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Cristina Cantero, directora del Museo de la Minería de El Entrego: «Queremos humanizar el MUMI, contar una historia de personas»

«Hay que dar contenido al pozo san Vicente porque es un símbolo de la historia obrera con un valor incalculable; trabajamos para que en breve sea visitable»

Cristina Cantero Fernández, en las instalaciones del Museo de la Minería.

Cristina Cantero Fernández, en las instalaciones del Museo de la Minería.

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El Entrego

La historiadora y antropóloga Cristina Cantero Fernández fue designada en noviembre nueva directora del Museo de la Minería y la Industria de Asturias (MUMI). Especialista en interpretación y gestión del patrimonio, con una consolidada trayectoria en el ámbito museístico, antes de llegar a su nuevo cargo fue directora técnica del Museo del Oriente de Asturias, en Porrúa (Llanes), durante tres años.

Ha expuesto que uno de sus objetivos principales es la modernización de MUMI.

El MUMI fue un museo pionero, tanto en temática como en la responsabilidad social, pero no puede quedarse anclado en el pasado. Tiene que ser y resultar significativo para la sociedad actual, conforme a estándares museísticos actuales y conforme a valores, significados, intereses y preocupaciones actuales, contemporáneas. ¿Cómo hacemos esto? Lo primero, y de hecho ya lo estamos haciendo, es dotarlo de una narrativa, un discurso. Hemos intervenido en el discurso museístico y tenemos una historia que contar. También es muy importante la intermediación entre la colección y la visita. Tenemos 3.000 metros cuadrados de exposición permanente, con una colección magnífica. Pero yo me daba cuenta de que la gente andaba como muy despistada, deambulando por el museo, y terminaba la visita en 20 minutos. Faltaba la mediación, el diálogo entre la colección y las personas. Ahora tenemos una batería de recursos didácticos para que la colección dialogue con las visitas, siempre tamizado por valores actuales, significados actuales, reflexiones actuales y preocupaciones actuales.

¿Qué más se está haciendo?

Se ha intervenido ya también sobre las redes sociales, la presencia digital. Hoy en día es el escaparate que tenemos los museos para dar a conocer todas las cosas que hacemos. Principalmente Facebook e Instagram. Consideramos prioritaria esta acción porque entendíamos que era el mejor medio para dar a conocer este nuevo giro hacia la contemporaneidad del museo. Y la verdad está dando muy buenos resultados. Y la otra asignatura pendiente era la página web. Estamos ultimando ya los detalles para tenerla a pleno funcionamiento y publicarla en otoño.

¿Se han renovado los espacios?

Se está interviniendo en alguno de ellos como el espacio del castillete. Se ha adecuado a toda la normativa de seguridad vigente y se ha aprovechado esta intervención para incorporarlo al discurso museístico. También hemos hecho zonas de refresco exterior y habrá un espacio de exposiciones itinerantes. Y se intervino en la tienda desde el criterio de responsabilidad social, de lo que se viene a denominar la museología transformativa, social. Se trata de que los museos pertenecemos a un territorio y tenemos una responsabilidad con las personas que están en él. Pensamos que había que hablar con todos los talleres de Asturias abriendo posibles vías de colaboración. Y estamos muy contentos porque tenemos muchísimos talleres artesanos que han hecho artículos especiales para el museo, que se venden en exclusiva para el museo. Y están dando un resultado estupendo. Hay piezas de joyería, cerámica, velas, piedras de carbón u homenajes a los animales de mina como la mula o el jilguerín que avisaba de posibles escapes de gases. Hoy en día, las tiendas de los museos no son solamente son un elemento recaudatorio. Se conciben como un lugar donde reforzar y enriquecer los contenidos y la identidad del museo

¿Se busca humanizar el museo?

Sí. Esta museología transformativa entiende que los objetos son una base, son un punto de partida para contar una historia de personas, para personas. Es decir, lo de menos, digamos, es el objeto. Lo importante es el contenido que puede transmitirse a través de ese objeto. Esa parte social, esa parte humana, ese calor, esa emoción, es lo que luego te permite establecer vehículos con las visitas, a partir de las cuales ir añadiendo información. Somos el Museo de la Minería y de la Industria de Asturias, que está muy bien, pero eso son personas, son recuerdos, son memorias, son experiencias, es vida cotidiana. Son olores, son sabores, hay todo un entramado, una maraña de información porque, en realidad, estamos hablando de sistemas culturales. Por ejemplo, hemos incorporado a la colección una pastilla de jabón minero de las casas de aseos que se fabricaba en Mieres. Era un jabón de tocador especial que tenía más sosa de lo habitual para quitar la suciedad. Queremos historias de vida cotidiana. Nosotros tenemos una colección de ingenios y de tecnologías apabullante, pero es hora de ir también a lo pequeño, a la historia cotidiana, a cómo un objeto como puede ser una pastilla de jabón, puede contar unas historias que te contextualizan y te dan sentido a todo.

¿Cómo se intervendrá en la museografía?

Somos plenamente conscientes que intervenir en la museografía no puede hacerse a corto plazo. A corto plazo hay otras cosas que requieren la prioridad de momento. De ahí, el desarrollo de esos recursos didácticos que intermedien entre esa museografía, que no la vamos a poder tocar como nos gustaría, y la gente. Estamos generando itinerarios didácticos específicos, porque nos interesa que la gente se pare en determinadas piezas, en determinadas secciones, y que lo haga a través de la diversión y el juego.

¿Se modificarán las visitas de colegios?

Estamos preparando materiales que se va a entregar a los colegios. Es un abanico que recoge absolutamente todas las opciones. Desde los más chiquitinos de Infantil. Se dan unos materiales para trabajar en el aula antes de la visita, otros para trabajar durante la visita y otros para llevar al aula después, lo que genera un feedback para el museo. Vamos a hacer talleres con las familias en las temporadas de vacaciones. Y también hay recursos para personas con especificidades cognitivas concreta, mediante pictogramas. La inclusividad es fundamental. Los museos ya no somos instituciones elitistas. Existe el concepto de derecho cultural. Los museos tenemos que trabajar en esto, tenemos que ser instituciones cercanas, amigables, accesibles e inclusivas. Y tener un ámbito territorial amplio. El MUMI tiene que ser una institución de referencia a nivel estatal. La industrialización española, la creación de la sociedad contemporánea española, sin el carbón asturiano y sin las fábricas asturianas, no existiría. El movimiento obrero, sin lo que estaba pasando aquí en Asturias, en las minas y en las fábricas, no se entendería de la misma forma.

El pozo San Vicente se recuperó para una ampliación del MUMI centrada en exponer la historia del movimiento obrero, ¿se le va a dar contenido o el proyecto ha quedado aparcado?

Por supuesto que hay que dotarlo de contenido. La mina de San Vicente es un auténtico símbolo de historia obrera y de la clase trabajadora. Tiene un valor incalculable. La primera experiencia de gestión obrera, no solo en Asturias, no solo en España, sino pionera en Europa y me atrevería a decir que a nivel internacional también. Esto hay que contarlo. Pero hay que tener una dosis de realismo. Sabemos qué es lo que hay que hacer, somos plenamente conscientes de la responsabilidad que tenemos para transmitir esa memoria obrera y ese significado que tiene el Pozo San Vicente. Y estamos trabajando para que en breve pueda ser visitable. La idea es retomar el antiguo proyecto de comunicación que había, que es desde aquí, desde la mina imagen, conectar con la galería histórica de San Vicente, poder ascender por la caña y llegar a la superficie en San Vicente y realizar una visita. Eso es un compromiso que tiene el museo. Pero bueno, lo que sí que pido es confianza y un poquito de paciencia, porque estamos trabajando y dejándonos la piel para que esto sea lo antes posible.

¿Ha habido avances con la idea de instaurar una entrada conjunta de los museos mineros del Valle?

Somos la milla de oro de los museos mineros e industriales. Lo que puedo decir es que estamos trabajando en conjunto todos, lo cual es una grandísima alegría. Tenemos un pensamiento de trabajo en red, que es fundamental, y ya hemos iniciado colaboraciones. Estamos mirando fórmulas porque tenemos aquí una riqueza y un dinamismo que hay que canalizar. Pero no solamente en el Nalón, sino también en la otra cuenca. Claro que lo deseable sería una entrada conjunta o algo. Lo que pasa es que para llegar ahí hay que desbrozar antes todavía muchísimas cosas, Y hay que ofrecer algo más, algo específico. Darle un valor añadido. No solamente sacar una entrada conjunta. También estamos buscando colaboraciones con Talleres del Conde, el Museo del Ferrocarril de Asturias, el Museo del Pueblo de Asturias, el Museo del Traje… y con museos mineros e industriales de otras comunidades.

¿Qué se está haciendo para potenciar la promoción?

Estamos trabajando mucho el tema de las redes sociales porque, a día de hoy, la gente planifica los viajes y planifica su tiempo libre con el móvil. En redes sociales hemos tenido un crecimiento que era una auténtica barbaridad. También estamos trabajando con medios de comunicación más tradicionales. Y nos estamos publicitando en otros museos, por ejemplo, para tener presencia en la fachada del Museo del Ferrocarril de Gijón. Hemos hecho flyers nuevos. Queremos aprovechar cualquier oportunidad que haya para visibilizar el MUMI y este nuevo proyecto de museo. Queremos ser un museo mejorado, enriquecido, con más fuerza y perfectamente armado y pertrechado para afrontar estos retos que nos trae el siglo XXI. Y ahora los museos salen a la calle. No estamos aquí esperando visitas. Hemos hecho un proyecto piloto que se llama “Ciudades para Trabajar”, rutas guiadas por el patrimonio arquitectónico y social de las Cuencas Mineras, de la mano de David Alonso. Empezaremos por El Entrego, explicando qué vemos aquí, desvelando las claves interpretativas para apreciarlo. La segunda ruta que tenemos en perspectiva es por Mieres

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