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Y al final pasó

Sobre el ataque informático masivo de hace unas semanas y el software libre

Hace unos días, al comenzar las clases, uno de mis alumnos levantó su brazo, y después de darle permiso, hizo el siguiente comentario: profe, estarás contento. Seguro que muchos de ustedes no sabrán el motivo, pero los que me conocen, creo que sí. Le respondí que estaba muy preocupado con lo que había sucedido. Que era un problema muy serio y por supuesto muy grave.

Si les digo, lectores de este periódico, las palabras Ubuntu, Debian, Mint o Fedora, o Arch, Manjaro, Antergos, o Gentoo, Sabayon, Calculate ? nombres que ustedes podrán encontrar en Distrowatch, un página web dedicada exclusivamente a Linux, un sistema operativo, alternativo a los sistemas propietarios y privativos, por desgracia tan habituales, con los que seguro ustedes, estarán familiarizados. Hace ya unos diez años más o menos, escribí un artículo de opinión en este medio, explicando las bondades, y ventajas del uso del software libre, principalmente enfocado al ámbito educativo, que es en el que habitualmente me desenvuelvo.

Y todo esto señores, está relacionado con la pregunta del muchacho, que siendo conocedor de mi afición por este conjunto de programas, iba dirigida a saber mi opinión del ataque masivo sufrido hace unas semanas, que como según parece, y comentan los expertos, se debió a vulnerabilidades de los sistemas operativos. Como ustedes sabrán, han tenido que salir desde ministros hasta presidentes de Gobierno, pasando por informáticos de todas las empresas afectadas, a dar explicaciones al respecto, casi siempre, para tranquilizar a la población y advertirla de los posibles riesgos futuros. Realmente sabremos los alcances pasado un tiempo, porque yo no me creo estas versiones oficiales.

No quiero hacer leña del árbol caído, aunque sería por otro lado muy fácil, visto lo visto, pero los que somos usuarios de software libre nos temíamos que algo así de grave iba a suceder tarde o temprano. Llevamos informando, ofreciendo programas alternativos durante años, y lo único que hemos recibido a cambio son menosprecios, descalificativos y todo tipo de argumentos estériles, sobre todo de "algunos expertos" que seguramente estarán con el agua al cuello por la gravedad de la situación, y si no lo están, es porque son unos auténticos irresponsables, y no merecen estar ocupando esos cargos. No ofende quien quiere, sino quien puede.

Según lo dicho hasta el momento, alguien me podría preguntar si es posible hacer un ataque masivo contra ordenadores que ejecuten software libre. Por supuesto que sí. Ningún dispositivo electrónico que se conecta a Internet es seguro, por lo menos, al cien por cien. Pero al usar software libre, este tipo de vulnerabilidades, cuando se encuentran, se publican y se solucionan. Aparte, daré un argumento económico para justificarme todavía más. Después de leer algunas publicaciones de mi hermano, Heri Gutiérrez, en las que se explica que podrían darse recortes por unos 27.000 millones de euros, de los cuales, unos 7.000 son obligados, 8.000 de cláusulas suelo, otros 8.000 de las plusvalías de la vivienda, sin contar con el precio de petróleo, en alza, el rescate bancario y, por supuesto, el posible crecimiento económico inferior al previsto por nuestros gestores, nos lleva a ser bastante pesimistas respecto al futuro próximo. Si a esto le unimos los presuntos casos de corrupción que sacuden a España, de norte a sur y de este a oeste, que tanto dinero nos cuesta a los contribuyentes. Ahí van de nuevo y por enésima vez un par de preguntas: ¿Cómo se puede justificar el uso masivo de software propietario y privativo, muchísimo más caro y, como se ha comprobado, vulnerable, con la que está cayendo? ¿Qué intereses ocultos puede haber?

Si los programas se usan con su respectiva licencia, es un auténtico despilfarro. Dinero que se podría invertir en becas, formación, asuntos sociales, etcétera. En caso contrario, si son piratas, es una ilegalidad.

Varias veces he escuchado a muchos decir que hay que estar con los más necesitados, pero luego suceden situaciones perversas como la siguiente: La concesión al señor Bill Gates, bueno a su Fundación, del Premio Príncipe de Asturias. Por cierto, ni tuvo la decencia de venir a recogerlo, envió a su papá y se largó con la empresa, que inicialmente se preveía para Asturias, si no me falla la memoria para Rumanía. Y aún así, seguimos rindiéndole pleitesía, especialmente, aquí en nuestra comunidad.

Pues no señores, hay que estar, de verdad, con la gente en necesidades especiales, con todos los trabajadores que día a día sacan el país adelante, los que pagamos impuestos, y no nos llevamos el dinero a paraísos fiscales o a otros países para defraudar. Y seguramente, si todos fuésemos mejores ciudadanos, no habría la crispación que hay hoy en día.

Espero que esto nos sirva para empezar a plantearnos, como mínimo, si merece la pena seguir como hasta ahora, y tener un plan alternativo, que por lo que observo, no lo veo.

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