Opinión
José Antonio Vega
Peña Palau
El aire fresco de los setenta impulsó colectivos culturales como el surgido en el recordado café mierense
Hoy hablaremos de la peña Palau, por lo destacada que fue en los años sesenta en Mieres. Aglutinaría por primera vez a nueva generación de jóvenes que no habían vivido los traumas de la guerra civil, suponiendo un soplo de aire fresco en el clima social de un Mieres que estaba intentado recuperarse de las sombrías décadas de los cuarenta y los cincuenta. Cuando aún no había llegado la televisión a los hogares, los jóvenes se entretenían practicando y viendo fútbol.
Como acabamos de decir, los mierenses eran muy aficionados a este deporte y por eso, en el año 1960, un grupo de los que frecuentaban el bar el Palau organizaron un campeonato de peñas, en el cual participaron: Casa Villa, Bar Palau, Bar Gol, Retiro, Casa Pinchu, Bar Eloy, Bar Yolanda, Bar Colón, Bar Conde (de Ablaña), bar Caudal, Bar Enrique y La Pista. Parte de este campeonato se celebraría en el desparecido campo de Las Moreras y en todos los partidos se congregaría mucho público. Esto obligaría a que los partidos de semifinales y la final se celebraran en el campo de fútbol del Nuevo Batán, el cual es el actual estadio municipal Hermanos Antuña, alzándose con el trofeo el equipo patrocinado por el restaurante Casa Villa. En ese campeonato destacaría como máximo goleador César Bernaldo de Quirós, con siete goles.
Todos eran bares de Mieres que desaparecieron y muchos de ellos tienen nombres imposibles de olvidar. De sus nombres solo se mantienen el Palau y de sus locales sólo está en pié el que era el bar Colón, cuyo primer propietario fue Benjamín Vega Baragaño, siendo actualmente de ambiente dominicano.
Algunos son recordados y añorados por muchos. Establecimientos que fueron auténticas instituciones en la villa y que dejaron recuerdo por diferentes motivos, como su cocina, ambiente, su clientela e incluso por su dueño. De casi todos ellos se pueden contar muchas anécdotas. A pesar de ello, estos viejos locales fueron derribados para levantar nuevos edificios y sus bajos se fueron transformando en otros espacios comerciales. En ellos, el chateo empezaría a ser tradición al mediodía, cuando se volvía a casa, pero sin duda, el Palau era el lugar elegido para el vermut en la mañana de los domingos.
En una sesión de vermut y aceitunas en el Café Palau se tuvo la idea de fundar una peña de carácter cultural y deportivo. Ante la buena acogida entre la juventud y algunos menos jóvenes, se elaboraron unos estatutos y que fueron presentados en el Gobierno civil de Oviedo, siendo aprobados estos al poco tiempo. La peña mierense iniciaría su andadura de la mano de Antonio Álvarez, un joven presidente que también era conocido como Toni "Laguna". Sobrenombre que le venía por su afición al ciclismo y al fútbol, donde dicen que no lo hacía mal.
En ese año, esta peña de jóvenes colaboró plenamente en las fiestas taurinas y en el montaje de la plaza de toros, que sería levantada en las proximidades de la calle Pérez de Ayala. También participaron en una divertida becerrada donde estaban los diestros noveles: "El Cordobés" de Rioturbio; "Dominguín II", de Bazuelo; y "El Salmantino" de La Pereda. Estos toreros y los miembros de la Peña Palau se las vieron y desearon con cuatro becerros de la ganadería de Ignacio Encinas de El Espinar (Palencia).
En esas fiestas de San Juan la animosa peña participaría con una carroza en la cabalgata. Durante semanas, estos jóvenes trabajarían duro para desfilar con la carroza más original, atractiva y espectacular del desfile. Esto sería reconocido y por ello fue muy aplaudida por el público. En aquellos años, dentro de la programación festiva un espacio muy relevante era el tradicional desfile de carrozas, que constituían todo un espectáculo festivo lleno de vistosidad y color que era presenciado por miles de personas cada año.
Para la inauguración oficial de esta nueva agrupación, se celebraron una serie de actos que dieron comienzo el lunes 10 de octubre de 1960 con asistencia de autoridades y personalidades. Al día siguiente, pronunciaría una conferencia deportiva el entrenador del Real Oviedo, Sabino Barinaga, siendo la entrada libre. El miércoles, como era un día festivo, se celebraría por la tarde un partido de fútbol a beneficio de los jugadores lesionados en el campeonato de tertulias. Una vez terminado este partido, la gente volvería a la pista de baile del Palau donde pasarían el resto de la tarde; unos participando del baile, otros recibiendo calabazas, degustando, que remedio quedaba, algún que otro coctel y también algún bocadillo de calamares, al que alguien había bautizado como "Coyotes".
Entre las actividades que más destacaban estaban los cafés literarios que se celebraban los sábados por la tarde y donde serían invitados personajes de la cultura, del arte y del deporte. En estos, el concurrente desarrollaba algún tema concreto y después de ser expuesto se celebraba un debate abierto a todos los presentes. Cabe citar la presencia de Dolores Medio, José Luis Martí Vigil, Jesús López Pacheco, Víctor Alperi, Paulino Posada y muchos más. Otro que pasaría por este local, sería el conocido realizador cinematográfico Arturo Ruiz-Castillo. Este madrileño había sido muy activo en la escena cultural de la II República, impulsó los llamados camiones-librerías y organizó la Feria del Libro en Madrid en 1935 y que en su currículo figuraba el haber fundado el grupo teatral universitario La Barraca, junto con Federico García Lorca.
También es necesario recordar el equipo de baloncesto de este grupo, que obtuvo varios trofeos celebrados en diferentes localidades y como no al grupo montañero de la Peña, que contaría con un moderno material. Durante ese tiempo se realizarían salidas a los más importantes picos de la región, siendo una forma de conocer Asturias. Como es también natural, se cuidó el aspecto lúdico y recreativo. Para ello, se celebraron muchos bailes con renombradas orquestas del momento. Incluso serian los primeros que traerían al grupo "Marimbas Punto Azul" que hacía furor en Asturias y en parte de la cornisa cantábrica. El lleno seria absoluto y la expectación, poco común, aumentada fortuitamente, por el retraso de más de dos horas en la actuación por causa de una avería del vehículo que los transportaba en el alto del Padrón.
Los miembros de esta peña eran aficionados a la buena gastronomía siendo frecuentes las cuchipandas, para conocer las mejores cocinas del concejo y organizaban las clásicas espichas.
Este salón de baile del Palau, se convertía en un estudio radiofónico durante ciertos días a la semana desde donde se retransmitía el programa "Mieres al micrófono". Sería tal el éxito de la Peña, que en poco más de un año llegaría a contar con más de trescientos socios
Hasta 1962, este grupo de jóvenes tuvieron como sede social el bar Palau y estaban presididos por Segundo González Posada y tenían como nombre "Peña Palau". El 28 de marzo de 1962, siendo su presidente José Manuel Sánchez Bárcena, se trasladaría la peña a un nuevo local situado, en la calle escuela de Capataces y el nombre seria cambiado por el de "Nuevo Club". La inauguración oficial del nuevo local seria el 26 de septiembre de ese mismo año. Por el viejo y mítico café Palau pasaron médicos, notarios, abogados, empresarios, taxistas, mineros, etc.. En las mesas de aquellos jóvenes siempre se rezumaba vida y daban ganas de vivir al resto de los parroquianos que se quitaban la pena como buenamente podían.
El Palau desarrolló un papel de capital importancia en aquel tiempo de un Mieres de negruras y penurias de todo tipo. El viejo Palau estaba lleno de muchas historias y recuerdos siendo refugio de jóvenes que con el paso de los años serían excelentes profesionales en diferentes ámbitos como: empresarios, artistas, escritores, actores y más. Entre los literatos podemos citar a Víctor Alperi, Rubén Suárez Paulino Posada, José María Pellanes, Alfredo Fernández "Zetta", Julián Burgos, José Cienfuegos; cantantes de la talla de Víctor Manuel, Cholo Boix, diseñadores como Chus Quirós, Ernesto Castro; actores: Pedro Civera, Nacho Martínez, Ángel Moreno; directivos de empresa: Antonio Álvarez "Toni Laguna", César Bernaldo de Quirós; pintores: Hito Posada, Urbina, Pipi Palau.
En los inicios de los años sesenta se produjeron importantes cambios en la sociedad española. Fue el comienzo de la llamada generación ye-ye que intento sumarse al espíritu de libertad y diversión que estaba prosperando en Europa. El mítico local que daría nombre a la famosa Peña desaparecería a principios de los años setenta, para levantar en su solar uno de los edificios más señeros de Mieres.
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