Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Desde mi Mieres del Camino

Amadeo Gancedo

Casa Urbano, casa de socorro y en nombre del Rey

El histórico establecimiento hostelero logró fama por su buena cocina y por la popularidad de sus dueños

Que Mieres ha sabido ganarse legítima fama de excelente cocina y amplio -bien surtido- ambiente gastronómico, es algo que nadie puede poner en duda, porque los hechos, más que leyendas, están ahí para demostrarlo. Y en cada época puntual, hubo protagonistas de primera línea que dejaron poso y escuela. En la actualidad, la prueba más palpable es el ejemplo que ofrece el valle de Cuna y Cenera con toda una permanente y sobradamente excelente "carta" de presentación.

Pero, hoy, como es habitual en el espacio, nos ocupa el pasado, la huella que fueron dejando aquellos establecimientos bandera que escribieron esas páginas con fidelidad y perseverancia. Muchos de estos estandartes ya han pasado página hace más o menos tiempo, pero su mensaje y recuerdo permanece fresco en aquellas mentes aún lúcidas que saben guardar, como oro en paño, la bonanza de los episodios de antaño. Muchos fueron los negocios familiares que sentaron cátedra en cada una de las etapas del discurrir histórico de este pueblo. Y de cada uno, así como de su especialidad, iremos dejando constancia y testimonio. Hoy toca un caso singular.

Casa Urbano. Ese era el nombre estrella que por bandera plantó en Mieres, concretamente en la calle de Teodoro Cuesta, camino de La Pasera y del típico barrio de Requejo, un ciudadano que respondía a ese nombre, Urbano. De ahí, sin más vueltas y revueltas la denominación. Y ahora toca relatar una serie de hechos que dieron significado a la casa y sobre todo a la personalidad de su promotor.

Dicen las crónicas que fue un hombre bastante desinteresado y que en el año 1900, dentro del portal de su casa, todavía pavimentado con los famosos cantos rodados, se instaló un botiquín de urgencia, muy necesario en aquellos tiempos, para prestar numerosos servicios sanitarios, por lo que cabe la posibilidad, y de ello se deja constancia, de que se puede considerar precursor de la Casa de Socorro, la que durante tantos años, y en otros puntos de la villa, prestó esenciales servicios para la salud ciudadana.

Una faceta que resulta, hasta ahora, desconocida en este fundador de Casa Urbano, era la de su interés por la difusión periodística, hasta el punto de que unos años después de afincarse como industrial hostelero, fundó el periódico "El Mierense", apareciendo su primer número el 13 de febrero de 1985. Se desconoce su duración, pero quizás no haya sido muy prolífica. Casa Urbano, que dicho sea de paso vio la luz en 1880, llegó a contar con una de la galleras más famosas de Asturias, por la selección de sus gallos de pelea, destacando entre sus "luchadores" el gallo "Caracalla", imbatido durante largo tiempo tanto en la región como en Santander. Pero, claro está, le llegó la hora y el animal, una vez retirado de los cosos, tuvo un destino lógico, el de "padrear" y con tal fin Urbano, su dueño, importó una gallina de Guinea, por el increíble precio de 16 duros.

Citando el fin previsto para el desarrollo de la actividad gastronómica, Casa Urbano fue local especializado en servir banquetes, teniendo por marco unos jardines en la parte posterior del edificio, donde se sirvieron miles de comidas. A su fama colaboraba decisivamente la categoría de su recordada cocinera, "Carmen la de Urbano", maestra en la materia, junto con su ayudante Modesta la de La Pereda. Destacaban, como especialidades, la merluza rellena de jamón y la repostería en general. Otro atractivo que se suma era la simpatía y atractivo de las dos hijas de Urbano, encargadas de atender a los comensales.

Casa Urbano fue una institución en la vida de Mieres. Por allí pasaron personalidades de variada condición, entre políticos, artistas, músicos y gran variedad de intelectuales. Su fundador, el gran Urbano, falleció en 1935. Desgraciadamente sus últimos años los vivió en convivencia con el alzhéimer, por lo que, como es lógico, no se acordaba de su nombre ni del que tenían sus hijos. Por el contrario, la esposa, Carmen, que se fue en 1959, conservó, hasta el último momento, una memoria espléndida y una conversación fluida. Les sucedió al frente del negocio, su hijo, llamado popularmente Juanín de Urbano. En su haber, cuenta la anécdota, que cuando el Ochote "Teodoro Cuesta" ganó el primer premio en Sama de Langreo, Juanín organizó y pagó de su bolsillo el importe de dos autocares que llevaron, hasta el Parque Dorado, a más de setenta seguidores.

Sin embargo el grato y sorprendente episodio que significó un hecho destacado en la vida de Urbano padre fue que habiendo nacido el 28 de noviembre de 1857, lo hizo la misma fecha en que vio la luz el rey Alfonso XII, ambos, a las dos en punto de la madrugada. Cuando el amigo Urbano tenía veinte años se le ocurrió escribir al monarca, poniendo en su conocimiento el caso y aportando la documentación correspondiente que acreditaba la veracidad del hecho. Hubo contestación "real" en la que le animaba a desplazarse hasta Madrid con el fin de conocerse personalmente, poniendo, al final de la misiva, como nota original y expresiva, el siguiente texto: "Cuando vengas no preguntes por el Rey, ya que no te recibirá, pero hazlo con el amigo, porque aquí tienes uno que se llama Alfonso".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents