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La carretera de San Isidro se pone la visera contra la nieve: la (millonaria) obra de las nuevas pantallas antialudes se licitará antes de final de año

El Consejero confirma que la primera fase del proyecto de mejora de seguridad en el puerto, que costará en global casi 13 millones, afectará a la zona alta

El inicio de la ascensión a San Isidro, cerrada por el alud en el que fallecieron dos operarios.

El inicio de la ascensión a San Isidro, cerrada por el alud en el que fallecieron dos operarios. / LNE

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Andrés Velasco

Andrés Velasco

La Vega (Riosa)

Fue hace un lustro cuando César Fernández y Virgilio García perdían la vida de forma trágica en la carretera del puerto de San Isidro. Estaban trabajando con una fresadora para retirar la nieve de la calzada, cuando un alud les sorprendía y les arrastraba. La sinuosa carretera del puerto allerano, unido a la orografía de sus montañas, hacen de este paso un peligro casi constante en cada invierno cuando la nieve cubre las laderas. Por ello, y tras años de lucha por parte de vecinos y Ayuntamiento, el Principado decidió tomar cartas en el asunto. Así, el pasado noviembre anunciaban una actuación de 12 millones de euros de presupuesto para colocar más viseras antialudes que minimicen el riesgo para los miles de conductores que atraviesan cada año la carretera que da acceso a las estaciones de esquí de Fuentes de Invierno y San Isidro. Ahora, el gobierno regional ha anunciado que los trabajos se licitarán antes de fin de año.

Así lo aseguraba a LA NUEVA ESPAÑA el consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, Alejandro Calvo. El responsable regional explicaba que el proyecto técnico ya estaba "redactado y supervisado", y que la intención de su departamento es la de licitar los trabajos "antes de que acabe este año". Se trata, dijo, de una ambiciosa iniciativa que persigue una "mejora de seguridad" en esta carretera, que en los últimos años se ha cobrado varias vidas a causa de aludes o desprendimientos.

El proyecto se presentó hace casi un año, y en aquel acto, el propio Alejandro Calvo explicaba que los trabajos se desarrollarían en dos fases y comprenderían tres zonas de actuación en esa carretera AS-112, concretamente entre los puntos kilométricos 34,635 y 38,350. Una decisión, la de llevar a cabo los trabajos, que se tomaba en base a los episodios registrados en las últimas décadas de caída de rocas y avalanchas de nieve.

Para llegar a la solución planteada, desde el Gobierno regional se llevaron a cabo estudios pormenorizados y utilizando tecnologías punta, tanto a nivel de hardware (drones), como de software. Así, desde el Principado señalaban que el programa utilizado tras modelar topográficamente la carretera y su entorno, simuló avalanchas "reproduciendo la dinámica física del flujo de nieve, la evaluación de escenarios con periodos de retorno de 10, 30, 100 y 300 años, y la sectorización del tramo según orientación, vientos dominantes y acumulación de nieve".

Obras

El informe trajo consigo varias conclusiones y permitió tanto detectar los puntos de mayor riesgo como arbitrar las mejores soluciones para llevar a cabo en la carretera de San Isidro. Así fue como se determinó el proyecto, dividido en dos fases y tres zonas de actuación.

Primeramente, se llevarán a cabo las obras en la parte alta del puerto, que registra un alto riesgo para los conductores y usuarios de la vía. Así, la solución planteada y que se licitará antes de final de año consiste en la construcción de cuatro nuevas viseras en voladizo (233 metros) y un falso túnel (65 metros) para ampliar los actuales 219 metros cubiertos por las tres viseras existentes.

Posteriormente, vendrá una segunda fase del proyecto, en la que se llevarán a cabo actuaciones tanto en la zona intermedia como en la zona baja del puerto, donde se considera que existe un riesgo "moderado" de avalanchas y desprendimientos. En este sentido, la solución planteada por el Gobierno regional incluye la instalación de tres barreras dinámicas capaces de absorber la energía de avalanchas y desprendimientos en la zona intermedia. Por otra parte, en la zona baja se prevé la construcción de dos nuevas viseras de 86 y 163 metros.

Los trabajos tienen un presupuesto total estimado de más de 12,8 millones y la licitación de las obras de la primera fase está prevista para antes de acabar el año. Un importante primer paso de cara a mejorar la seguridad en una de las vías más peligrosas de las Cuencas y que, especialmente en invierno, tiene una enorme carga de tráfico dado que es el principal acceso tanto a la estación de esquí asturiana de Fuentes de Invierno como a la leonesa de San Isidro.

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