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Mieres estalla contra los "narcopisos" con una nueva movilización por las calles de la villa: “Fuera la droga de nuestros barrios; que se vayan y nos dejen tranquilos"

Un centenar de vecinos se manifestaron para denunciar la venta de estupefacientes en algunas viviendas

Un policía de paisano intervino para retirar a un hombre que se encaró con los manifestantes y les insultó

VÍDEO: Manifestación contra los narcopisos en Mieres

D. O.

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David Orihuela

David Orihuela

Mieres del Camino

Los vecinos de Mieres están cansados de la inseguridad, el miedo y los problemas que ocasiona la venta de drogas en domicilios particulares. Llevan tiempo denunciándolo y este martes lo volvieron a hacer recorriendo en manifestación la Avenida de Sama y parte de la calle Oñón. En ese espacio tienen localizados al menos tres narcopisos, tres viviendas en las que aseguran que se trafica con droga.

Manifestación contra la presencia de narcopisos en Mieres

Manifestación contra la presencia de narcopisos en Mieres / D. O.

“Llevamos tres años sufriendo esto y no aguantamos más”, aseguraba Antonio Pérez, uno de los impulsores de la revuelta, que a diario ve cómo en un piso de su comunidad de propietarios se venden estupefacientes y se producen altercados. “Queremos que se vayan, que nos dejen tranquilos”, clama Pérez. Es lo que pretenden los vecinos con estas movilizaciones, incomodar a los traficantes hasta que tengan que irse.

Tres años de problemas

A las once de la mañana, un centenar de vecinos se concentraron en la esquina de la calle Oñón con la Avenida de Sama, a pocos metros de la plaza de Requejo, centro neurálgico de Mieres. Con pitos, bocinas y gritos de “fuera la droga de nuestros barrios”, señalaban uno de los pisos en los que aseguran que se trafica, justo un primero en ese mismo cruce, en el bloque que vive Antonio Pérez que explica que “los otros vecinos del primero han tenido que tapiar la puerta y el resto vivimos con miedo”. “Tirad la llave, iros de aquí”, gritaban a los propietarios de esa vivienda. Ese es uno de los problemas a los que se enfrentan, la persona que aseguran que vende droga es propietaria de la vivienda. “Pero eso a mí me da igual, por mucho que sea propietaria no puede hacer lo que le dé la gana, no puede desarrollar una actividad ilegal en el piso”, decía otra vecina.

Junto a los vecinos, se manifestó buena parte de la Corporación de Mieres. “Tenemos el apoyo total del Ayuntamiento y de las fuerzas de seguridad”, aseguraba el portavoz vecinal antes de iniciar el recorrido.

Dos jóvenes en la manifestación contra los narcopisos en Mieres

Dos jóvenes en la manifestación contra los narcopisos en Mieres / D. O.

Miedo, robos y amenazas

Los manifestantes portaban pancartas en las que además de sus peticiones de que la droga desaparezca de su entorno, mostraban sus temores. “Los comercios y locales estamos hartos de robos y amenazas”, rezaba uno de los carteles. En otro se podía leer: “Por nuestros hijos y por nuestros nietos, fuera la droga de nuestros barrios”. La portadora del cartel, una mujer mayor, Nieves Vallina, aseguraba que “lo que hay en esa calle (la Avenida de Sama) es horroroso”. Ella misma ve desde la ventana de su casa como los consumidores acuden a comprar la droga.

Incidente con un vecino e intervención policial

Tras increpar a los vecinos de ese piso en el cruce, los manifestantes se dirigieron a otra vivienda, ya avanzada la Avenida de Sama, en la que también aseguran que se vende droga. Al llegar al portal se produjo un pequeño incidente. Uno de los vecinos que supuestamente trafican se enfrentó tímidamente con los manifestantes. Primero les insultó llamándoles “gilipollas” y más tarde se dedicó a grabarles con el móvil y a hacerles burla haciendo de director de orquesta marcando en ritmo de sus cánticos. Un policía nacional de paisano que estaba en la zona optó por cortar de raíz la situación para evitar que fuese a más. Primero introdujo al hombre en el portal y posteriormente le invitó a abandonar la zona. Lo hizo entre aplausos y gritos de “fuera, fuera” por parte de los manifestantes.

La comitiva hizo el camino inverso para volver hacia el punto de partida y retomar la calle Oñón, en esta ocasión con el tráfico cortado por la Policía Local, para dirigirse a otro punto conflictivo, ya cerca del polideportivo. A la vuelta volvieron a concentrarse ante el piso más conflictivo, el del cruce de Oñón con la Avenida de Sama, para pedir a voz en grito, amplificada por megáfono, que los traficantes abandonen el barrio. “Tenemos miedo, queremos un barrio seguro, como siempre lo ha sido”, pedían los vecinos.

Algunos apuntaban también que pese a la certeza de que existe una situación de inseguridad y convivencia, el meollo del problema es sanitario y asistencial. Explicaban que la Unidad de Tratamiento de Toxicomanías (UTT) de Mieres está sin psiquiatra desde hace dos meses y que los consumidores que quieren tratamiento para dejar las drogas no reciben la atención sanitaria adecuada.

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