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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Bosé

La valentía de dar una opinión propia, pese a que pueda ser equivocada

Me gustan los que llevan la contraria, los que no siguen la linea establecida, los que miran en otra dirección a la de la gran mayoría, los que no se conforman con la verdad establecida por otros, los que mantienen un pensamiento, criterio y discurso propios aunque ello conlleve ser señalados, marcados y estigmatizados. Es el tipo de gente, muy escasa, que ha hecho que la humanidad evolucione mientras las masas se dejan pastorear. Hacerse preguntas, buscar respuestas más allá de lo que nos sirven en bandeja, ir un paso más allá, no desistir ante la adversidad, no abandonar por presiones externas ni ceder por temor a la incomprensión, son sus rasgos característicos.

Por eso me gusta Miguel Bosé. Y no me importa que pueda estar equivocado o como un cencerro, porque lo meritorio del cantante es la valentía de exponer abiertamente su opinión sobre lo que está pasando. Además, sin ir más lejos, y ya lo he escrito antes, yo mismo no me creo que una parte de un murciélago chungo acabara en la barriga de un pobre pangolín que desarrolló un nuevo y puñetero coronavirus y que, finalmente, feneció en la barbacoa de un chino inquieto que se encargó de prender la mecha de la epidemia. No me lo trago.

A ver, ¿por qué hemos de creernos todo lo que nos dicen? ¿Y por qué arremetemos sin miramientos contra el que cuestiona la versión oficial? No sería la primera vez que la razón está del lado de la minoría.

Bosé es excepcional y admirable por un hecho: ha reconocido públicamente haber cometido errores, algo que casi nadie es capaz de hacer, es consciente de sus contradicciones y no se calla a pesar de saber que la masa teledirigida se le va a venir encima. Olé por él, insisto, aunque pueda estar equivocado. Porque hasta para equivocarnos hemos de ser libres.

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