Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pedro Rodríguez Cortés

Diamantina Rodríguez

El fracaso de la Superliga y el lío de los ascensos en Tercera

Con la muerte de Diamantina Rodríguez desaparece uno de los últimos componentes de la generación más brillante de la canción asturiana nacidos alrededor de los años 20 del pasado siglo: Silvino Argüelles, Aníbal Menéndez Corujo, José Noriega, Ataúlfo Lada, Carlitos Fernández o Laudelino Alonso. Queda “El Tordín” como último superviviente.

La citada generación no se concibe sin la referencia al diario “Región”, organizador de cinco certámenes que han sido el santo y seña de la canción asturiana. La vida artística de Diamantina gira fundamentalmente alrededor de las tres primeras ediciones de este concurso, al que aludía inevitablemente en cualquier foro por ser el que le dio fama y prestigio. Diamantina debutó en el I Concurso el 21 de febrero de 1948, interpretando “Carrosmateros” y “Aquellos Bueyes”. Los premios de este certamen tenían una distribución sorprendente. Por ejemplo, la figura de campeón solo se reservó para los hombres –Pepe Requejo–. Se establecían dos primeros premios (Carlitos y Josefina Fernández) 5 segundos (entre los que estaba Diamantina Rodríguez) y 6 terceros. No había separación por sexo. En este primer certamen la figura de Diamantina y demás mujeres estuvo oscurecida por el avasallador triunfo de Josefina Fernández, de Gijón.

En la segunda edición –1951– se empiezan a separar las modalidades masculina y femenina. Diamantina se clasifica segunda, detrás de la jovencísima Veneranda Fernández Muñiz, de Felechosa. El mayor éxito de Diamantina lo alcanza en la tercera edición –1955– al proclamarse primera con una actuación impecable en las tres fases. Su última participación fue en la modalidad de Campeones fue en 1966, notablemente devaluada por la ausencia de Josefina, fallecida, Veneranda, ausente, y la no comparecencia a última hora de Carlitos por accidente. Su ganador fue Aníbal Menéndez Corujo.

Sin duda Diamantina Rodríguez fue una de las grandes de nuestra tonada. Retirada muy pronto de las competiciones se incorporó a las sociedades de cantantes como un reclamo importante en las actuaciones por los pueblos y villas asturianos. Siempre siguió de cerca los concursos de tonada y dejó huella de su sabiduría a numerosos intérpretes que le reclamaban su asesoramiento musical. Descanse en paz.

Compartir el artículo

stats