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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Libres

El problema de la libertad es que, para ser tal, ha de alcanzar a todos. Venga, que Hasél diga lo que le de la gana y desee públicamente la muerte de todo aquel que le caiga mal, que deben de ser unos cuantos. De acuerdo, pero habrá que conceder también que los neonazis suelten impunemente por sus bocas todas las barbaridades que llevan dentro de sus cerebros, por ejemplo. Y si se puede hacer apología del terrorismo y pedir a berridos que un chiflado yihadista vacíe el cargador del AK-47 sobre cualquier facha capitalista que se le ponga delante, en equidad habría que admitir la licitud de cualquier manifestación y soflama, por muy cruel, violenta, racista, xenófoba, reaccionaria u horrenda que sea. O jugamos todos o se rompe la baraja.

Y es que la libertad puede ser dolorosa. Y en lo que atañe a la expresión de ideas y opiniones, requiere un nivel de tolerancia que, por desgracia, no abunda.

Lo cierto es que no estoy de acuerdo en que por decir burradas puedas acabar en prisión, y me parecería más correcto que estas formas de agresión tuvieran consecuencias económicas, o sea, que el autor del exabrupto terminara pagando un dinerito a la víctima del mismo.

Porque la verdad es que nada bueno se ha logrado encarcelando a Hasél. Al contrario, hemos convertido a un trastornado en una figura, un icono de la libertad por la que dicen combatir los que se muestran determinados a silenciar a quienes discrepan de sus ideas totalitarias, lo cual es reflejo de la terrible inconsecuencia de esa gente que hoy prende fuego a los contenedores de basura y asalta comercios. Será que los negocios y bienes de sus papás, de los que viven estupendamente, no corren peligro de destrucción en esta “lucha” por la libertad.

Libres, sí, pero todos.

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