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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Enhorabuena

Los mierenses han logrado lo que querían, volver a estar cerrados

Ya nos lo decían nuestros padres: el esfuerzo tiene su recompensa. Los mierenses nos hemos esforzado y ya tenemos aquí el premio: cierre perimetral del concejo al haber rebasado los límites de alto riesgo de expansión del coronavirus. Y lo que ello conlleva: clausura de actividades, de gimnasios, prohibición de atender en el interior de establecimientos hosteleros…

Enhorabuena a todos. Ha costado y nos hemos visto obligados a desoír las normas y recomendaciones para contener la pandemia. Pero finalmente lo logramos.

Ya lo ven: ignorar el distanciamiento social, el sube y baja de las mascarillas, el espeso humo de los pitillos impregnando el aire de las terrazas, los botellones en pandilla, las pitanzas familiares, las celebraciones y, en resumen, comportarnos como los epidemiólogos dicen que no debemos hacer, dio resultado. Hemos obtenido lo intensamente buscado: el cierre y, de rebote, fastidiar un poquito más a unos cuantos negocios.

Es un logro sensacional que vuelve a evidenciar que cuando nos unimos frente a un reto, por complicado que sea, los mierenses somos imparables. Y no hay ola pandémica, y vamos por la cuarta, que nos detenga ni que nos haga reconsiderar nuestra conducta. Estamos determinados a seguir haciendo vida normal, como si no pasara nada, como si las restricciones fueran algo caprichoso, y así, con una tenacidad propia de los pueblos elegidos, no cejaremos en el empeño de contagiarnos todos. Y vamos camino de lograrlo.

Podemos sentirnos orgullosos, si bien no deberíamos caer en el error de relajarnos en la consecución de nuestro firme propósito, porque las autoridades no descansarán en su intención de impedirnos alcanzar la ansiada meta: el contagio absoluto.

Cuánta burla se ha hecho de Trump y Bolsonaro por decir lo que dijeron. Pero los mierenses no decimos: hacemos. Y no habrá OMS, UE, Estado ni autonomía que nos detenga. Hasta la UCI y más allá.

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