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Desprendimientos y aludes en San Isidro

Repaso a más de un siglo de fatalidades en el puerto allerano

A pesar del alcance mediático que alcanzó el último episodio del alud ocurrido en San Isidro, el pasado uno de enero, sepultando a César Fernández y Virgilio García, hay otro riesgo añadido a las avalanchas en la ruta hacia el puerto San Isidro: los desprendimientos de rocas o piedras que han originado al menos tres fallecidos, sin descartar que otros dos por accidente de trabajo hayan sido también por desprendimientos dada la falta de concreción de datos recogidos en el “Libro de Registro de defunciones de la parroquia de El Pino”. En la prensa regional no hay antecedentes referentes a estos dos accidentes. Todos ellos –excepto el de hace dos años– ocurridos durante el desarrollo de las obras de la construcción de la carretera del puerto de San Isidro. Las caídas de piedras o rocas en el tramo entre Cuevas y Rioseco han estado presentes en todas las épocas.

Fallecimientos por desprendimientos: El 4 de junio de 1922 fallece en Rioseco, Evaristo Mier, de 19 años, natural de Ucea-Ruente (Cantabria) “por un golpe recibido de una piedra en la cabeza”. El 28 de abril de 1926 muere el vecino de Felechosa Jesús Alonso Blanco, de 25 años, al caerle encima una enorme roca en el tramo de las obras de la carretera a San Isidro, entre Cuevas y Rioseco. Esta muerte originó un grave conflicto laboral al acusar a un portugués de mover la piedra que causó la muerte de Jesús. El resto de los portugueses –nada menos que 37– abandonaron precipitadamente las obras ante el temor de ser agredidos por el resto de los productores. Finalmente, el 7 de diciembre de 2017, cuando regresaba del puerto un coche con tres ocupantes, recibió el impacto de una roca de un peso aproximado de 30 kilos, originando la muerte de José Luis Fernández Simón.

Otros fallecimientos por accidentes laborales o posibles desprendimientos: El 24 de junio de 1919, en Riofrío, muere en las obras de la carretera Jose Rey Simón, de 45 años, natural de Figueroa (Pontevedra). El 26 de abril de 1926, en Laspra, fallece “por accidente” Francisco García Rebustiello, de 47 años y natural de Jomezana (Lena).

La zona afectada por la reciente avalancha mortal en la que perdieron la vida dos trabajadores de Carreteras.

Retomando el tema de los aludes, en mis recuerdos de adolescente en Felechosa siempre oí comentar en las tertulias del bar donde me crié el alud que, a principios de los años 40, procedente de la majada de Los Fueyos, destruyó todo lo que encontró a su paso, yendo a estrellarse al fondo del valle. Arrasó sucesivamente los dos puentes, causando daños en algunas cabañas en los márgenes de la carretera en Rioseco para, finalmente, originar graves desperfectos en la ya dañada por los bombardeos en la Guerra Civil central hidroeléctrica de Rioseco. Asturias tiene un balance sobrecogedor de víctimas de aludes. Citaremos los tres mayores: Pajares, en la descomunal nevada de 14 al 29 de febrero de 1888, con 11 muertos. En la misma fecha, en San Ignacio (Ponga), el derrumbe de una casa causó 5 muertos. Finalmente, en Tuiza (Lena), en enero de 1898, fallecen seis vecinos al derrumbarse varias viviendas

Otra víctima de la nieve en San Isidro ocurrió en diciembre de 1923. Había 20 centímetros de espesor, aproximadamente, en Felechosa, cuando un forastero, probablemente afectado de algún trastorno mental, entró en la tienda-bar de “Casa Manolín” y solicitó adquirir unas alpargatas para cruzar el puerto.

El dueño del bar y los parroquianos que se hallaban presentes trataron de disuadirle de su imposible aventura, pero sus advertencias resultaron estériles. Los empleados de la Central de Rioseco lo vieron transitar por la carretera hacia el puerto. Su cuerpo apareció en julio del año siguiente. El acta de defunción refiere “en los puertos de Braña y Valverde con objeto de pasar a Sobrescobio, pereció ahogado (sic) por la nieve un hombre entre 30-40 años”. No pudo ser identificado.

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