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A CONTRACORIENTE

Continuas contradicciones

Críticas a la gestión del Gobierno que preside Pedro Sánchez

El gobierno español desde la investidura de Pedro Sánchez está envuelto en sucesivas contradicciones y con sus errores políticos está ofreciendo una imagen lamentable en el ruedo ibérico, sólo justificada por los acólitos que todo lo transigen y observan voluntad de ideas renovadoras y trabajo. Este gobierno de coalición entre

El tema del coronavirus y la ley de libertad sexual,entre otras cuestiones, han causado estragos y problemas en ambos partidos. Unidas-Podemos con un pobre bagaje en el dominio de la política real cree que gobernar es ser oposición con su retahíla de frases pomposas y críticas variadas ante circunstancias que le parece equivocadas y faltas de raíz social. Ahora en el banco azul del hemiciclo están actuando con excesiva prepotencia y atrevimiento en su organización de estrategias para alcanzar los objetivos legislativos que buscan. Siempre he mantenido que el Estado se mantiene con buenos y exigentes técnicos que son los que conocen los entresijos de las leyes, las ordenanzas y los buenos criterios jurídicos para conformar un proyecto de ley.

Este gobierno socialcomunista como algunos pregonan está viviendo momentos incómodos por los choques y la falta de entendimiento entre ministerios. Realidad inusitada y que está desquiciando a los socialistas que ven en su socio un problema complicado para llevar a efecto acciones idóneas que contribuyan al bien común y a favorecer a la ciudadanía que observa con pasmo una tensión absurda. España es un buen país que sufre en silencio estos despropósitos gubernamentales y sus actores no están demostrando altura de miras para solucionar estos desmanes y polémicas que reflejan la mala actitud entre socios políticos.

Los antisistema, los que repudian a La Corona los que no están a gusto con el sentir español y los que odian a los periodistas críticos hasta el punto de mandarlos a la cárcel, pues poco puede esperarse para confiar en sus resoluciones.

La culpa de todo este embrollo se la lleva Pedro Sánchez por ese afecto interesado para alcanzar la Moncloa a toda costa sin darse cuenta de que en su cesta política lleva setas envenenadas con el peligro que conlleva esa puesta en escena.

Malos tiempos para un país sujeto a muchos problemas internos y a una crisis internacional que acecha por todos los puntos cardinales de su piel geográfica. Y los padres de la Patria en sus oraciones nocturnas deberían leer a Sócrates y a Maquiavelo para acercarse al verdadero universo de la democracia y a las obligaciones del Príncipe en la palabra dada. Lectura y viajar para ser más consecuentes y ver la vida con otros ojos. España necesita de mandatarios con peso y decisión que hagan sentir a los súbditos que el gobierno va por buena senda y no enganchado a una confrontación desmedida por falta de cabeza, conocimiento y bastante osadía. Gobernar no es un juego y a la vista de este espectáculo público la inquietud sobrevuela el consejo de ministros y el núcleo duro del Gobierno. Un vodevil con final incierto. Y la oposición a verlas venir...

La contradicción seguro que será la marca de un ejecutivo central que vive en el desasosiego y en una batalla política con pocos visos de solución. Y por si fuera poco en estos momentos estamos viviendo algo insólito. La crisis del coronavirus, una pandemia global que está afectando gravemente a España con muchos muertos y afectados. Desde mi confinamiento doméstico debemos apoyar las medidas sanitarias y sociales del gobierno y pensar que entre todos venceremos este combate complejo. Un abrazo virtual y solidario a un país entero que sufre en silencio y unido, en su emergencia, horas cruciales.

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