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La columna del lector

El fracaso de Caso

El fracaso de Caso

El fracaso de Caso

Resulta un hecho conocido que conseguir un empleo honrado resulta cada vez más complicado. Alguna vez había trabajado gratis, para ONG o en puestos que me garantizaran una formación complementaria que enriqueciera mi currículo. Lo que nunca imaginé es haber tenido que pagar por trabajar, y eso es lo que me sucedió como guía del Museo de la Madera y la Madreña de Campo de Caso. Fueron 48 días de trabajo en plena pandemia, atendiendo a cientos de personas de prácticamente todas las comunidades autónomas, con un riesgo cierto para mi salud, y todo ello para que la empresa con la que el Ayuntamiento de Caso subcontrató el servicio no haya abonado ni un solo euro de mi salario. Cómo única respuesta, el Ayuntamiento casín se lava las manos, después de adjudicar una licitación a la baja a una empresa gallega, la única candidata, sin comprobar mínimamente la solvencia de una firma que acumula incidencias negativas, notorias para cualquiera que realice una investigación sumaria en las redes. La consecuencia es que después de haber afrontado a pecho descubierto un verano con récord de visitantes en el parque de Redes, lo que he recibido es nada, salvo las elogiosas opiniones de los usuarios. Eso sí, el combustible, manutención, alquiler de un alojamiento en el municipio, el papel higiénico del museo, o el gel hidroalcohólico, todo ello ha salido de mi bolsillo. Los vecinos y el concejo de Campo de Caso no se merecen una gestión tan irresponsable con aquellos que hemos ofrecido nuestra mayor dedicación y profesionalidad para su promoción turística y cultural. Si yo fuera munícipe de la Corporación casina, no podría descansar tranquilo, ni comerme en paz las uvas, sin comprometerme a pagar a los que arriesgamos nuestra salud y adelantamos nuestro dinero por un concejo por otra parte maravilloso.

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