Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José Manuel Ibáñez

Entresijos profundos

Los langreanos parecemos estar gafados en variedad de cosas desde hace tiempo, así que cuando parece que después de mil vicisitudes se entra en la recta final que pone fin al desbarajuste, tras doce años desde su inicio y superar trabas y zancadillas, pues vuelta la burra al trigo. Obviamente me refiero al traído y llevado soterramiento.

No me cabe la menor duda de que el propio Ayuntamiento de Langreo será el primero en querer dar por terminado este culebrón sin fin, dado que es el más damnificado en esta historia que va camino de superar a El Escorial en cuanto a su periodo de finalización.

Los entresijos profundos que rodean a esta obra resultan de difícil comprensión para los ciudadanos. Unas veces que si Madrid, otras que si Adif, o que falta no se que papelín, y sume la pésima sintonía entre las Administraciones inmersas en el tema.., así no hay modo de llegar a la deseada conclusión.

Así que por sexta vez hay que volver a ratificar por las partes interesadas todo el papeleo y visto lo visto dudo de que vaya a ser el punto final.

Insisto en que tanto en Madrid, como en el Principado ya tuvieron tiempo de sobra en allanarlo todo, y a la par buscar el lugar del “atasco” o desenredar el ovillo. Estarán preocupados por otras cosas.

Concatenado con todo este desatino, existen zonas en su recorrido con graves problemas añadidos por su causa, como puede ser el Barrio Urquijo de La Felguera, cuyo presidente vecinal, Emilio Silva, está cansado de pelear, reclamando soluciones y tocando puertas diversas, pero ni siquiera parches.

Va a ser cierto lo de gafados, pues otros ejemplos sangrantes son el Polideportivo de La Reguera o la pista del Juan Carlos Beiro, simples muestras, pero hay más.

Hay los que dicen que igual ye un castigu por enviar al “exilio” –palabra de moda– de Ciañu a la Virgen del Carbayu, pero, en definitiva, algo tendrán que hacer todos los responsables para desfacer –y rápido– esti tremendu entuertu.

Compartir el artículo

stats