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TRIBUNA

El monte perdido y encontrado en un archivo

El hallazgo en el archivo municipal de Mieres de un documento que demuestra que el monte Llosorio y el Picu Siana son de utilidad pública, y que por lo tanto son propiedad del Estado

Es algo innegable que la administración municipal, en tanto el expediente digital no sea una realidad de uso común, es una máquina de general documentos, diríase incluso que los distintos negociados que existen compiten entre ellos para ver quién genera más documentos.

En alguna ocasión, y viendo los expedientes que se acumulaban en el departamento de Urbanismo en el Ayuntamiento de Mieres, tuve la sensación de que íbamos a terminar en la planta de abajo, teniendo en cuenta además que no es un edificio nuevo sino decimonónico con vigas de madera en la parte más antigua y que después de más de 150 años aquellas no estaban para bromas.

Todos esos documentos que desde 1837 se han ido generando, terminan su vida en el Archivo Municipal. Sin embargo no ha sido el nuestro un Ayuntamiento celoso en la custodia de los documentos y no precisamente por culpa de los profesionales del archivo, sino todo lo contrario porque se han desvivido en la conservación de nuestra memoria documental municipal pero el archivo municipal de Mieres no ha sido un objetivo prioritario en la política municipal a través del tiempo. Es más, es sobradamente conocido que en alguna ocasión se quiso "hacer limpieza" quemando expedientes antiguos.

Y es que nuestro archivo ha sufrido mucho, hasta el punto de incluir en su historia incluso "naufragios en tierra firme" por esa inexplicable costumbre, cuyo origen desconozco, de situarlos siempre en planta sótano de los edificios. Manía que no ha desaparecido puesto que en la actualidad nuestro archivo descansa en la planta sótano del antiguo edificio de Correos en la calle Valeriano Miranda. Sirva esta reflexión para que algún político se le alumbre la bombilla y lo reubique en un lugar, adecuado, digno y accesible donde poder conservar y consultar adecuadamente esa historia documental del concejo de Mieres, teniendo en cuenta que según la Confederación Hidrográfica hasta el "Alto de La Campa" en la Villa , todo Mieres es terreno inundable.

Fue precisamente en un expediente, documentándome por un tema profesional, donde se obró el milagro y me encontré con un monte comunal que el Ayuntamiento de Mieres había extraviado documentalmente a principios del siglo XX. Este expediente no era otro que el pleito que sostuvo el concejo de Mieres con el de Lena por los pastos del Aramo y que terminó en 1909 en contra de los intereses de nuestro concejo.

Pues precisamente ahí, dentro de la documental que en su día nuestro municipio esgrimió como prueba de sus derechos frente al de Lena, se encuentra una Resolución de 27 de diciembre de 1900, del Tribunal Gubernativo del Ministerio de Hacienda por la que declara excepcionados de la venta los montes de Pico Agudo y Santa Lucía, algo que sí era conocido ya, pero incluye también al monte de Brañamonio y Ablaña, que por ese nombre a muy pocos les sonará pero que seguro que les digo que es el monte donde se encuentra el Picu Siana y el Monte Llosorio, seguro ya lo podemos ubicar.

Se trata pues de dos montes que formaban parte de la de Dehesa de Valgrande y Huerna y que, dado que desde tiempo inmemorial, como señala la citada resolución, "el vecindario de Mieres venía disfrutando gratuitamente y en común los productos de los terrenos de esos montes".

Esta cuestión no resulta baladí puesto que desde hace años, concretamente desde finales de los años 70, se esgrimió por la "Asociación Montes Propios Monte Llosorio" que el citado monte Brañamonio y Ablaña era propiedad de las Parroquias de Gallegos, Valdecuna, Seana y Loredo y fundaban su pretensión en un escritura de compraventa otorgada en 1893. Sin embargo la realidad documental es terca, resultando que en la mentada resolución de Ministerio de Hacienda de 27 de diciembre de 1900 se resuelve y declara nula dicha venta y que la representación de aquellos vecinos adquirentes no solo no se opuso en el expediente sino que se "entendía muy justificada de la excepción de la venta".

De esta manera, y 120 años después, resulta que el Ayuntamiento de Mieres se encuentra con un olvidado monte comunal y no de carácter privado.

Otros dos montes, cuya excepción solicitó el Ayuntamiento de Mieres y que como los anteriores formaban parte de la Dehesa de Valgrande y Huerna, los montes de Polio y San Justo y los de la Braña y Cordal de Longalendo, no tuvieron la misma suerte. El Tribunal Gubernativo declaró que los mismos era montes de utilidad pública y por tanto estaba exencionados de venta y eran propiedad del Estado. Sin embargo y a renglón seguido reconocía al concejo de Mieres "el derecho que sobre las mismos pudiere corresponderle si llegasen a perder la condición que tienen en la actualidad".

Hoy la Braña y el Cordal de Longalendo son del Ayuntamiento de Mieres, pero no ocurre lo mismo con el Monte de Polio y San Justo, no estando ya incluido en el catálogo de montes de utilidad pública, están siendo alquilados a la empresa Hullera Hunosa.

Teniendo en cuenta que en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública, en lo que al Concejo de Mieres se refiere, solo recoge la Sierra de Navaliego, quizás ya es hora de que el Ayuntamiento de Mieres haga valer sus derechos sobre los montes de Polio y San Justo.

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