DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El montañismo en el marco social y deportivo

La creciente afición por esta actividad y la labor desarrollada por la Federación de Montaña de Asturias

Un senderista por la majada de Belbín. | Á. F. O.

Un senderista por la majada de Belbín. | Á. F. O.

La práctica del montañismo en los tiempos actuales, constituye un impacto social digno de analizar. En nuestra región, así como el resto de las comunidades autónomas, observamos el incremento de aficionados, de todas las edades y condiciones físicas, en estas prácticas deportivas, que también hace notar por la cantidad de practicantes que se federan actualmente en la Fempa (Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias).

El montañismo y sus variantes ofrece a las personas las ganas de andar de forma saludable con el añadido del espíritu de aventura y un auténtico descubrimiento de la naturaleza que posibilita, además, el contacto con los espacios rurales, las tradiciones locales, una forma de vida diferente, y de una cultura integrada en un paisaje variopinto.

Es, por lo tanto, una actividad lúdica y deportiva compatible con el medio natural. La práctica montañera, con sus terminologías de alpinismo, senderismo, carreras de montaña, escalada deportiva, esquí de travesía, etc, constituye la manera más natural, ecológica, sencilla y económica de hacer deporte. Generalmente no exige un compromiso físico elevado en varias de sus variantes, pero además hay otras razones más filosóficas que también ayudan a entender este renacimiento. A los practicantes, el caminar les da la oportunidad de conocer a fondo el paisaje natural, cultural y humano del territorio por donde se practica. Además, cabe recordar aquí que el senderismo, como actividad con más aceptación entre los aficionados, constituye la vía natural de aproximación a las montañas y está sirviendo para recuperar los caminos tradicionales, ese gran patrimonio viario, cuyo valor cultural ha sido incluso reconocido por la Organización de las Naciones Unidas.

Los caminos deben de estar integrados en el patrimonio cultural de las comunidades autónomas, tanto por su propia manufactura (empedrados, márgenes, taludes, vados, puentes) como por las características del itinerario que recorren, la forma en que se resuelven los problemas orográficos, la elegancia del trazado o los elementos naturales o antropológicos que atraviesan. Damos por supuesto que caminar no es un deporte nuevo. Las excursiones a pie y las marchas por montaña son más antiguas que el senderismo. Este se identifica con el viejo camino que ha servido a lo largo de los siglos para desplazarse por calzadas y vías pecuarias. Hay un viejo refrán: “Aunque no sepas a dónde vas, el camino sí lo sabe”.

Esta introducción nos sirve para exponer a todos los aficionados la intensa labor en todas sus facetas, llevada a cabo durante años por la Fempa y que se mantiene gestionada provisionalmente Juan Rionda Mier como presidente y toda su comisión gestora. En el largo espacio de tiempo que a mí me tocó diligenciar como responsable de senderismo, hemos puesto en el mapa nacional la red senderista asturiana con el máximo rigor y a un altísimo nivel: señalizando rutas, limpiando caminos, publicando guías, alentando en ese campo a ayuntamientos, consejerías y demás estamentos implicados. Esperamos que, tras las resoluciones, aún pendientes del resultado de las elecciones ya desarrolladas en parte, la permanencia de Juan Rionda Mier y todo su equipo designado para dirigir la Fempa, sea una realidad, con el compromiso de mantener su gran tarea por el bien del montañismo.

Compartir el artículo

stats