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DESDE LA MESETA

Fleming

El descubrimiento de la penicilina y la vacuna del coronavirus

En todas las partes, calles y plazas, se recuerda el nombre del descubridor de la penicilina. Es más, se le da el nombre del antibiótico a una calle a las afueras de León, por donde circulábamos antes de construir la autopista del Huerna. Hoy, la avenida de la Penicilina discurre

Fleming descubre el antibiótico en 1928 y obtiene el Premio Nobel en 1945 de Fisiología y Medicina. Yo recuerdo, siendo crío, la dificultad de encontrar penicilina en farmacias y hospitales. Es más, en personas enfermas de alguna infección se veían con problemas para encontrar el fármaco que era vendido, como se decía vulgarmente, de estraperlo. Años más tarde comenzó a fabricarse en laboratorios españoles, con lo cual su costo quedó reducido sensiblemente y era facilitado por la Seguridad Social.

Pienso ahora en el nuevo virus y en las batalla de los laboratorios que trabajan en la obtención de una nueva vacuna que, por cierto, el presidente de EE UU desea comprar en exclusiva para su país, intentando olvidar la necesidad que puede acarrear para el resto de los países que hoy son invadidos por el coronavirus. ¿Volverá el estraperlo de la penicilina?

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