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José Manuel Ibáñez

Los entresijos del fútbol

Menudo cacao que se ha montado en variados niveles con el proyecto presentado por los clubs más ricos de Europa, que han querido ponerlo todo patas arriba con el objeto de generar más ingresos exclusivamente para ellos, con claro desprecio para el resto.

Resulta todo un clásico en el mundo que nos movemos; los ricos insaciables sin importarles un carajo los pobres que malviven, o van tirando con apreturas visibles.

Curiosamente los tres que movieron el cotarro en nuestro país, Real Madrid, cabeza visible de la operación, Barcelona y Atlético, tienen deudas multimillonarias , incluidas a diversas administraciones, que a lo que se ve hacen la vista gorda, cosa esta que si cualquiera de nosotros se “despista” unos euros lo empapelan al momento.

A estas alturas de la “película” parece que todos han plegado velas –a la fuerza ahorcan– y seguramente en cuanto los vientos les sean más favorables volverán a la carga. Pues ahora mismo se quedaron más solos que la una, por lo tanto para solucionar sus millonarios pufos tendrán que buscar otras soluciones, y al paso que van pueden acabar en pura bancarrota. Todo tiene un límite.

De todos modos de lo que quería hablar –esto de la Superliga se me coló– es del desatino que han hecho con los equipos de Segunda B y Tercera, y tomo como base a mi equipo de siempre, el Unión Popular de Langreo, que brillantemente y con recursos limitados consiguió mantener la categoría, pues nada, los “listos” de los despachos se han inventado un batiburrillo de nuevas categorías para liarla parda, con lo cual tienen que volver a jugársela para subir un nuevo peldaño, o quedar en otro inferior. Pero para entender lo de tercera hay que ser Catedrático de algoritmos. Simple ejemplo pueden ser el Caudal y el Tuilla, el primero tiene más puntos pero el segundo lo supera por combinaciones que se me escapan. No sé como va a acabar todo este mercado persa. Pero me alegro del fiasco de los ricachones.

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