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Los ecologistas alegan en el proceso para autorizar la ampliación de actividad de la empresa acusada de causar malos olores en Langreo: "Se pasa de gestionar 7.500 toneladas por año autorizadas de residuos plásticos a 20.060"

"La proximidad de población a la instalación hace que las posibles emisiones odoríferas no puedan ser tratadas como una cuestión secundaria", argumentan

Una concentración vecinal contra los malos olores en La Felguera.

Una concentración vecinal contra los malos olores en La Felguera. / Fernando Rodríguez

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Langreo

La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies ha anunciado su intención de presentar alegaciones en el trámite de exposición pública del procedimiento de evaluación de impacto ambiental simplificada "de valorización de residuos no peligrosos (materiales plásticos) para la obtención de granzas y compounds plásticos de Naeco Necycling en Langreo", un procedimiento publicado en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (Bopa) de este miércoles. La empresa ya había anunciado que estaba tramitando la autorización ambiental para adaptarla a la ampliación de su actividad que ha acometido en la planta de Langreo.

Los ecologistas expusieron que la cantidad de residuos plásticos cuya gestión se solicita "pasa de 7.500 toneladas por año autorizadas a 20.060 toneladas por año". "Esto supone aproximadamente un 167,5 % de incremento respecto de la cantidad autorizada. O que la capacidad solicitada es aproximadamente 2,67 veces la actualmente autorizada". También esgrimen que es "llamativo" que el documento presentado por la empresa plantea el proyecto "como un incremento de la capacidad de gestión de una instalación ya existente, señalando que no se ejecutarán nuevas edificaciones ni nuevas líneas de proceso".

Sin embargo, prosigue la Coordinadora, "a raíz de las numerosas denuncias vecinales por la abundante contaminación", el Ayuntamiento ha realizado un estudio de olores y "numerosos expedientes" sobre la empresa, ubicada en Valnalón y "con licencia concedida en 2019 para la fabricación de granza", que "detectaron cambios en los procesos productivos, maquinaria y uso de las naves, clasificándose determinadas modificaciones como sustanciales. Entre dichas circunstancias se encuentra el paso de ocupar inicialmente una sola nave a utilizar las cinco naves del complejo, así como una modificación sustancial del proceso productivo y muchas molestias a los colindantes".

Población próxima

Por ello, entienden los ecologistas, "resulta necesario que la evaluación ambiental tenga en consideración la actividad realmente desarrollada y su evolución, y no únicamente la descripción formal de la situación inicialmente autorizada". Argumentan, además, que "pegada a esta instalación está La Felguera, donde viven 19.000 personas. La proximidad de población a la instalación hace que las posibles emisiones odoríferas no puedan ser tratadas como una cuestión secundaria. La ampliación también incrementa determinadas corrientes de residuos generados, entre ellas los lodos y otros residuos derivados del proceso".

Este aumento resulta "especialmente relevante", a juicio de la Coordinadora, "desde la perspectiva de los olores, puesto que el informe municipal realizado por el Ayuntamiento con motivo de las continuas denuncias de los vecinos, identifica precisamente plásticos sucios, aguas residuales, lodos y procesos térmicos entre las fuentes potenciales de olor".

Y añaden: "No vemos en la documentación a consulta cómo se va a mejorar el tratamiento del agua del proceso. En la industria del reciclaje del plástico es habitual, en el proceso de lavado, que muchos microplásticos acaben echándose a la red de saneamiento con el correspondiente impacto en las depuradoras al impedir, dichos plásticos, el tratamiento biológico de las depuradoras. Ya hemos denunciado reiteradas veces que en la depuradora comarcal se producen con mucha frecuencia el atasco del sistema biológico por el vertido de microfibras con el correspondiente impacto en la calidad del agua vertido para su depuración".

Para los ecologistas, el carácter industrial del entorno "no elimina la necesidad de valorar las molestias efectivamente existentes" y "la existencia de otras instalaciones industriales tampoco puede utilizarse para descartar los efectos acumulativos sin determinar previamente la contribución de cada actividad. Es preciso que la ampliación proyectada se haga tomando todas las medidas para evitar la continua contaminación que sufren los colindantes".

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