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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Fiestas no fiestas

Si en Madrid se toman la pandemia a chirigota, aquí no somos menos

Paso por el parque Jovellanos y me encuentro las terrazas hasta los topes, con decenas de chavales viendo el Sporting-Oviedo sin guardar ninguna medida de precaución. Hace una tarde preciosa, despejada, templada y en el ambiente se percibe bastante algarabía y ganas de pasarlo bien.

Observo el panorama y llego a la conclusión de que no estamos en condiciones de criticar a nadie por su relajación a la hora de interpretar la estrategia contra la pandemia. Si en Madrid se lo toman a chirigota, aquí no somos menos. Y lo más chocante es que mientras unos se despendolan, otros se dejan la vida intentando salvar a la gente y unos metros más allá, unos cuantos más echan horas y más horas vacunando al personal. Qué poquita empatía.

Lo cierto es que no entendí bien a qué vino la celebración con sordina de la Folixa. Pero como desde que se anunció no escuché a nadie quejarse ni oponerse, decidí ignorarlo pensando que, posiblemente, sea yo el aguafiestas. De todos modos, veremos si la no celebración tiene consecuencias. Espero que no sea así, pero me temo que hay demasiada gente que no comprende esto de las fiestas “no fiestas” y tiran de largo para pasarlo como siempre.

Comprendo que más de un año después la población esté que se sube por las paredes, no aguante más el muermo pandémico y mentalmente necesite salir, charlar, tocar, saltar y cantar. Pero los datos, a mi entender, señalan que no es el momento de folixas, a no ser que ya nos de todo igual.

Pero dada la complacencia general, seguro que esto de considerar que mejor dejábamos los festejos para más adelante es una manía mía, que soy un rancio, un alarmista y un exagerado.

Lo sabremos en unos días. Las cifras de contagiados darán y quitarán razones. No quisiera acertar.

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