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José Manuel Barreal

Ventana indiscreta

José Manuel Barreal

El tarifazo eléctrico y el IVA

El Gobierno no coge el toro por los cuernos y la rebaja del impuesto no es más que un parche

La escalada en un bien tan incuestionable como es la electricidad en todos los hogares, ya nos dio un aviso serio en enero de este año cuando el temporal “Filomena”. Al que se culpó de la subida del precio en el recibo de la luz. Subida que se ha hecho manifiesta recientemente, con unos porcentajes que dejan temblando todas las economías familiares. Pero, como siempre, unas más que otras.

El desgaste social y político que la subida puede costar al Gobierno de coalición de izquierdas, le ha obligado a poner en marcha un nuevo sistema de tarifas que ya se ha comenzado a aplicar con el ánimo, en mi opinión, de mejorar más su imagen que a la población. Ya que estando uno escamado de tanta prisa por esa supuesta mejora en el recibo de la luz, tal parece que se intenta llevar la responsabilidad del precio final del recibo a cada uno de los hogares y usuarios. Eximiéndose él de la misma.

Las noticias que Facua publicó al respecto, como que “Endesa ganó 1.394 millones de euros en 2020, ocho veces más que en 2019, o que Iberdrola tuvo unas ganancias récord de 3.610 millones”, causaron y causan un justo enfado en la población, no solo con las empresas eléctricas, también con el gobierno; que no era este “tarifazo” lo que prometió en sus inicios. Este chantaje empresarial, porque es eso: un grosero chantaje en una necesidad como es tener fluido eléctrico para el uso doméstico, el Gobierno en vez de “coger el toro por los cuernos”, lo torea con pases de pecho y manoletinas dejando al astado, léase el recibo de la luz, a la responsabilidad del consumo por parte de la ciudadanía.

De tal modo que los diferentes precios están en función de la hora, o si el día es festivo o no, oscilando la tarifa en una banda de precio más cara o más barata. Todo un galimatías, que ofende a la inteligencia del consumidor.

Así, el Gobierno contempla cómo tiene que enfrentarse a un test de reputación y credibilidad, sobre su anterior propuesta energética, en la que se llevaba un acuerdo programático de “ una reforma de la factura por tramos de consumo, es decir, pagar más baratos los primeros kilovatios empleados, algo que tendería a beneficiar a los pequeños usuarios”. Sin embargo, la reforma que ha entrado en vigor sobre el particular ha abandonado u olvidado aquella para discriminar por tramos horarios, que insisto no favorece a la gran mayoría, pero sí creando dolores de cabeza para su planificación y ejecución en cada hogar.

El Gobierno, consciente del malestar ciudadano y sin intentar subsanar realmente la tarifa eléctrica ha recurrido a la reducción del IVA de la factura en algo más de diez puntos durante seis meses. Es decir, un mero y falaz parche que no va al centro del problema, además de ser, esta “solución” una trampa a los intereses de la ciudadanía. Y es una trampa porque las arcas del Estado se verán mermadas en sus ingresos, que no lo olvidemos al final pagaremos todos y todas y no precisamente la compañías eléctricas. ¿De dónde va a sacar el Estado los aproximadamente 2.600 millones que dejará de ingresar. ¿Subirá el IRPF a las rentas más altas, o impondrá más impuestos a las grandes empresas...? Me temo, que ni lo uno ni lo otro.

Solo caben dos alternativas una es bajar los inmensos beneficios de las compañías eléctricas, que han logrado y están logrando a costa de vaciar los bolsillos de los hogares españoles, con manifiesta impunidad y pasividad de quienes gobiernan. La segunda alternativa es la necesaria nacionalización de la energía eléctrica, de tal manera que solo el Estado pueda gestionarla en beneficio de los ciudadanos.

En descargo del Gobierno actual, pero sin ningún ánimo de justificarlo, tal vez de comprenderlo hay que decir que tanto lo comentado sobre el llamado “tarifazo”, como otras actuaciones y no actuaciones políticas del Gobierno de coalición navegan entre la ortodoxia neoliberal que impone la UE a la que algunos miembros del consejo de ministros no le hacen ascos y los sueños de “otras expectativas“ no suficientemente explicadas y que, como suele ocurrir, propician la decepción, entre quienes por enésima vez volvieron a la luz de la fe.

Algunas compañías eléctricas han sido multadas con cantidades que marean, pero que obviamente no pagarán. Ahora el Gobierno ha solicitado a la Comisión Nacional de Mercados que investigue si ha habido irregularidades en el mercado eléctrico con las últimas subidas de la luz... Todo, si no fuese tan cómico, sería para llorar.

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