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La dispersión de la propiedad en la zona rural, el gran problema para conservar los hórreos y paneras en Asturias: "Deberían sacarse a subasta"

"El derrumbe de la panera de Santibáñez es el reflejo del abandono", asegura el presidente de la Asociación del Hórreo Asturiano

Los restos de la panera de Santibáñez de la Fuente, en Aller

Los restos de la panera de Santibáñez de la Fuente, en Aller / Cedida a LNE

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David Orihuela

David Orihuela

Cabañaquinta (Aller)

El derrumbe de una panera centenaria en Santibáñez de la Fuente, en el concejo de Aller, ha sacado a la luz uno de los grandes problemas para la conservación de los hórreos y paneras de Asturias, y de todas las propiedades en la zona rural, las herencias. “Lo que pasó es el reflejo del problema que tenemos con las herencias, antiguamente, con el mayorazgo, era el hijo mayor el que heredaba la casería y se ocupaba de mantenerla Lógicamente eso desapareció y ahora la propiedad pasa a todos los herederos, que es lo lógico, pero el problema es que todo se dispersa porque muere el dueño y heredan cuatro y luego mueren esos cuatro y heredan dieciséis y al final nadie sabe quien es el responsable de la construcción”, explica Víctor Suárez de la Asociación del Hórreo Asturiano. En Santibáñez se supone que hay un total de ocho herederos de la panera que se derrumbó el pasado domingo. Esos herederos son los que ahora deben ser localizados para hacerse cargo de la retirada de los restos de la panera.

Se derrumba una panera en Santibáñez de la Fuente, en el concejo de Aller

Lo que propone Suárez desde la Asociación del Hórreo Asturiano es que cada vez que se detecte el abandono de uno de los tradicionales graneros asturianos “se haga un requerimiento a la propiedad a los seis meses, otro al año y si no responden se saque a subasta”. Eso podría salvar parte de los miles de hórreos que hay en Asturias. “El Principado o los ayuntamientos no se pueden hacer cargo, estamos hablando de 20.000 o 30.000 hórreos y eso no hay economía pública que lo soporte”, afirma Suárez.

Respecto a la panera de Santibáñez, el experto asegura que es de finales del siglo XVIII o principios del XIX. No tiene ninguna inscripción con la fecha, algo que sí se observa en otras construcciones.

En su opinión, la panera “es completamente recuperable, se puede levantar de nuevo” pero eso lo debe decidir y pagar la propiedad. “En la Asociación del Hórreo, como en todas las asociaciones, no estamos para sacar las castañas del fuego a nadie, si lo han abandonado es su responsabilidad”, advierte el presidente de la entidad, que explica que "todos los días ayudamos a personas que tienen hórreos y los quieren recuperar, pero no a los propietarios que los abandonan hasta que se cane". Eso sí, ellos se podrían hacer cargo de los restos si se lo pide el Consejo de Patrimonio del Principado, que por otra parte podría abrir un expediente sancionador a la propiedad.

Proyecto "Ayalga"

En caso de que se les solicite retirar los restos, en la Asociación del Hórreo tienen un banco de piezas, “que ahora mismo está a rebosar”, que ceden gratuitamente a quien quiera reparar una construcción de este tipo. También tienen en marcha el proyecto “Ayalga” que pone en contacto a personas que buscan un hórreo con otras que quieran deshacerse de él. Se puede hacer una venta o una cesión y la asociación asesora en todo lo necesario e incluso puede poner en contacto al destinatario con carpinteros que le arreglen el hórreo con el que se acaba de hacer.

Los vecinos de Santibáñez de la Fuente llevaban tiempo alertando del avanzado estado de ruina de la panera que estaba situada en el centro del pueblo. Finalmente se vino abajo el domingo. Afortunadamente el derrumbe no causó daños personales ni materiales a las viviendas de alrededor. Los vecinos que se encontraban en la zona lo grabaron en vídeo y posteriormente retiraron los cascotes que habían caído a la carretera de acceso a la localidad de La Fuente, con diez vecinos. Ahora esperan a que el grueso de los restos sean retirados. Podría hacerlo de oficio el Ayuntamiento de Aller y posteriormente localizar a los propietarios y pasarle la factura de los trabajos de desescombro.

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