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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Un globo deshinchado

¿Se acuerdan del grado de deportes? Las pancartas del Ayuntamiento amarillean y aún no sabemos nada. La Universidad no decide. O no quiere hacerlo. O no se atreve. Porque, sea cual sea su decisión, Oviedo, Gijón o Mieres, habrá lío.

Para mí que, si pudieran, las autoridades universitarias asturianas renunciarían al disputado grado. Muerto el perro, se acabó la rabia. Porque no se explica semejante demora.

Lo que sí está claro es que Mieres compite lastrada por un factor determinante: la Universidad de Oviedo nunca quiso nuestro campus, una imposición político – sindical tomada en aquellos tiempos en que en las cuencas los sindicatos mineros tomaron el control absoluto de la política comarcal, con los resultados por todos conocidos.

Ejemplo palmario de la resistencia universitaria frente al campus es el clamoroso fracaso del intento de trasladar la Escuela de Minas a Mieres. No hubo manera y permanecen acantonados en su ruinosa sede ovetense. Porque las cuencas mineras son consideradas un destierro, una rebaja de estatus, una percepción que no somos capaces de corregir. Para un catedrático capitalino, venir a trabajar al campus de Mieres es poco menos que ser enviado al gulag. Porque las cuencas son el lugar para la masa obrera y Oviedo, el domicilio de la élite. Y de ese burro no se bajan.

Bueno, pues me estoy temiendo que con lo del grado de deportes vamos camino de algo parecido. La Universidad no quiere sacar provecho al búnker y las instalaciones accesorias. Y su mantenimiento le resulta gravoso y fastidioso. Y si se lo pudiera quitar de encima, firmaba mañana mismo.

Pasan los meses, los años, y la decisión continúa en el limbo. Y, mientras tanto, el entusiasmo inicial percibido en Mieres se va desvaneciendo entre la resignación y el pasotismo. Quizá sea el momento de reactivar la presión antes de que el globo se deshinche del todo.

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