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José Manuel García

Hacer presente genera futuro

La necesidad de cuidar la canción asturiana sumando a las nuevas generaciones

Desde que nací he vivido escuchando y admirando a mi abuela materna y a mis tíos cantando tonada y en coros, por tanto, he vivido la tonada asturiana y su problemática en el entorno familiar. Todo eso, pudo sin duda suponer el nacimiento de un sentimiento de atracción hacia la cultura y los valores de nuestra tierra. A partir de ahí, siempre he enarbolado los valores de la tonada y dedicándole el tiempo necesario, con ilusión y lucha permanente para conocer el pasado, consolidar el presente y desarrollar el futuro de la toná y aportando las ideas que me surgieron, y haciendo todo lo posible por desarrollarlas y ponerlas en práctica, en beneficio de nuestra mayor expresión artística.

Hacer presente genera futuro

La tonada asturiana, aunque variadísima, refleja fielmente los sentimientos de los hombres y mujeres de la diferentes zonas de Asturias: la rural, la de los valles extraordinarios y verdes, la de la neblina pertinaz, la Asturias de la montaña, la de las brañas, la de las minas de carbón, la de la mar, la industrial, la de la romería, la de las fiestas familiares , la de las espichas, La Asturias emigrante, la Asturias teñida de negro, la Asturias del presente que trabaja generando futuro y la Asturias solidaria.

No pretendo parecer catastrofista, si digo que nos movemos, con respecto a la tonada asturiana, siguiendo un rumbo indefinido que urge cambiar para alcanzar el definitivo asentamiento de nuestra tonada, la que hemos mamado y con la que estamos enraizados por una simple cuestión de naturaleza. La reducción del número de cantantes de tonada empezó con la despoblación rural y hasta ahora, siguen caminos paralelos. Por tanto, si la música popular ha ido definiendo la identidad de los lugares y sus gentes, no tiene sentido dejar a un lado este importante fenómeno cultural que forma parte de nuestro ser y que contribuye a patrimonializar nuestra música y nuestros pueblos.

Una de las muchas ideas que me surgen y llevo tiempo trabajando para ella, pero no encuentro el respaldo suficiente para ponerla en marcha, es acercar la tonada asturiana a las distintas zonas de Asturias donde la tonada tiene poca actividad o casi ninguna. Que es hacer Festivales Escuela de Tonada Asturiana didácticos, capaces de crear un núcleo cuyos valores hagan crecer a los jóvenes sumergiéndoles en la cultura de su tierra, formando parte de su evolución y creando identidad. Por ello, mis esfuerzos diarios están encaminados en encontrar cada día más apoyo para hacerlo realidad antes de que sea demasiado tarde. La orientación de estos festivales es la promoción de la tonada asturiana en todas sus vertientes, como única evolución posible de la misma. El sostenimiento de nuestras tradiciones, de esa materia, de saber transformarla y hacerla útil, es tarea de todos los que no quieran perder su identidad. Por tanto, a través de este escrito solicito que muchas personas se sumen a este proyecto para que Asturias siga siendo fiel a sus raíces y nadie nos pueda reprochar en el futuro que tenemos una cultura subdesarrollada por nuestra apatía y falta de ideas positivas, tan necesarias en todos los ámbitos en la actualidad.

Porque el paso del tiempo demuestra que sólo los pueblos avanzan si creen en sí mismos, y para ello es necesario aportar esfuerzo individual y colectivo. De lo contrario el proyecto será uno más; por tanto invito a la implicación de todos los que creen que la tonada tiene valores. Muchos estamos en ello, pero somos necesarios todos. Respetar la tradición, pero no anquilosarse; defender sus modalidades, lo que de comunicación emotiva y riqueza artística tiene en todas sus expresiones y fundamentalmente en valores capaces de mantenerse en el tiempo, por ser fuente inagotable de valores universales, encontrando en esta forma de cantar el vehículo o cauce adecuado para llegar a los demás y causar el deleite de quienes escuchan. Unido al orgullo y satisfacción que uno siente al cantar tonada por ser lo más identificativo de la música asturiana.

La tonada asturiana siempre ha tenido ardientes defensores que supieron valorarla. Unos por su bagaje intelectual y cultural que se transforma en sensibilidad ante el arte y la creatividad; otros, aún si poseer esa formación, por estar convencidos de que se trata de una expresión artística enraizada en su interior y que les identifica como pueblo.

En el polo opuesto, existen también detractores a ultranza instalados en la teoría de la negación con el propósito de empequeñecer un género que reúne las cualidades necesarias para ser “grande” y representativo en cualquier lugar y circunstancia. Ellos se creen superiores debido al grupo al que pertenecen y miran a los demás por encima del hombro, como si no valieran nada, como el hecho de que ser de pueblo, no tuviera ningún valor en la sociedad actual.

Dentro de los variados estilos de la tonada, ocupa un lugar de privilegio la Canción Allerana, una forma de cantar en la que destacaron muchos interpretes, y en la que crearon diferentes escuelas. No se canta igual en Moreda que en Murias, Cabañaquinta o Felechosa. Aunque coincidan las letras de las canciones que interpretan, la forma de ejecutar los temas es totalmente distinta ya que cada uno la dota de un sello inconfundible.

El concejo de Aller es zona de leyenda y canción, y para cantar alleranas no es imprescindible el dominio de la técnica, aunque ésta sea importante: es más cuestión de tradición y sentimiento. Es un cante de montaña, de mina que encierra las riquezas musicales de un valle que empieza en Valdefarrucos y termina rayando con León son rutas de pastores y zagalas, de osos y de cazadores. La canción allerana es un estilo de cante de muchas florituras (melismático) que consiguió cierta identidad y hoy en día está considerado como uno de los estilos más ricos, vivos e importantes dentro de la canción asturiana, ya que engloba canciones de vaqueros, mineros, zagalas, plegarias, romances, etcétera.

A juzgar por el éxito obtenido por los cantantes alleranos, en los concursos en los que participaban interpretando canción allerana, da la impresión desde la perspectiva actual que fue el estilo que más triunfó como aportador de algo nuevo e innovador; una bocanada de aire fresco, para regenerar los diferentes estilos.

También aquí, y una vez más, se ve la necesaria urgencia de prestar atención a este cante antes de que sea demasiado tarde y se pierdan los verdaderos valores de la canción allerana.

También creo que otro camino necesario a recorrer es el de mantener la máxima relación con los jóvenes, ya que los colectivos de los jóvenes tiene importantes efectos sobre la cultura de las sociedades y las transformaciones de los valores y costumbres. Por ello, es necesario el dialogo generacional con los movimientos juveniles para que en la sucesión cultural asuman y desarrollen activamente ciertos valores sostenidos por las generaciones anteriores, con la idea de que no se imponga la transculturación.

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