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Javier García Cellino

Velando el fuego

Javier García Cellino

El miedo

El aniversario del intento de golpe de Estado del 23F, del que saber todo lo ocurrido parece muy difícil

Hace unos días se han celebrado los actos de conmemoración del 40 aniversario de un hecho infausto como lo fue el 23-F. Saber toda la verdad de lo ocurrido parece, de momento, una empresa de muy difícil éxito, pues en palabras de Cicerón “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”. Y a fe que en este caso hay de sobra de una y de otra.

Sin embargo, más allá de poder demostrar todo el grueso de la historia: protagonistas principales; diálogos entrecortados; personajes que se quedaron en un papel secundario; zonas de luz y de tinieblas…. (el rey emérito permanece maniobrar entre ambas); lo que sí fue cierto y, por tanto, permanecerá siempre al principio de los títulos de crédito, es el miedo que recorrió a quienes asistimos a ese intento de cercenar nuestras libertades, al que hubiera acompañado, sin duda, un abundante reguero de sangre.

Desde entonces, nos han contado un cuento de hadas, nos han bañado con una abundante dosis de optimismo que, sin necesidad de arrugar mucho la frente, ha quedado demostrado que era tan débil como falso. Uno de los argumentos que más se esgrimió es que esa algarada era cosa de cuatro chiflados, que nada tenía que ver con la realidad de nuestro país, de modo que cuando algunas personas sosteníamos (y ahí están los hechos para demostrarlo) que la extrema derecha no era solo el encuentro de cuatro nostálgicos el 20-N, no faltó quienes nos tildaban de exagerados, casi de conspiradores profesionales que siempre estaban inventándose fábulas.

No podía ser, aseguraban (por desgracia, muchos continúan aún infravalorando la presencia del fascismo), estamos en Europa, lo que significa un respeto y cumplimiento de las normas democráticas más elementales. ¿Qué es eso del racismo, de la xenofobia, del maltrato a las mujeres…? Si acaso, tales vilipendios quedan para países del tercer mundo. No, qué va, Europa es bien distinta, es un cristal limpio de polvo y paja, y nosotros pertenecemos a esa Europa bien uniformada en la defensa de los derechos humanos.

Como todos los cuentos, el tiempo acaba poniendo en su lugar la verosimilitud de los mismos. Solo hace falta darse un pequeño paseo por esa Europa limpia y cristalina, como se decía, para comprobar que un mensaje de odio está presente en muchos países. En siete de los que conforman la Unión Europea gobierna la extrema derecha y solo en cuatro de ellos (Malta, Luxemburgo, Portugal e Italia) no tienen representación.

Por lo que respecta al nuestro, no hace falta que se repita el mismo escenario de entonces para que el miedo vuelva a estar presente. En su caso, Tejero no fue más que una figura patética detrás de la que se escondían una buena parte de las fuerzas reaccionarias que, por desgracia, siguen ahí. El “siéntense, coño”, es una metáfora de las amenazas que la ultraderecha de nuestro país continúa profiriendo desde que se instaló entre nosotros: Así, a modo de otros muchos ejemplos de su programa político, encontramos la derogación de las leyes de violencia de género y de memoria histórica; la deportación a su país de los inmigrantes no legales o que aún siéndolo cometan algún delito; la supresión en la sanidad pública de los abortos y de los cambios de sexo….

Confío en que sepamos combatir el miedo. Si bien, lo primero para ello es darse cuenta de que existe y no se confunda, como antes, con una falsa alarma.

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